El consorcio asiático liderará la construcción de un complejo modular que podría extenderse hasta las 6.000 plazas en alta montaña. Ciertamente, el desglose de los costos revela una brecha económica insalvable para las empresas locales, abriendo un profundo debate sobre el verdadero impacto del compre argentino en los megaproyectos de cobre.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La ingeniería del complejo habitacional Batidero, correspondiente al proyecto cuprífero Vicuña, quedó bajo el control de las firmas asiáticas PowerChina y Beijing Chengdong por un monto de 52 millones de dólares. Mientras la industria modular argentina ofertó 70 millones, la brecha de costos por metro cuadrado, 1.900 dólares del producto importado puesto en sitio frente a los 2.500 dólares de la cotización local, terminó por inclinar la balanza corporativa. Por consiguiente, la provincia recibirá una infraestructura prefabricada en el exterior, cuyo montaje final en San Juan será ejecutado por la firma santafesina RAFA S.A.
Nota de redacción: En línea con nuestro compromiso con la precisión informativa, desde ACERO Y ROCA aclaramos que debido a que se desconocen los planos definitivos, las imágenes presentadas en esta nota corresponden a proyectos de escala, entorno y características similares desarrollados por la misma constructora en otras regiones, sirviendo como estricta referencia del estándar arquitectónico que llegará a la provincia.
Catálogos y antecedentes: así son las ciudades modulares en alta montaña

El diseño definitivo que el proyecto Vicuña desplegará en el campamento Batidero se mantiene por el momento bajo un esquema de confidencialidad corporativa. Sin embargo, el patrón tecnológico y operativo de la infraestructura puede proyectarse analizando los catálogos técnicos de Beijing Chengdong y los complejos modulares que la multinacional ya ejecutó en otros emplazamientos mineros del mundo con características climáticas y geográficas similares.
El desglose de una licitación que marginó los talleres locales
El avance del megaproyecto minero generó malestar en el entramado industrial local, tras conocerse las condiciones económicas de la adjudicación del campamento. Efectivamente, la gestión integral del complejo se estructuró bajo la modalidad EPC (Ingeniería, Compras y Construcción) a cargo de PowerChina, mientras que la fabricación de las unidades habitacionales recayó sobre Beijing Chengdong, una de las mayores especialistas en arquitectura modular de China.
Asimismo, el análisis fino de las propuestas económicas deja al descubierto una paradoja. La oferta ganadora del consorcio asiático fue de 52 millones de dólares, desplazando a la constructora nacional Modular Homes, cuya cotización alcanzó los 70 millones de dólares. Sin embargo, esos 18 millones de dólares de diferencia, que dinamitaron la participación de la industria local, representan apenas el 0,01% de los 18.000 millones de dólares que demandará el desarrollo completo e integral del yacimiento de cobre.
Radiografía técnica de los dormitorios modulares de alta montaña

Para dimensionar el impacto de la obra, es necesario comprender la escala de lo que se denomina una «ciudad prefabricada». Un dormitorio modular minero consiste en una estructura habitacional de alta ingeniería, producida de forma estandarizada en plantas industriales con perfiles de acero galvanizado y paneles térmicos de alta resistencia. Por lo tanto, estas unidades independientes poseen la flexibilidad técnica de combinarse tanto horizontal como verticalmente, permitiendo levantar estructuras de varias plantas, oficinas corporativas, comedores industriales y centros recreativos listos para su uso inmediato en climas extremos.

En su fase inicial, la obra contempla la instalación de 2.500 camas fijas en el sector de Batidero. No obstante, debido a la dinámica del trabajo rotativo del personal minero, puede estimarse que el flujo de ocupación oscilará entre las 3.500 y las 5.000 personas. El diseño modular exprés responde a una proyección de escalabilidad agresiva: con el avance constructivo del yacimiento, la demanda de mano de obra en el sitio podría escalar hasta los 12.000 trabajadores, lo que obligaría a expandir el complejo modular a un mínimo de 6.000 plazas permanentes equipadas con mobiliario y electrodomésticos, también importados de origen.




El ecosistema global detrás del gigante asiático
Efectivamente, la escala del consorcio integrado por PowerChina y Beijing Chengdong trasciende la mera fabricación de paneles de acero. Una revisión de los activos institucionales y socios de colaboración global de la constructora revela alianzas estratégicas con titanes tecnológicos e industriales de la talla de Samsung, Hyundai, Daewoo y Huawei.
Bajo estos esquemas corporativos, suelen ser estas mismas firmas asociadas las que aportan los componentes accesorios clave antes de su embarque hacia los puertos sudamericanos. Entre ellos, se destacan los sistemas de climatización industrial, las soluciones de conectividad digital, los electrodomésticos y el equipamiento de línea blanca de origen que ya vienen incorporados en cada módulo.
Por otra parte, el panel de colaboración de la compañía también incluye a gigantes energéticos como la argentina YPF. En estos casos específicos, la alianza responde a antecedentes de cooperación en megaobras de infraestructura civil, refinerías y proyectos de energías renovables en distintos puntos del planeta, consolidando un respaldo corporativo que explica la agresiva competitividad de costos del proveedor asiático frente al mercado interno.

Costo por metro cuadrado: la brecha insalvable con China
Ciertamente, las razones corporativas que determinaron la importación de las estructuras radican en la brecha de costos globales de fabricación. Juan Pablo Rudoni, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Modular (CACMI), trazó los cálculos de referencia que maneja el sector industrial.
Producir estos módulos habitacionales en territorio argentino insume un costo estimado de 1.300 dólares por metro cuadrado. Por el contrario, en las factorías de China el valor de fabricación base ronda los 500 dólares por metro cuadrado, sumando unos 200 dólares adicionales en concepto de flete y logística internacional.
Sin embargo, el principal escollo para las empresas locales no es solo la mano de obra, sino la asimetría estructural. Efectivamente, la diferencia de competitividad frente al gigante asiático radica fundamentalmente en la pesada carga impositiva interna, los aranceles de importación de insumos clave y los costos financieros asociados que ahogan a la industria nacional. Por consiguiente, el valor final de los módulos chinos puestos directamente en el yacimiento sanjuanino se consolidó en 1.900 dólares por metro cuadrado, marcando una distancia irreversible frente a los 2.500 dólares por metro cuadrado requeridos por las empresas de capital nacional que deben absorber toda esa presión fiscal.
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Montaje y logística en el terreno sanjuanino
Por otra parte, con el contrato madre firmado y los contenedores en viaje, las tareas operativas en suelo argentino quedarán en manos de la firma santafesina RAFA S.A. En efecto, esta será la empresa encargada de ejecutar el movimiento de suelos, las fundaciones de hormigón, el montaje de los bloques y las conexiones de servicios en la montaña. Cabe mencionar que esta empresa acordó verbalmente con la UOCRA la contratación al 100 por ciento de mano de obra regional.
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En conclusión, la provincia de San Juan verá pasar una de las mayores inversiones de infraestructura habitacional de su historia bajo un modelo de ensamble exprés, diseñado afuera y con escaso valor agregado local.

Equipo editorial de Acero y Roca. Información técnica, veraz y actualizada sobre el sector minero e industrial de Argentina y el mundo.