Argentina exportó US$4.742 millones en minerales durante el primer semestre de 2026 y registró también máximos de inversión extranjera. Luis Aveta analiza cuándo esa combinación podría empezar a trasladarse a empleo y actividad económica en San Juan.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Las exportaciones mineras argentinas crecieron casi 75% interanual y alcanzaron un récord semestral. Al mismo tiempo, la inversión extranjera directa minera marcó máximos. Para Luis Aveta, el impacto sobre San Juan será gradual y dependerá, entre otros factores, de contar con trabajadores preparados para la actividad.
La minería argentina alcanzó dos máximos que no describen exactamente el mismo momento del negocio. Por un lado, las exportaciones muestran inversiones realizadas años atrás que ya lograron convertirse en producción. Por otro, el ingreso de nuevos capitales anticipa parte de la actividad que podría aparecer más adelante.
En el primer semestre de 2026, las ventas externas del sector llegaron a US$4.742 millones, casi 75% por encima de los US$2.712 millones del mismo período de 2025. El monto incluso duplicó el anterior récord para una primera mitad del año, registrado en 2011. Para el economista Luis Aveta, esa dinámica confirma además que la ubicación geográfica argentina no impide necesariamente integrarse a los mercados internacionales.

“La distancia de todos los centros de consumo no implica un problema, la conectividad funciona y las inversiones van a empezar a venir en serio para aumentar la producción”.
Un récord que combina precios y producción
El salto exportador no tiene una única explicación. “Este crecimiento se explica por todo: por aumentos de inversiones y en los precios internacionales, especialmente de oro, plata y litio, y también por el aumento de las cantidades, debido a más inversiones”, sostuvo Aveta en ACERO Y ROCA.
Los datos de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y el y Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran justamente esa combinación. El oro aportó alrededor del 61% de las exportaciones mineras del semestre y su desempeño estuvo favorecido por precios internacionales elevados. En paralelo, el litio consolidó su lugar como segundo mineral exportado y representó cerca de una cuarta parte del total.
En este último caso, el componente productivo resulta especialmente visible: las cantidades exportadas por el litio crecieron más de 68% interanual, impulsadas por la puesta en marcha y ampliación de operaciones. La minería llegó así a explicar casi 10% de las exportaciones argentinas durante la primera mitad de 2026, también un máximo histórico de participación.
Exportaciones e inversión récord al mismo tiempo

El dato más significativo aparece cuando las exportaciones se cruzan con la inversión extranjera. Durante el primer trimestre ingresaron US$2.799 millones netos de inversión extranjera directa en minería, el mayor flujo trimestral registrado en la serie del Banco Central. El monto superó en 36% el récord anterior, correspondiente al segundo trimestre de 2024.
Además, el stock de Inversión Extranjera Directa minera (IED) llegó en marzo a US$24.849 millones, prácticamente el doble de los US$12.402 millones registrados dos años antes.
Esa coincidencia importa porque los tiempos son diferentes. Una mina puede necesitar varios años entre la decisión de inversión y el primer embarque. El récord exportador refleja, entonces, proyectos que ya maduraron, mientras el máximo de capital extranjero muestra nuevas apuestas sobre producción futura. Aveta encuentra allí otra señal: “Argentina está dando muestras de que la gente que trae dinero para invertir después se lo puede llevar”.
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Qué puede significar para San Juan
En San Juan, donde varios proyectos cupríferos esperan avanzar hacia etapas de mayor inversión, los efectos no deberían medirse únicamente con el récord actual de exportaciones.
Aveta advierte que el traslado hacia la economía provincial será progresivo. “Esto va a impactar, no inmediatamente; va sí los próximos dos o tres años, con todas las inversiones que están previstas a través del RIGI”, señaló.
El economista remarcó especialmente las condiciones geográficas y operativas: buena parte de esos empleos se ubican en ambientes de montaña que pueden resultar “bastante hostiles”. Por eso, el efecto provincial no depende solamente de que llegue capital. También requiere trabajadores capacitados, proveedores capaces de responder a la demanda y empresas preparadas para integrarse a proyectos de mayor escala.
El récord actual mira también a la minería que viene

La simultaneidad de exportaciones e inversión permite observar dos capas del ciclo minero argentino. El oro sigue sosteniendo buena parte de las divisas actuales. El litio comienza a mostrar cómo nuevas operaciones pueden modificar la estructura exportadora. Y el cobre representa, especialmente para San Juan, una posibilidad de expansión futura que todavía necesita atravesar construcción, financiamiento y puesta en producción.
Por eso, el récord de 2026 no significa que todos esos efectos ya estén disponibles en la economía real. La prueba llegará en los próximos años, cuando resulte palpable: cuánto del capital que hoy ingresa se convierte en nuevas minas, cuánto trabajo y actividad genera alrededor de ellas y qué proporción de esa expansión puede capturar el entramado productivo local.
Para San Juan, el desafío ya no pasa solamente por tener grandes recursos minerales. Si las inversiones previstas avanzan, la siguiente etapa será contar con las capacidades humanas y empresariales necesarias para transformar ese potencial en empleo, proveedores, exportaciones y actividad económica sostenida.
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Periodista y licenciada en Comunicación Social, especializada en Comunicación Política y Medios Digitales. Se desempeña, desde hace más de 8 años, en periodismo, comunicación digital y gestión de redes sociales. Actualmente forma parte de Acero y Roca, medio especializado en la actualidad minera. Su trayectoria combina el trabajo periodístico con la comunicación estratégica y la creación de contenidos.