La incorporación de automatización, inteligencia artificial, sensores y análisis de datos en las operaciones mineras empieza a modificar los perfiles que deberá formar San Juan. El Instituto Superior en Redes e Informática (ISRI) lanzará en 2027 una tecnicatura de tres años orientada a preparar personal para trabajar con sistemas digitales aplicados a mina, planta y procesos industriales.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La nueva Tecnicatura Superior en Minería Digital comenzará en 2027, tendrá una duración de tres años y 1.483 horas y se cursará de manera virtual. La carrera combina minería con inteligencia artificial, automatización, sensores, análisis de datos, gemelos digitales y ciberseguridad. Según Marcelo Pósleman, director de ISRI, el objetivo es preparar técnicos para operaciones donde parte del trabajo comienza a desplazarse hacia sistemas automatizados y entornos digitales.
Formar trabajadores para una minería cada vez más digitalizada
La expansión de los proyectos mineros en San Juan no plantea únicamente una discusión sobre cuántos trabajadores serán necesarios. También abre otra pregunta: qué conocimientos deberán tener quienes ingresen a operaciones diseñadas desde su origen con tecnologías que hace algunos años tenían una presencia mucho menor en la industria.
La Tecnicatura Superior en Minería Digital tendrá 30 materias, una duración de tres años, una carga de 1.483 horas reloj y modalidad virtual. Su currícula combina conocimientos mineros con programación, estadística, automatización, inteligencia artificial, sistemas de control, sensores y análisis de datos. El costo de la matrícula el primer año es de 400.000 pesos.
Para Marcelo Pósleman, director de ISRI, el cambio tecnológico obliga a revisar la formación antes de que las nuevas operaciones comiencen a demandar esos perfiles. “Los trabajos se reinventan y nuestras carreras también”, sintetizó al explicar la decisión de actualizar la oferta académica del instituto.

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Del operador tradicional al trabajador que supervisa sistemas
El planteo que sustenta la carrera parte de un cambio en la forma de operar determinadas tareas mineras. La automatización permite trasladar funciones que históricamente requerían intervención directa sobre equipos hacia puestos desde los cuales se monitorean procesos, datos y maquinaria.
Pósleman lo define como la aparición del “minero de consola, de escritorio, un minero que está supervisando actividades que realizan máquinas o que realizan sistemas”. Según explicó, ese perfil todavía resulta reciente en América Latina, pero forma parte de tecnologías que ya utilizan operaciones internacionales. “Las nuevas empresas y los nuevos emprendimientos mineros que se están instalando o están por hacerlo, traen ya esta tecnología porque la están usando en otros países”, sostuvo.
El concepto de minería digital que adopta la tecnicatura comprende la integración de tecnologías de información, comunicación y automatización a distintas etapas de la actividad. Esto puede involucrar desde sensores que recopilan variables operativas hasta algoritmos capaces de procesar información para mantenimiento, planificación o control de procesos. El técnico que propone formar la carrera estará orientado a trabajar en la interfaz entre los sistemas informáticos y las operaciones físicas de mina, planta y laboratorio.

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IA, flotas autónomas y gemelos digitales entran al plan de estudios
La estructura curricular muestra hasta dónde pretende llegar esa integración. El recorrido comienza con minería, geología, matemática, programación y análisis de datos, pero avanza progresivamente hacia tecnologías vinculadas con operaciones industriales digitalizadas. “La carrera tiene 30 materias. Hay contenidos básicos y específicos que van ahondando y profundizando cada vez más en estas temáticas modernas”, explicó Posleman.
Entre esos contenidos aparecen automatización y control industrial, mantenimiento predictivo, sensores, aprendizaje automático, gemelos digitales y ciberseguridad de sistemas industriales y operacionales. Una de las aplicaciones señaladas por el director son los equipos autónomos. “Hoy en día los sistemas de tracción autónomos hay cada vez más, camiones sin conductor que funcionan con modelos de inteligencia artificial, de aprendizaje automático y ciencia de datos”, indicó.
El tercer año concentra buena parte de las asignaturas de mayor especialización, con contenidos vinculados con sistemas de soporte a decisiones, mantenimiento predictivo, aprendizaje automático, simulación de operaciones, gobernanza de datos e IA responsable. La combinación amplía el campo más allá del manejo de software: apunta a comprender cómo los datos se generan, circulan y terminan interviniendo en decisiones operativas.
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Formar para nuevas tecnologías no equivale a garantizar empleo
El vínculo entre capacitación y expectativas laborales constituye uno de los puntos sensibles ante el crecimiento de la actividad minera. Pósleman diferencia expresamente ambos conceptos y evita presentar la tecnicatura como una garantía de ingreso a las compañías. “Nosotros no podemos garantizar el empleo de los alumnos, de los egresados. Lo que sí podemos garantizar es que les vamos a enseñar las prácticas más actuales”, afirmó.
Para el director, mantener programas anclados en tecnologías desplazadas tendría consecuencias directas sobre las posibilidades de inserción. “Si nosotros capacitamos alumnos con viejas prácticas y metodologías y conocimientos, nuestros propios alumnos no se van a insertar”, sostuvo.
La aparición de esta tecnicatura expone así un desafío más amplio para San Juan: la preparación laboral para el ciclo minero que viene no dependerá solamente de aumentar la cantidad de personas capacitadas, sino de determinar con suficiente anticipación qué tareas seguirán requiriendo intervención humana, cuáles estarán automatizadas y qué competencias exigirán las operaciones cuando comiencen a contratar.

Periodista especializada en minería, ambiente y agenda social. Forma parte de Acero y Roca -Magazine Minero, donde cubre la actualidad del sector con foco en sostenibilidad, seguridad, innovación y gestión de recursos humanos. Su trabajo analiza la relación entre minería y desarrollo local, con atención en el impacto en las comunidades y la gestión de recursos naturales. También aborda el avance de la inclusión en la industria, siguiendo iniciativas vinculadas al rol de la mujer y espacios sindicales emergentes.