MECI S.A. revoluciona la industria con un método físico-mecánico que logra concentraciones extremas ahorrando un 97% de agua. Uno de los directores de la firma, Gustavo Yaquinto, explica cómo la tecnología de Alfredo Enzo Coloricchio, inventor y Presidente de MECI S.A., alcanzará escala industrial en la mina La Amalia para transformar la rentabilidad del sector.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La empresa MECI S.A. (Minería Ecológica & Sustentable) instaló en Pocito, San Juan, una planta demo que utiliza molienda fina y procesos físicos para extraer oro, plata y platinoides. Sin químicos ni diques de cola, el sistema procesará 140 toneladas diarias en su fase industrial en Iglesia a partir de septiembre.
El fin de la química tradicional en la cordillera
El proyecto de MECI S.A. es el resultado de 14 años de desarrollo técnico liderado por el inventor tucumano Alfredo Enzo Coloricchio. La iniciativa, presentada formalmente en una audiencia pública en L’Uva Club de Campo, en Santa Lucía, marca un hito para San Juan al proponer una minería que prescinde totalmente de reactivos como el cianuro o el mercurio.
Gustavo Yaquinto, parte del equipo directivo y fundador de MECI S.A., relata que:

«Coloricchio, empieza a desarrollar un método buscando la forma de generar mejores resultados con la física que con la química para los temas mineros. Inicialmente el proceso contó con el apoyo del CONICET en Tucumán».
La clave reside en un sistema de clasificación que separa los recursos valiosos de la roca estéril mediante procesos físicos y mecánicos, reduciendo drásticamente el material de descarte y eliminando la necesidad de los polémicos diques de cola.
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El secreto de las nanopartículas y los platinoides
La precisión técnica del método MECI se apoya en una molienda ultrafina de 400 mallas Tyler. A este nivel de trituración, la roca se convierte prácticamente en nanopartículas, permitiendo que el sistema despegue el feldespato del núcleo de los metales preciosos. Según los desarrolladores, esto permite obtener concentrados de oro, plata con una eficiencia de recuperación que supera entre 100 y 300 veces la ley original del mineral.
«El método lo que hace es recuperar todas las nanopartículas en platinoides. Al clasificar correctamente por peso y por empuje físico, te lleva a una concentración altísima», detalla Yaquinto. Un ensayo realizado en Mallorca, España, con relaves de hierro de la zona de Alcudia (Granada), demostró la potencia de la herramienta: no solo elevaron la concentración de hierro al 96%, sino que descubrieron 1770 gramos de platinoides por tonelada en material que se consideraba descarte.

Eficiencia hídrica extrema: el valor del agua en San Juan
En una provincia donde el recurso hídrico es crítico, MECI propone un cambio de paradigma. El sistema funciona con agua en un circuito cerrado que permite su recirculación permanente. Esta tecnología reduce el uso del agua a niveles de evaporación o absorción natural del mineral, situándose entre un 2% y 3% del consumo habitual de mercado.
Esto significa que el proceso utiliza entre 15 y 20 veces menos agua que los métodos convencionales. Además, al no utilizar químicos, el residuo final queda totalmente estéril y seco tras pasar por filtros de prensa. Este material remanente puede reutilizarse para fabricar bloques ecológicos o para la estabilización de suelos, eliminando cualquier pasivo ambiental persistente.
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De la planta demo en Pocito al salto industrial en Iglesia
Actualmente, la instalación en Pocito funciona como una planta demo y laboratorio de alta complejidad con capacidad para 2 toneladas diarias. Sin embargo, el objetivo inmediato es la producción a escala. La empresa ya está montando su infraestructura industrial en la mina La Amalia, ubicada en la zona de La Piantita, en Rodeo, departamento Iglesia.
A pesar de los retrasos causados por tormentas climáticas, la firma prevé estar produciendo industrialmente para fines de septiembre de 2026. «Estamos montando ahí todo el proceso de 140 toneladas día con un crecimiento a 1000 toneladas en corto plazo», afirma Yaquinto, destacando la naturaleza modular del método, que permite ampliar la capacidad de la planta en apenas meses según la demanda del proyecto.
Esta versatilidad busca ofrecer una solución al minero artesanal o pequeño productor que, por falta de tecnología, suele realizar procesos precarios con alto impacto ambiental en sus propios hogares. Para el equipo de MECI el objetivo es elevar el estándar de control y rentabilidad en toda la provincia.
La solidez de la propuesta ha llevado a MECI a patentar su método no solo en Argentina, sino también en Chile, logrando protección intelectual en 186 países. «Lo que queremos es mostrar que se puede hacer todo verde, sencillamente se puede hacer todo bien, se pueden hacer las cosas ordenadas y ser rentables», enfatizó. El modelo de negocio ofrece transparencia sobre la recuperación real de los minerales y permitiendo que pequeños yacimientos sean económicamente viables bajo estándares ambientales de primer mundo.

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La nueva frontera de la licencia social
La irrupción de tecnologías como la de MECI S.A. marca un punto de inflexión en la tensa relación entre minería y comunidad. Al eliminar el uso de químicos y minimizar el consumo de agua, la industria deja de ser una actividad de «extracción a cualquier costo» para convertirse en un proceso de ingeniería de precisión. El éxito de la planta en Iglesia no solo determinará la rentabilidad de una empresa, sino que podría redefinir los requisitos de la licencia social para cualquier proyecto futuro en la región. La minería del siglo XXI será sustentable o, sencillamente, no será.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.