Soberanía energética: Argentina busca reactivar la producción de uranio tras 30 años

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Luis López de la Comisión Nacional de Energía Atómica aseguró que Argentina tiene recursos, capacidad técnica y condiciones para recuperar la producción local de uranio y fortalecer su seguridad energética.

Tachos de uranio en un entorno minero. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
La remediación ambiental y el control constante son pilares de la política de la CNEA para garantizar la seguridad en proyectos como Ivana. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Argentina busca recuperar la producción de uranio

La discusión sobre el futuro del uranio volvió a instalarse con fuerza en la agenda minera y energética argentina. En ese escenario, Luis López, especialista en recursos nucleares de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), aseguró que el país reúne condiciones técnicas, económicas y geológicas para recuperar la producción nacional de uranio después de casi tres décadas de interrupción.

Argentina comenzó a producir uranio en 1952, pero en 1997 se interrumpió por razones vinculadas a los precios internacionales”, explicó el especialista. Desde entonces, el abastecimiento para la fabricación de combustible nuclear depende exclusivamente de importaciones.

Actualmente, el escenario internacional modificó por completo las variables económicas del sector. El crecimiento de la demanda energética mundial y el renovado interés por la energía nuclear empujaron los precios internacionales del mineral a niveles que vuelven competitiva la producción argentina.

Según detalló López, el costo de producción local podría ubicarse por debajo de los 130 dólares por kilo, mientras que el precio internacional se mantuvo entre 200 y 220 dólares en los últimos tiempos. Además del valor internacional, cuando se importa hay que sumar costos logísticos e impositivos que elevan significativamente el precio final”, señaló.

Luis López, Gerente de Área Ciclo del Combustible Nuclear de la CNEA.
Luis López es Gerente de Área Ciclo del Combustible Nuclear de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) destaca que el país tiene el conocimiento técnico para cerrar el ciclo del combustible nuclear. Imagen de Acero y Roca.

Un recurso estratégico para la seguridad energética

Hoy, alrededor del 9 % de la electricidad mundial se genera mediante energía nuclear. Eso implica el funcionamiento de aproximadamente 436 reactores nucleares que requieren uranio como insumo principal.

En Argentina, el debate excede la cuestión minera. La posibilidad de recuperar producción local aparece directamente vinculada a la seguridad energética y al abastecimiento estratégico de los tres reactores nucleares argentinos actualmente operativos. Reducir la dependencia de importaciones en un insumo clave siempre es positivo, sobre todo en un contexto internacional donde los recursos estratégicos adquieren mayor relevancia, sostuvo López.

La cadena nuclear argentina mantiene un desarrollo tecnológico consolidado, aunque incompleto en su etapa inicial. Actualmente, el país importa el concentrado de uranio, pero realiza localmente el resto del ciclo industrial.

La purificación del material se desarrolla en Córdoba, mientras que la fabricación de elementos combustibles se realiza en el Centro Atómico Ezeiza. “El concentrado conocido como yellowcake constituye la materia prima para fabricar combustible nuclear”.

Técnicos y especialistas trabajando en instalaciones vinculadas al desarrollo nuclear argentino y procesamiento de uranio.
Argentina mantiene activa su infraestructura tecnológica, pero aún depende de la importación del concentrado de uranio.

Dónde están los recursos de uranio en Argentina

De acuerdo con los datos aportados por la CNEA, el país cuenta con aproximadamente 33.000 toneladas de uranio recuperable dentro de parámetros económicamente explotables.

Históricamente, gran parte de la extracción nacional se realizó mediante minería a cielo abierto. Posteriormente, el mineral atraviesa distintos procesos químicos para separar el uranio del resto de los componentes minerales.

El desafío social y ambiental del uranio

Uno de los puntos centrales de la entrevista giró alrededor de la percepción social sobre la minería de uranio y los prejuicios históricos asociados a la actividad.

López destacó que Argentina mantiene una política histórica basada en el uso pacífico de la energía nuclear, con aplicaciones concretas en medicina, industria y conservación de alimentos. “La medicina nuclear es uno de los ámbitos donde la sociedad percibe de manera directa los beneficios de esta tecnología, afirmó.

En paralelo, la CNEA tiene bajo su responsabilidad la gestión de residuos radiactivos y la remediación ambiental de antiguos sitios mineros, conforme a la Ley N.º 25.018 sobre Gestión de Residuos Radiactivos.
Actualmente, la institución desarrolla estudios ambientales y radiológicos en Mendoza, Córdoba, San Luis, La Rioja, Salta y Chubut.

Los proyectos apuntan a evitar la dispersión de materiales radiactivos, impedir el contacto con personas, animales y plantas y garantizar soluciones ambientales duraderas. Las remediaciones se diseñan para mantener su efectividad durante al menos 200 años e incluso hasta 1.000 años”, precisó el especialista.

Especialistas realizando monitoreo ambiental y estudios radiológicos vinculados a proyectos de uranio en Argentina.
La remediación ambiental y el control constante son pilares de la política de la CNEA para garantizar la seguridad en proyectos como Ivana.

San Juan y la integración tecnológica con la CNEA

En una provincia con fuerte identidad minera como San Juan, la relación con la CNEA ya muestra antecedentes concretos de articulación tecnológica.

Según López, la Comisión posee capacidad legal para trabajar tanto con organismos públicos como privados, facilitando proyectos conjuntos con universidades, provincias y empresas. La institución escucha la demanda territorial y comparte el conocimiento desarrollado durante décadas, señaló.

La estrategia apunta a integrar conocimiento científico, desarrollo tecnológico y producción minera bajo una lógica federal de largo plazo.
En paralelo, la presencia de la CNEA en espacios técnicos y académicos vinculados a minería refuerza una agenda donde el uranio comienza nuevamente a posicionarse como un recurso estratégico para la Argentina.

Un mineral estratégico que redefine el mapa energético

El contexto global empuja una reconfiguración energética donde el uranio vuelve a ocupar un lugar central. La necesidad de generación eléctrica estable, las bajas emisiones y la búsqueda de soberanía energética reposicionan a los países con recursos disponibles.
Argentina aparece en ese escenario con ventajas geológicas, infraestructura tecnológica y experiencia acumulada. Pero también enfrenta desafíos vinculados a estabilidad económica, licencia social y planificación de largo plazo.

La discusión ya no pasa solamente por extraer minerales. El verdadero desafío será transformar esos recursos en desarrollo tecnológico, empleo calificado y autonomía energética, en un mundo donde los minerales estratégicos definen cada vez más el peso geopolítico de las naciones.

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