San Juan se prepara para una minería del cobre que puede superar su capacidad local

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La construcción de los grandes proyectos de cobre abrirá una demanda de trabajadores, empresas, servicios e infraestructura que podría exceder las capacidades actuales de San Juan. Formación anticipada, certificación de competencias, inversión empresarial y asociaciones entre proveedores aparecen como condiciones para que una mayor porción de esa actividad quede en la provincia.

San Juan se prepara para una minería del cobre que puede superar su capacidad local
Rawson Nexo Minero puso en debate cómo San Juan deberá preparar trabajadores y proveedores para la nueva escala de la minería del cobre. Contenido Original de ACERO Y ROCA. Prohibida su reproducción.

San Juan enfrenta un problema de escala: El desarrollo del cobre demandará trabajadores, proveedores, infraestructura y servicios en cantidades todavía difíciles de dimensionar. La preparación deberá abarcar profesionales, técnicos, oficios, construcción, logística, mantenimiento y servicios de campamento. Al mismo tiempo, las empresas locales deberán aumentar sus capacidades y alcanzar estándares internacionales. Frente a contratos de mayor volumen, el asociativismo aparece como una herramienta para ampliar la participación de proveedores sanjuaninos.

La escala de los proyectos de cobre obliga a San Juan a prepararse

El problema ya no consiste solamente en conseguir inversiones para desarrollar los proyectos. La discusión empieza a desplazarse hacia otra pregunta. Cuánto de la actividad económica que generen esas inversiones podrá absorber San Juan cuando comiencen las obras.

Durante Rawson Nexo Minero, Mario Hernández, Gerente de Sustentabilidad del Proyecto Los Azules, advirtió que la provincia todavía no dimensionó completamente la magnitud del proceso que podría abrirse con los grandes desarrollos cupríferos.Viene la construcción y viene la producción después. Pero esa construcción tiene que estar acompañada de infraestructura, de capital humano y tenemos que estar preparados, entrenados y con conocimiento”.

La diferencia temporal resulta central. Según Hernández, la construcción de los proyectos de mayor tamaño puede extenderse durante tres, cuatro o incluso cinco años. Después comienza una fase productiva más estable, con otras necesidades laborales y empresariales.

El impacto logístico frente al modelo aurífero

Paralelamente Hernández marcó una diferencia entre los modelos auríferos y cupríferos. «En las operaciones aurífera el producto podía salir de la provincia mediante una logística relativamente acotada. El cobre es distinto. Tiene un nivel de logística tan importante que es probable que el negocio alrededor de la mina sea mucho más grande, más significativo y más impactante que la misma mina”.

Capacitación laboral y la experiencia de Veladero

Por su parte, el dirigente sindical Eduardo Cabello consideró relevante la posibilidad de crecimiento dentro de la actividad. “Para aquel que no puede llegar a la universidad para estudiar, la capacitación en el trabajo te permite crecer de otra manera y después traerlo a la casa”. También recordó que durante una etapa de Veladero debieron incorporar alrededor de 2.000 personas de afuera para completar la fuerza laboral necesaria.
El antecedente muestra la dimensión que puede alcanzar la demanda cuando las capacidades disponibles en la provincia resultan insuficientes.

Eduardo Cabello analiza las oportunidades de empleo vinculadas con la minería en San Juan.

“Las oportunidades son muchísimas. No es solamente la técnica pura. Es movimiento de suelos, alimentación, limpieza, mantenimiento y construcción».

Ese escenario introduce una tensión: la expectativa social por el empleo crece antes que los proyectos, y puede avanzar más rápido que las capacidades necesarias para incorporarse efectivamente a ellos. Cabello planteó que incluso una preparación intensiva podría no cubrir completamente la demanda. Tenemos que hacer más asociaciones, unificaciones y más cosas. Y aun así, no nos va a alcanzar”.

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Formación minera para anticipar la demanda laboral del cobre

La educación concentra una de las dificultades principales porque formar técnicos y profesionales requiere tiempos distintos de los que maneja una contratación empresarial. La decana de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan, Andrea Díaz, sostuvo que la minería que viene necesitará perfiles específicos y competencias verificables.

“Uno de los desafíos más grandes va a ser la formación, y ésta no se consigue de la noche a la mañana. Hoy la minería requiere perfiles certificados con competencias”.

Andrea Díaz, Decana de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan.

La universidad ya atraviesa ese proceso. Díaz explicó que las carreras de Ingeniería alcanzadas por el artículo 43 de la Ley de Educación Superior deben acreditar y que la actualización curricular exige procesos prolongados.

Trayectos formativos cortos y tecnicaturas estratégicas


En paralelo, la Facultad avanzó en trayectos más cortos vinculados con necesidades productivas. Según explicó la decana, durante los últimos años impulsó seis tecnicaturas, entre ellas propuestas asociadas al mantenimiento de maquinaria pesada, las operaciones de mina y el procesamiento de minerales.

Para Díaz, esa oferta no puede diseñarse de manera aislada. “Necesitamos muchas mesas de diálogo con las empresas para que presenten cuáles son las necesidades. También sentarnos con los gremios para conocer cuáles son las necesidades de los nuevos trabajadores”. El desafío no consiste solamente en aumentar la cantidad de cursos, sino en identificar qué ocupaciones necesitará la cadena minera, qué competencias exige cada una y cómo certificarlas.

Crecimiento de matrícula e interés juvenil

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Los proveedores deberán crecer, invertir y asociarse para competir

El segundo cuello de botella aparece fuera del mercado laboral. Las empresas locales también deberán enfrentar contratos de una escala distinta y requisitos que no pueden alcanzarse de manera inmediata.

Asociatividad estratégica e integración regional

Para avanzar en ese proceso, consideró: “Nos parece muy importante estudiar las capacidades, poder identificar con cuáles contamos localmente y cuáles son las que pueden crecer a partir de asociaciones y complementariedades con otras empresas de nuestro país e incluso con empresas chilenas del sector minero”. Según Castro, la vinculación con empresas externas no solo permitiría responder a demandas que superen las capacidades propias, sino también abrir oportunidades para ingresar a otros mercados.

proveedores locales y estándares internacionales para la actividad minera.
El desafío será construir esas asociaciones sin desplazar capacidades que puedan desarrollarse en San Juan y utilizar la expansión minera para fortalecer el entramado productivo provincial.

La magnitud definitiva dependerá del avance efectivo de cada proyecto, sus cronogramas de construcción, decisiones de inversión y modelos de contratación. Hoy San Juan no discute únicamente cómo atraer capital para desarrollar cobre, sino cuánto de la actividad económica generada podrá capturar mediante trabajadores y empresas locales.

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