Con una inversión superior a 13 millones de pesos, reactivan el saneamiento del complejo minero en San Rafael. La gestión de pasivos históricos es el paso previo para reinsertar a Argentina en el mercado global del uranio.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La Secretaría de Asuntos Nucleares y el Gobierno de Mendoza ejecutan la remediación de pasivos en Sierra Pintada. Mediante plantas de tratamiento y sistemas de impermeabilización, buscan sanear el agua de cantera y residuos sólidos, garantizando sostenibilidad ambiental para una futura reactivación productiva del yacimiento
Un legado histórico bajo tratamiento técnico
El Complejo Minero Fabril Sierra Pintada, ubicado en San Rafael, representa el depósito de uranio más importante del país. Tras años de una ralentización producto de limitaciones presupuestarias e inflación entre 2019 y 2023, la gestión actual ha decidido poner en marcha la recuperación de este sitio estratégico. La ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, fue tajante al desmentir versiones de abandono: “Este establecimiento no está abandonado y la remediación no está paralizada, lo hacemos sobre la base de hechos concretos”.

“Hablar de que esto es una planta abandonada, una mina abandonada o que no hay actividades de remediación no tan solo es faltar a la verdad (…) sino también faltar hasta el respeto de los profesionales sanrafalinos. Inclusive durante todo este tiempo han seguido trabajando y velando por la seguridad tanto del establecimiento minero fabril como del entorno ambiental”
Históricamente, el complejo produjo unas 1.600 toneladas de uranio entre 1975 y 1997, cifra que apenas representa el 20% del recurso total estimado en el yacimiento. El cierre en los años noventa no respondió a fallas ambientales, sino a una caída estrepitosa de los precios internacionales que volvió la explotación antieconómica en aquel entonces. Hoy, con un mercado global demandante y la energía nuclear catalogada como «verde», el panorama cambió por completo.
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Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares del Ministerio de Economía de la Nación, subrayó que la prioridad es resolver los pasivos de 30 años para construir licencia social. Según el funcionario, «la inversión proyectada para este año supera los 13 millones de pesos», fondos destinados a infraestructura crítica que ya está en marcha.
“La energía nuclear, que en otras instancias fue muy denostada. Hoy demuestra que es una energía reputada como verde que puede brindar la alta disponibilidad que requieren estas tecnologías, como la inteligencia artificial”

El proceso de remediación: tecnología para la estanqueidad hídrica
La ingeniería aplicada en Sierra Pintada se centra en tres frentes: el agua de cantera, los residuos sólidos y los residuos de procesos químicos previos. Sergio Dieguez, gerente de Producción de Materias Primas de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), explicó que el agua acumulada en las canteras, como la denominada Tigre III, debe ser tratada debido a que el contacto con rocas mineralizadas elevó levemente su contenido de uranio y otros elementos.
El agua circula por cañerías ya construidas hacia una planta de concentración convertida ahora en planta de tratamiento. Allí, columnas con resinas específicas fijan el uranio, permitiendo que el líquido salga con niveles mínimos del metal. Posteriormente, el agua pasa a la Planta de Tratamiento de Radio y Arsénico, actualmente en construcción, para su depuración final.
Ayelén Giomi, subsecretaria de Políticas Nucleares, detalló los hitos alcanzados: «Hemos hecho el vaso cuatro, el tratamiento de lodos y efluentes del dique DN3, el vaso cinco, el dique pulmón y el dique de disposición final». Estas instalaciones cuentan con múltiples barreras de protección, incluyendo geomembranas de Polietileno de Alta Densidad (HDPE) con sistemas de detección de fugas mediante georedes. La meta es ambiciosa: para el 2027 se espera comenzar formalmente el tratamiento del agua de cantera para su uso posterior en Áreas de Cultivos Restringidos Especiales (ACRE).

Soberanía nuclear y licencia social: el horizonte de la producción
Argentina posee unas 35.000 toneladas de uranio identificadas y recuperables en todo su territorio, y Sierra Pintada es la llave para dejar de importar el combustible que alimenta las centrales nucleares. Ramos Napoli aclaró que la remediación y la producción no son excluyentes: «Técnicamente no hay ninguna objeción para que vayan en paralelo».
Sin embargo, el factor determinante es la licencia social. Giomi mencionó que se está trabajando en un plan de comunicación conjunto con la provincia para contactar a la comunidad y explicar los beneficios y seguridades del proyecto. Además, la funcionaria destacó la obtención de la Licencia de Parada Prolongada otorgada por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), un hito que valida el sistema de gestión del complejo.
La Licencia de Parada Prolongada implica la autorización de cese temporal de las operaciones principales de una instalación radiactiva o nuclear, permitiendo realizar únicamente tareas de reacondicionamiento, mantenimiento, remediación ambiental o extensión de vida útil bajo estrictas normas de seguridad.

Sobre quién llevará adelante una eventual explotación, Ramos Napoli fue claro: «La minería de uranio es una actividad que en el mundo llevan adelante los privados, es perfectamente viable y sostenible». El Estado, tanto nacional como provincial, mantendría su rol fiscalizador y regulador para asegurar que cualquier operación cumpla con la normativa vigente, incluyendo la Ley 7722 en el caso de Mendoza.
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Controles rigurosos: la auditoría externa como garantía
La Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) realiza monitoreos cada 15 o 20 días. Laura Lucero, integrante de dicha comisión, confirmó que «hasta el momento, todos los resultados obtenidos se han mantenido dentro de los parámetros establecidos».
Con la remediación en marcha, el foco se desplaza hacia el año 2027, cuando el ciclo hídrico debería estar completamente bajo control técnico. Este paso no solo salda una deuda ambiental de tres décadas, sino que posiciona a la región como un actor central en la transición energética global.
La reactivación de la remediación en Sierra Pintada debe leerse como una decisión geopolítica. Al sanear los pasivos históricos, el Estado argentino no solo recupera la confianza ambiental, sino que pavimenta el camino para la autosuficiencia nuclear. En un mundo donde la alta disponibilidad energética es la moneda de cambio para el desarrollo de nuevas tecnologías, tener el uranio bajo los pies y la capacidad técnica para procesarlo es una ventaja comparativa que el país no puede seguir ignorando. La sostenibilidad, por tanto, deja de ser un obstáculo para convertirse en el motor de una industria que busca renacer con estándares del siglo XXI.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.