Sin energía de base no hay minería a gran escala. Líderes del sector petrolero y eléctrico confirmaron inversiones estratégicas, desde la exportación de GNL hasta líneas de alta tensión en La Puna, para garantizar el despegue extractivo del país. Poner el fono en la energía para proyectos mineros

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
En el AmCham Summit 2026, autoridades y corporaciones delinearon un escenario energético desregulado. Destacaron el impacto del RIGI y la inminente construcción de una línea de extra alta tensión de 400 MW en La Puna, vital para abastecer yacimientos de litio en Catamarca y Salta.
La macroeconomía y un superávit proyectado de US$ 60.000 millones
La jornada dejó una certeza ineludible: la Secretaría de Energía se ha retirado de la fijación artificial de precios. Daniel González, Secretario de Coordinación de Energía y Minería, fue el encargado de oficializar el fin de décadas de intervencionismo, sepultando fantasmas como el del «barril criollo».
Para la industria pesada, esta no es una cuestión menor. Las modificaciones en la Ley de Hidrocarburos y el marco eléctrico, sumadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), están configurando un mapa donde la rentabilidad se rige por la paridad de exportación. «Lo más relevante claramente es haber vuelto a un país normal. El Estado se restringe a intervenir en precios, a intervenir en exportaciones», sentenció González
Los datos duros respaldan el cambio de timón. Actualmente, Argentina araña los 890.000 barriles diarios de petróleo, con la meta clara de quebrar la barrera del millón a fin de año. Sin embargo, el impacto real para la macroeconomía —y por ende, para la estabilidad cambiaria que exige la minería— se verá en el mediano plazo.
González proyectó que, sumando el empuje de la minería metalífera y los hidrocarburos, en apenas cinco años el país ostentará una balanza comercial positiva de US$ 60.000 millones, apalancada por proyectos que hoy ya tienen firma y directorio aprobado. En sus palabras, este volumen «hace desaparecer completamente una de las restricciones que tuvimos siempre, la restricción externa».

Vaca Muerta como respaldo térmico: el rol del GNL en la matriz minera
Para que las palas y los molinos en la cordillera no se detengan, el país requiere músculo térmico. El potencial de Vaca Muerta fue analizado por Juan Martín Bulgheroni, de Pan American Energy (PAE), y Ana Simonato, de Chevron Argentina.
Bulgheroni fue taxativo respecto a los volúmenes: la roca madre neuquina «tiene seis veces lo que va a consumir Argentina en los próximos 20 años».
Con la demanda interna cubierta, el vector de crecimiento es la exportación de GNL. El reciente acuerdo firmado por el consorcio Southern Energy (integrado por YPF, PAE, Golar, Pampa y Harbour) para abastecer a Alemania durante ocho años es solo la punta del iceberg. El proyecto Argentina LNG contempla volúmenes colosales que podrían representar hasta el 5% de la demanda global, monetizando 90 millones de metros cúbicos de gas.
Desde Chevron, Simonato validó la calidad del recurso, comparando la productividad de Vaca Muerta con las cuencas top de Estados Unidos. No obstante, advirtió que la clave es la competitividad y las garantías operativas. «Cualquier inversión a largo plazo estamos mirando a la previsibilidad, estamos mirando al libre movimiento de capital, a la disposición de divisas», remarcó, exigiendo un respeto irrestricto de los marcos contractuales, una demanda idéntica a la que sostienen los inversores mineros en San Juan y Mendoza.
Infraestructura eléctrica en La Puna: 400 MW para duplicar las exportaciones de litio

El punto de intersección más crítico entre energía y minería llegó de la mano de Fernando Bonnet, CEO de Central Puerto. La principal generadora del país, que acaba de diversificar su portafolio adquiriendo áreas no convencionales en Neuquén, tiene en la mira el Triángulo del Litio.
Bonnet expuso una problemática técnica insoslayable: los proyectos renovables no alcanzan por sí solos si no se amplían las redes de transporte. En un contexto donde la tonelada de litio ha rebotado a la franja de los US$ 20.000, el freno de mano de los salares catamarqueños y salteños no es geológico, sino eléctrico.

«Para destrabar este cuello de botella, Central Puerto avanza en en el desarrollo de una línea de alta tensión en La Puna, en Salta, para poder abastecer a los proyectos mineros de litio que están en Salta y en Catamarca, en Salar del Hombre Muerto y Pastos Grandes».
Fernando Bonnet, gerente general de Central Puerto
Esta infraestructura inyectará 400 MW de abastecimiento directo a la matriz minera, una capacidad que, según el ejecutivo, permitirá desarrollar proyectos que «dupliquen la capacidad de exportación de Argentina de litio», detalló el gerente.
Una simbiosis técnica ineludible
La radiografía arrojada por el AmCham Summit expone que la minería y la energía transitan por una vía de doble mano. Los gigantes del cobre en San Juan y los salares en Catamarca no podrán procesar sus minerales si el sistema eléctrico nacional no expande sus líneas de extra alta tensión y garantiza el respaldo térmico de Vaca Muerta para contrarrestar la intermitencia solar y eólica.
Al mismo tiempo, la estabilidad cambiaria y la eliminación del cepo que exigen las petroleras son idénticas a las condiciones que condicionan los flujos de capital extractivo. El país cuenta hoy con la geología y la ventana de oportunidad global; la ejecución de estos megaproyectos energéticos dictará si Argentina se consolida como un proveedor crítico de la transición energética o si vuelve a tropezar con sus propias limitaciones de infraestructura.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.