La cordillera de los Andes atraviesa una de las contingencias climáticas más severas del último cuarto de siglo, afectando de manera directa a los principales emprendimientos mineros y a las comunidades rurales del norte sanjuanino, al tiempo que extiende sus secuelas hacia diez regiones del territorio chileno.

Las nevadas, que comenzaron el pasado miércoles, prometen extenderse hasta el sábado 25 de julio según las previsiones meteorológicas, manteniendo en pausa forzada las tareas de despeje. Operarios que acumulan más de dos décadas de trayectoria en la alta montaña coinciden en que se trata de un evento sin precedentes: «Nunca vimos algo así»
En la franja cordillerana norte, las proyecciones confirman la severidad del frente: los cálculos más consistentes anticipan acumulaciones de dos metros y medio, con sectores que alcanzan los tres metros de nieve. Por lo tanto, las imágenes en los campamentos mineros locales muestran la dimensión del evento: la acumulación tapó por completo la planta baja de los módulos habitacionales, dejando visibles únicamente los segundos pisos, mientras camionetas de flota quedaron sepultadas y las rutas de acceso permanecen clausuradas.
Emergencia en Bauchazeta, Calingasta y el impacto trasandino en la pequeña minería



Este escenario expone la extrema complejidad de operar en la alta montaña. Mientras los equipos técnicos sostienen protocolos de seguridad y calefacción en las plantas operativas bajo visibilidad nula, el temporal golpea de lleno a los sectores rurales. En localidades como Bauchazeta, en el departamento Iglesia, y en áreas cercanas a El Pachón, en Calingasta, los puesteros enfrentan serias dificultades para abastecer de alimento a sus animales.
Sin embargo, la respuesta institucional se activó en ambos lados de los Andes. El Gobierno sanjuanino desplegó operativos de asistencia en Barreal e Iglesia, articulando evacuaciones preventivas junto a Protección Civil, Gendarmería Nacional y los municipios. En paralelo, Vialidad Provincial y Nacional trabajan sobre corredores congelados para despejar nieve y derrumbes de piedras.

Del otro lado de la frontera, el inédito sistema meteorológico impactó con dureza en regiones de tradición minera como Atacama, Coquimbo y Valparaíso. Aunque las grandes operaciones internacionales lograron resistir los embates del clima sin cesar sus actividades, los mayores daños se concentran en la conectividad vial de la mediana y pequeña minería. Ante esta situación, la Sociedad Nacional de Minería de Chile (Sonami) emitió un comunicado urgente solicitando al gobierno trasandino la implementación de un plan extraordinario de apoyo para más de 600 pequeños productores agrupados en 26 asociaciones gremiales, cuyas instalaciones quedaron paralizadas por el colapso de caminos e infraestructura crítica.

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