Ante el déficit acumulado de nieve y la infraestructura deficiente de canales en la cordillera, un proyecto tripartito entre la minería, la academia y el INTA busca cambiar el paradigma de riego por inundación en Calingasta mediante un plan piloto a cinco años.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Calingasta e Iglesia presentan el mayor atraso en infraestructura de canales de riego de la provincia de San Juan, en un contexto de caída libre del derrame de los ríos andinos en los últimos 100 años. Se firmó un acuerdo entre Los Azules, la Universidad Católica de Cuyo y el INTA para montar una unidad demostrativa en Barreal. Importarán tecnología de control activo de heladas por aspersión, utilizada en el Alto Valle del Río Negro, y sensorización de suelos. El plan contempla 5 años de ejecución y proyecta intervenir en la red pública de distribución hídrica.
En el valle de Calingasta, la disminución progresiva de los caudales convive con una matriz productiva donde el riego por inundación sigue siendo la norma y la eficiencia hídrica, una excepción reservada a la viticultura de exportación o a emprendimientos con bombeo subterráneo.
Para intentar revertir este cuadro en uno de los departamentos con mayor diferimiento en infraestructura hídrica de la provincia, se pondrá en marcha un esquema de transferencia tecnológica a cinco años. El proyecto, financiado por la empresa Los Azules, articulará a la Universidad Católica de Cuyo (UCCU) y al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) con el objetivo de testear herramientas de presurización y control de heladas en el sector agrícola precordillerano.
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Un nodo tecnológico en el valle de Barreal
El esquema prevé la instalación de sistemas presurizados, goteo, aspersión y goteo enterrado, el uso de mangas de distribución y la incorporación de sensores de humedad en perfil de suelo para determinar con precisión científica los momentos y volúmenes de aplicación de agua.
«El primer paso que vamos a dar esta próxima temporada es armar una unidad tecnológica de riego en el Colegio Agrotécnico Jesús de la Buena Esperanza, en Barreal. Estamos firmando un convenio con la Universidad Católica de Cuyo, que tiene su Programa Aura enfocado en el tema hídrico», explicó Facundo Vita Serman, jefe de Relaciones Comunitarias del Proyecto Los Azules.
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Facundo Vita Serman, detalló los beneficios directos de este proyecto:
«Realmente esta unidad tecnológica no solamente va a servir a la formación de los chicos que están en el colegio, sino que también va a servir como unidad demostrativa para los productores. Vamos a generar visitas y cursos de formación para ellos».

La tecnología del Alto Valle contra las heladas tardías
Una de las principales novedades técnicas que se buscará validar en Calingasta es la adaptación de sistemas de control activo de heladas mediante aspersión de agua. A diferencia de los métodos por calefacción, ampliamente extendidos pero con costos energéticos y de combustible que resultan prohibitivos para el pequeño productor, la aplicación de agua aprovecha el calor latente liberado durante la congelación para mantener la temperatura vegetal sobre el umbral de daño térmico.
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«Vamos a implementar un sistema de control activo antihelada con el uso del agua, o sea lo que se llama aspersión para bajar la temperatura de congelación. Eso es muy útil fundamentalmente para estos valles donde tienen heladas tardías que son muy dañinas», sostuvo Vita Serman.

La infraestructura de la prueba piloto se complementará con la tecnificación del invernadero escolar y la construcción de un reservorio de agua dentro del predio para garantizar la seguridad hídrica del sistema durante los picos de demanda.
«Esa tecnología se usa fundamentalmente en el Alto Valle del río Neuquén, en toda la zona de Neuquén y Río Negro para la fruticultura. Se usan sistemas activos por calefacción, que son mucho más costosos, y sistemas activos de uso de agua, que son menos costosos desde el punto de vista energético y tienen una efectividad bastante interesante», precisó el representante de Los Azules.
Las tres etapas: de la parcela escolar a la infraestructura de canales
La brecha tecnológica en Calingasta no se limita a la intrafinca. La red de canales de riego del departamento, al igual que en Iglesia, registra un atraso histórico en revestimiento, impermeabilización y compuertas de regulación si se la compara con la red del Valle de Tulum.
Por esta razón, la planificación técnica del proyecto contempla un despliegue progresivo estructurado en tres fases consecutivas durante un ciclo de cinco años:
- Fase 1 (Demostrativa): Montaje y puesta en marcha del nodo en el Colegio Agrotécnico de Barreal a partir del inicio de la temporada agrícola en octubre de 2026.
- Fase 2 (Transferencia a finca): Acompañamiento técnico y financiero a productores individuales para la adopción de riego presurizado y sensores, con seguimiento del INTA.
- Fase 3 (Red de distribución): Intervención sobre la infraestructura de canales comunitarios para optimizar la entrega de agua por turno y demanda.
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«Tenemos una segunda etapa que es trabajar con los productores propiamente dichos. Tratar de que incorporen la tecnología en la finca. Y después una tercera etapa, que es trabajar con los productores de todo un canal. Allí vamos a mejorar la estructura del canal y la forma de distribuir el agua», señaló Vita Serman.
El seguimiento del INTA en las fases dos y tres buscará asegurar que la incorporación de equipamiento se traduzca en una mejora sustancial de los rendimientos productivos y en la diversificación de cultivos en la zona.
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Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.