La ingeniera sanjuanina Florencia Martín analiza cómo optimizar perforación, ventilación y control de dilución en yacimientos profundos, aplicando metodologías de vanguardia australiana para acelerar los desarrollos subterráneos en la provincia.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Ingenieros sanjuaninos impulsan estándares de Australia para transformar la minería en San Juan. María Florencia Martín detalla la transición técnica de cielo abierto a subterráneo, optimizando control de dilución, ventilación automatizada y plantas POX en proyectos como Carbonatos Profundos a 700 metros de profundidad
De la superficie al subterráneo: la física de la roca y la precisión técnica
La transición operacional desde la minería a cielo abierto hacia las labores subterráneas representa uno de los desafíos más complejos para la ingeniería de minas actual. Formada en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y con experiencia en operaciones como Cerro Negro, la ingeniera María Florencia Martín, explica que la mecánica fundamental del rompimiento no altera su naturaleza física, pero sí sus condiciones de borde.
«Los mecanismos de la fractura de roca son los mismos tanto en cielo abierto como en subterránea. Quien viene del open pit trae fundamentos muy valiosos, disciplina de QA/QC en la perforación, análisis de fragmentación, conciliación con datos y eso se traduce directamente en mejores voladuras de producción subterránea«, señala la profesional sanjuanina.

«Lo que cambia radicalmente son las restricciones: en perforación y voladura subterránea trabajas con caras libres limitadas, perforas desde galerías, y cada desviación de perforación, aunque muy pequeña se paga en dilución o en pérdida de mineral. En general, el entorno es mucho menos tolerante al error: una voladura mal diseñada puede dañar el macizo que sostiene tu propio desarrollo».
Por esta razón, la transición requiere comprender que el diseño de perforación y voladura no constituye una tarea aislada, sino una pieza integrada al método de explotación, la secuencia de extracción, la geotecnia y los servicios auxiliares.
Ventilación automatizada y control de dilución
La ventilación y el control de la dilución de la ley de mineral dejan de ser respuestas operativas reactivas para convertirse en parámetros de diseño fundamentales dentro del plan minero principal. «La clave en Australia es que estos riesgos se gestionan desde el diseño, no como una reacción en el terreno. Por ejemplo, en ventilación, las operaciones modernas integran la planificación de ventilación al plan minero desde el día uno», explica la ingeniera.
Un caso paradigmático de esta tecnología se encuentra en la mina de oro Fosterville, ubicada en el estado de Victoria. Esta operación cuenta con piques y tiros largos que superan los 1,3 km de profundidad, constituyendo un entorno de alta exigencia operacional. Fosterville se convirtió en la primera unidad australiana en instalar un sistema de ventilación bajo demanda (VOD) totalmente automatizado, el cual rastrea el posicionamiento de los equipos en tiempo real para regular los ventiladores secundarios y avanza hacia la automatización de los ventiladores principales en superficie.

En lo referente a la dilución del mineral, la práctica en depósitos de oro de Western Australia, tales como Carosue Dam, demuestra la efectividad del control sistemático. El proceso inicia con diseños adaptados a los límites geotécnicos del cuerpo mineralizado, continúa con controles rigurosos de QA/QC en la perforación y concluye con la medición tridimensional posterior a la extracción mediante levantamiento de cavidades (CMS). «Ese circuito de mejora continua, rebaje a rebaje, es lo que mantiene la dilución bajo control y es un cambio de mentalidad enorme para quien viene de superficie», enfatiza Martín.
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Digitalización de flotas y monitoreo en tiempo real: el salto tecnológico
El despliegue de redes de conectividad en los niveles subterráneos de producción ha acelerado la curva de aprendizaje del personal técnico que migra desde operaciones de superficie. La incorporación de equipos de carguío teleoperados o autónomos y la transmisión continua de datos de perforación y voladura permiten visualizar el comportamiento de la mina de forma instantánea.
Los ingenieros disponen de tableros de control para el seguimiento de intervalos cortos, modelos 3D actualizados y concilaciones automáticas de producción. A través de los centros de operación remota, es posible supervisar la interacción global del yacimiento, un aprendizaje que históricamente requería años de permanencia continua en el frente de avance.
«La tecnología acorta la curva, pero no reemplaza el criterio. Los datos te dicen qué está pasando; entender por qué, cómo interactúan la secuencia, la geotecnia, la ventilación y la voladura, sigue requiriendo formación en los fundamentos. La combinación ganadora para mí es esa: profesionales que dominan las bases del sistema subterráneo y que además saben usar los datos para tomar decisiones», afirma la ingeniera.
El desafío de Carbonatos Profundos en San Juan: ingeniería para los 700 metros
La provincia de San Juan se encuentra a las puertas de una de las transformaciones técnicas más relevantes de la minería regional con el proyecto Carbonatos Profundos en la mina Gualcamayo. Esta iniciativa contempla la explotación de un cuerpo mineralizado situado debajo de las labores históricas a cielo abierto, alcanzando una profundidad aproximada de 700 metros.
El yacimiento presenta una mineralización de oro alojada en sulfuros, una condición refractaria que impide continuar con el proceso tradicional de lixiviación en pilas. Por este motivo, el proyecto requiere el desarrollo de una mina subterránea y la edificación de una planta de oxidación a presión (POX).
A una profundidad de 700 metros, los requerimientos geotécnicos se intensifican debido al incremento de los esfuerzos in situ, exigiendo esquemas de fortificación más robustos, sistemas complejos de refrigeración y una secuencia de extracción planificada con rigor técnico. El proyecto recibió un impulso estratégico al ser incorporado al RIGI a comienzos de 2026, lo que permitirá extender la vida útil de la operación al menos por 20 años.

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La evolución técnica de la minería subterránea en San Juan demuestra que el futuro de la actividad no depende únicamente de la magnitud de las reservas identificadas en el subsuelo, sino de la capacidad metodológica para extraerlas de manera segura, eficiente y sostenible. La integración de estándares de vanguardia en control geotécnico, automatización de ventilación y procesamiento de sulfuros complejos establece un nuevo hito operativo. Este proceso exige una convergencia precisa entre la incorporación de tecnologías globales de última generación y la formación continua de profesionales locales, asegurando que la infraestructura minera de alta profundidad se convierta en un motor de desarrollo industrial auditable y de largo plazo para la región.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.