Freno a minera Collahuasi: la Justicia chilena anuló su millonario proyecto de ampliación ambiental

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El panorama minero regional se encuentra conmocionado luego de que el Segundo Tribunal Ambiental de Chile tomara la determinación de anular de forma completa la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) asociada al Proyecto de Desarrollo de Infraestructura y Mejoramiento de Capacidad Productiva de la Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi.

Un fallo de más de 150 páginas del Segundo Tribunal Ambiental reconfiguró el futuro del proyecto de expansión de Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi.

Esta megaobra, que contemplaba un desembolso estimado en los US$ 3.200 millones, recibió una orden directa para retrotraer todo su procedimiento administrativo ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).

Las causas del revés: Omisión de comunidades aymaras y fallas en el modelo marino

La decisión judicial se originó a partir de una serie de reclamos formales presentados por diversas comunidades aymaras de la zona. Durante el análisis del caso, los magistrados comprobaron una marcada falta de fundamentación tanto técnica como jurídica al momento de aprobarse los permisos originales.

Por otra parte, los problemas detectados no se limitaron únicamente al ámbito social y comunitario. El dictamen judicial expuso fallas severas en el modelamiento técnico del ecosistema marino. Específicamente, el tribunal halló deficiencias notorias en los estudios sobre la succión de agua de mar y en las proyecciones acerca de cómo se dispersaría la salmuera residual de la futura planta desaladora.

Comunidades indígenas y organizaciones en una manifestación.
Comunidades indígenas y organizaciones cuestionaron la forma en que se evaluaron los impactos sociales, especialmente en el borde costero

Sumado a esto, las autoridades judiciales determinaron que el plan de vigilancia ambiental propuesto para resguardar el entorno marino a largo plazo era totalmente insuficiente.

¿Cuáles son las apelaciones y los recursos legales que presentará la minera?

Frente a este adverso escenario judicial, la Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi, que cuenta con el respaldo financiero y operativo de corporaciones globales de la talla de Anglo American, Glencore y Japan Collahuasi, se prepara para activar su última defensa legal.

La urgencia de la compañía es total, dado que las obras del megaproyecto ya registran un avance físico cercano al 90% y la planta desaladora se encuentra en su última fase de edificación. Los asesores legales de la empresa focalizarán sus argumentos en demostrar que las observaciones planteadas por los pescadores y las comunidades aymaras, así como las falencias técnicas en las mediciones del agua, pueden ser corregidas mediante aclaraciones complementarias, sin que esto signifique desechar de cuajo la RCA obtenida hace cinco años.

Incertidumbre en Punta Patache: Los tres escenarios para una inversión al 90%

Sede del Tribunal ambiental de Chile
La sentencia, dictada el 14 de mayo de 2026, ordenó retrotraer el procedimiento administrativo, cuestionando aspectos estructurales de la evaluación ambiental.

A partir de la inminente intervención de la Corte Suprema, el destino de los US$ 3.200 millones invertidos ingresa en un terreno de definiciones clave donde se vislumbran tres rumbos institucionales posibles:

  • Ratificación definitiva del fallo: Si la Corte Suprema confirma la sentencia del tribunal inferior, la anulación de la RCA quedará firme. Las obras en Punta Patache deberán paralizarse de inmediato por falta de permisos válidos y el SEA tendrá que reabrir obligatoriamente el expediente desde la etapa del Informe Consolidado de Evaluación (ICE).
  • Conciliación ambiental supervisada: Existe la alternativa legal de que las partes acuerden una conciliación bajo la tutela de los jueces. De este modo, Collahuasi podría sentarse a negociar directamente con los denunciantes de Caleta Chanavaya para consensuar nuevas compensaciones económicas, medidas de mitigación y monitoreos marinos compartidos, logrando destrabar el conflicto de mutuo acuerdo.
  • Revisión administrativa acotada: El máximo tribunal podría admitir parcialmente los reclamos de la minera, permitiendo la continuidad provisoria de los trabajos constructivos mientras el SEA subsana a contrarreloj los errores informativos y convoca a las reuniones normativas correspondientes.

La sentencia

Repercusiones ambientales, judiciales y políticas en el escenario chileno

En el plano ambiental, este revés obliga a reconfigurar por completo la gestión del «maritorio» nortino. Si el fallo se mantiene firme, el SEA estará obligado a aplicar de forma estricta las directrices del Convenio 169 de la OIT mediante una Consulta Indígena formal con las comunidades de pescadores de la costa de Tarapacá. Adicionalmente, forzará a la minera a extender sus planes de vigilancia ambiental marina mucho más allá de los cinco años fijados al principio.

Desde la perspectiva judicial, la sentencia ratifica la absoluta independencia de los tribunales especializados frente a los grandes capitales económicos. El dictamen deja en claro que el volumen de la inversión o el estado avanzado de las obras no constituyen causales para eximir a una corporación del cumplimiento estricto de las normativas vigentes.

La lucha de poderes en plena transición política

Este conflicto socioregulatorio estalla en un momento político sumamente sensible para el país trasandino. La decisión del Segundo Tribunal Ambiental coincide de manera directo con el debate parlamentario de la ley de «Reconstrucción Nacional» impulsada por la gestión gubernamental de José Antonio Kast.

 José Antonio Kast en un discurso político.
El caso no solo golpea a la compañía conformada por las gigantes extranjeras Anglo American, Glencore y Japan Collahuasi Resources, sino también al gobierno de José Antonio Kast

Lección para la región: El fantasma de los «activos varados» llega a la minería trasandina

En última instancia, lo acontecido con Collahuasi marca un antes y un después para toda la industria extractiva en Sudamérica. Este caso introduce en la región el concepto de los «activos varados», evidenciando que edificar infraestructura sin una base socioambiental sólida representa un riesgo financiero extremo, capaz de congelar miles de millones de dólares de un momento a otro.

Para los futuros proyectos mineros y de plantas desaladoras multipropósito, las reglas del juego cambiaron de forma definitiva. A partir de ahora, la obtención de la licencia social mediante un diálogo transparente con las comunidades originarias y el desarrollo de estudios científicos predictivos rigurosos ya no son vistos como meros trámites formales, sino como los pilares indispensables para garantizar la viabilidad legal de cualquier inversión productiva en el largo plazo.

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