Guillermo Pensado, titular de la Cámara Mendocina de Empresas Mineras, explica cómo la institucionalidad y la formación de proveedores locales son los motores para activar proyectos clave como PSJ Cobre Mendocino y los distritos mineros de Malargüe y el Norte.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La CAMEM consolida su gestión basada en tres pilares: institucionalidad, proyectos estratégicos y cadena de valor local. Con la ratificación de PSJ Cobre Mendocino y el avance de 132 proyectos en Malargüe, la cámara proyecta la creación de 3.900 empleos en etapas de construcción, priorizando la profesionalización técnica mediante el programa CAMEM Lab
La vigencia de la cámara como garantía de continuidad y diálogo
Guillermo Pensado, geólogo y presidente de la Cámara Mendocina de Empresas Mineras (CAMEM), identifica como un hito fundamental la supervivencia de la entidad durante más de dos décadas de vaivenes políticos y sociales. Esta permanencia ha permitido que la industria no sea vista solo como una actividad extractiva, sino como un vector de desarrollo social y económico para todos los mendocinos.
«Ese trabajo constante permitió conservar conocimiento, experiencia y una agenda de desarrollo para la minería mendocina», destaca Pensado en diálogo con ACERO Y ROCA. Desde la cámara, se ha sostenido la articulación entre las empresas y el Estado, las instituciones educativas y las comunidades, logrando que hoy la provincia se posicione de manera diferente en el mapa minero nacional.

«Para CAMEM, ampliar la matriz productiva significa sumar una nueva cadena de valor a las actividades que Mendoza ya desarrolla, ampliar las oportunidades para sus empresas y profesionales y generar nuevas capacidades para el futuro de la provincia»
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De la geología al empleo: el impacto real de los proyectos estratégicos
El segundo pilar que defienden desde la CAMEM es el avance concreto de la cartera de proyectos, donde el cobre es el protagonista indiscutido del corto plazo. La ratificación de la Declaración de Impacto Ambiental de PSJ Cobre Mendocino y su ingreso al RIGI marcan un punto de inflexión para la provincia. Según los datos que maneja la cámara, solo este proyecto prevé la generación de 3.900 empleos directos e indirectos durante su etapa de construcción, la cual durará entre 18 y 24 meses.
A este escenario se suma el despliegue del Malargüe Distrito Minero Occidental, que ya transita su tercera etapa con 71 proyectos en proceso de evaluación ambiental, sumándose a los 61 de las fases previas. Además, la cámara pone el foco en el Distrito Minero Norte, una iniciativa que abarca áreas de alto potencial en el entorno de Uspallata y Las Heras.

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El horizonte del cobre y el valor estratégico del uranio
Si bien el cobre tracciona la agenda por la transición energética, Pensado resalta que el uranio sigue siendo un activo estratégico. La provincia cuenta con una experiencia histórica única en esta actividad, cuya reactivación podría vincularse directamente con el fortalecimiento de la industria nuclear nacional y la formación de capacidades científicas locales.
Por otro lado, la minería no metalífera (áridos, calizas y yeso) ya es una realidad generadora de empleo en numerosos departamentos. Desde la cámara explican que, a medida que los proyectos metalíferos maduren, la demanda de estos minerales crecerá impulsada por la expansión de la infraestructura y la construcción local. «La oportunidad para Mendoza consiste en consolidar una cartera diversificada, atraer inversiones y fortalecer empresas locales«, sostiene el presidente de CAMEM.
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De acuerdo con las declaraciones del camarista los datos más concretos sobre generación de puestos de trabajo son los siguientes:
- Proyecto PSJ Cobre Mendocino: Se prevén aproximadamente 3.900 empleos (entre directos e indirectos) durante su etapa de construcción, la cual se estima que durará entre 18 y 24 meses.
- Etapa de operación de PSJ: Una vez que el proyecto esté en fase operativa, se proyectan alrededor de 2.400 empleos directos e indirectos.
- Minería no metalífera: El entrevistado señala que actividades vinculadas a los áridos, calizas y el yeso ya generan empleo y movimiento económico en diversos departamentos de Mendoza.
- Exploración y nuevos distritos: Se menciona que la ampliación de la exploración en el Distrito Minero Occidental de Malargüe (etapas II y III) y el futuro Distrito Minero Norte también generan demanda de perfiles profesionales, técnicos y operativos en sectores como logística, ingeniería, metalmecánica y construcción
CAMEM Lab y el desafío de la excelencia en proveedores locales
Mendoza ya cuenta con una base empresarial valiosa proveniente del petróleo, el gas y la metalmecánica, pero el desafío es adaptar esas capacidades a los estándares mineros internacionales. Para cerrar esta brecha, la institución impulsa CAMEM Lab, un programa integral que incluye una Incubadora para sistemas de gestión de calidad y una Aceleradora para empresas que buscan certificar normas de ambiente y seguridad.
Este trabajo territorial ya tuvo resultados positivos con el programa Proyecta Proveedores Uspallata, desarrollado junto a Impulsa Mendoza, donde se brindaron herramientas de profesionalización a emprendedores locales. «Buscamos que las empresas mendocinas, los trabajadores y los futuros profesionales puedan prepararse con anticipación y participar en las distintas etapas de los proyectos», afirma Pensado. Próximamente, esta metodología de formación técnica se trasladará a Malargüe para acompañar la demanda de los nuevos distritos mineros.

Transparencia y licencia social: un cambio de percepción
La relación de la sociedad mendocina con la minería ha evolucionado hacia una búsqueda de información técnica y beneficios tangibles. Desde la cámara observan un creciente interés por los controles ambientales y las vacantes laborales reales. Su respuesta ante esta demanda es la transparencia activa y el diálogo constante.
«La confianza se construye con presencia, diálogo, transparencia y cumplimiento», enfatizan. La participación en audiencias públicas y encuentros informativos es ahora más amplia, lo que permite enriquecer los procesos de planificación y asegurar que la minería funcione como un motor de una matriz productiva diversificada, donde convivan la energía, la agroindustria y el turismo.
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La consolidación de Mendoza como polo minero no dependerá únicamente de la riqueza de su suelo, sino de la capacidad de sus instituciones para sostener la seguridad jurídica y la paz social en el tiempo. El modelo que propone la CAMEM, centrado en la profesionalización de las pymes locales y la diversificación de minerales como el cobre y el uranio, sugiere que la provincia ha dejado de debatir el «si» para enfocarse en el «cómo». Si la infraestructura energética y logística acompaña este proceso, la minería dejará de ser una promesa para convertirse en el pilar que equilibre definitivamente la balanza económica regional.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.