La minería acelera la transformación de la educación técnica en San Juan

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San Juan comenzó a reconfigurar escuelas técnicas y centros de formación profesional ante las necesidades laborales que proyecta la minería. El proceso incorpora inteligencia artificial, robótica, automatización, nuevos talleres y certificación de oficios con participación estatal y privada.

La minería acelera la transformación de la educación técnica en San Juan
Las escuelas técnicas aportan formación práctica en especialidades que pueden vincularse con mantenimiento, construcción y servicios para proyectos mineros. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

La expansión minera empieza a modificar una pregunta central para la educación sanjuanina: no sólo cuántos trabajadores necesitará el sector, sino qué conocimientos deberán acreditar para ingresar a proyectos y empresas cada vez más tecnificados. Para Rodolfo Navas, director de la Dirección de Educación Técnica de San Juan, la respuesta requiere intervenir simultáneamente sobre edificios, equipamiento, formación docente y certificación laboral.

La respuesta no se limita a crear técnicos específicamente mineros. Desde la Dirección de Educación Técnica provincial buscan modificar infraestructura, incorporar tecnología, revisar cursos de formación laboral y conectar las certificaciones oficiales con las necesidades que transmiten compañías mineras y empresas vinculadas a sus operaciones. “Esto es una política de Estado provincial. Desde la provincia se ha tomado un trabajo de desarrollo de todas las escuelas técnicas”, explicó Navas.

Las escuelas de departamentos mineros empiezan a cambiar su infraestructura

Una de las primeras barreras identificadas no estuvo en los contenidos, sino en los propios edificios. Navas sostuvo que varias escuelas técnicas arrastraban limitaciones estructurales que dificultaban el desarrollo de talleres y prácticas.
El caso de la Escuela Técnica General Manuel Savio, en Calingasta: “Es una escuela donde deben recibirse los técnicos en minería. Ellos tenían las clases de talleres en las galerías de la escuela y tenían aulas donde los alumnos convivían dos cursos en uno”, describió.

Según explicó, allí se proyecta habilitar seis nuevos espacios entre aulas y talleres, además de incorporar nueva tecnología y fortalecer el laboratorio. “Hoy tienen un laboratorio acorde a la realidad de lo que necesita la minería para desarrollarse”, afirmó. Las intervenciones también alcanzan a otras instituciones técnicas. Navas mencionó nuevos talleres en la EPET N°5 y obras en la EPET N°1 de Jáchal, otro departamento directamente atravesado por el desarrollo de proyectos mineros.

Dos trabajadores con casco y chaleco reflectivo observan una mina a cielo abierto mientras revisan información técnica frente al área operativa.
el programa surgió a partir de una iniciativa trabajada entre Educación Técnica, la Fundación Banco San Juan, el Grupo Petersen y el INET. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Tecnia Lab incorpora IA, robótica y automatización

El segundo frente es tecnológico, ya que la provincia lanzó Tecnia Lab, un programa orientado a incorporar herramientas relacionadas con inteligencia artificial, programación, robótica y automatización dentro de escuelas técnicas.

«La propuesta involucra inicialmente a cuatro establecimientos: la Escuela Manuel Savio de Calingasta, la Cornelio Saavedra de Rodeo, la EPET N°1 de Jáchal y la EPET N°9. Van a recibir una serie de elementos, entre herramientas y maquinarias, que son específicas a la especialidad que tienen cada una de estas escuelas”, explicó Navas. El programa contempla capacitación para equipos directivos y docentes de los primeros años, particularmente en áreas como tecnología y matemática».

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El primer grupo alcanza aproximadamente a 60 personas entre las cuatro instituciones, lo que representa unas 15 por establecimiento. “Se busca que sean capacitados en el uso de nuevas tecnologías y puedan trabajarlo en forma transversal en todos estos espacios”, explicó.

El empleo minero no se reduce a quienes estudian minería

Otro de los ejes que atraviesa la planificación es la diversidad de perfiles que puede requerir un proyecto de gran escala. Dentro de las escuelas técnicas aparecen especialidades como electromecánica, automotores, electrónica, informática y maestro mayor de obras, además de minería. La EPET N°1 de Jáchal, por ejemplo, cuenta con informática y maestro mayor de obras. Para Navas, esos perfiles también pueden encontrar vinculación con proyectos y empresas proveedoras.

Trabajadora técnica realiza tareas de mantenimiento mecánico sobre un equipo industrial utilizando herramientas manuales y elementos de protección personal.
Los perfiles vinculados al mantenimiento industrial forman parte de las especialidades técnicas que pueden integrarse a la cadena de servicios de la minería. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Las escuelas de oficio también revisan qué enseñar

Según Navas, la gestión estatal dispone de 58 escuelas de capacitación laboral y 23 anexos, una red que ya cuenta con docentes, infraestructura y herramientas, pero cuya oferta necesita revisar periódicamente su relación con el mercado de trabajo. “Venimos trabajando en adecuar o actualizar las ofertas educativas que tienen cada una a lo que hoy el mercado laboral de San Juan requiere”, explicó.

El proceso comenzó en el 2025 y, de acuerdo con el funcionario, la intención es avanzar hacia su aplicación una vez definida la actualización de las propuestas. Uno de los modelos que buscan fortalecer son los espacios de formación con una lógica de fábrica-escuela, donde las prácticas se desarrollen en entornos que reproduzcan de manera más cercana las condiciones de trabajo.

Navas mencionó experiencias con empresas, organizaciones del sector productivo y entidades gremiales que aportan conocimientos, equipamiento o recursos para mejorar la capacitación. En el caso minero, esa vinculación adquiere una importancia específica porque las empresas comienzan a plantear qué perfiles necesitan y qué habilidades esperan encontrar en trabajadores y proveedores.

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Secundario completo y oficio certificado: dos requisitos que aparecen en las empresas

Las conversaciones con compañías también permitieron detectar requisitos que van más allá de saber realizar una tarea. Navas aseguró que aparecen dos condiciones de manera reiterada, que es tener el secundario completo y contar con una certificación formal del oficio. Para Navas, la diferencia entre una capacitación informal y una formación reconocida está en el marco educativo, la carga horaria y los contenidos que respaldan esa certificación. En ese punto hizo referencia a la Ley Nacional 26.058 de Educación Técnico Profesional y a los marcos de referencia definidos por el INET.

Estudiante de formación técnica completa una evaluación escrita en un aula junto a otros alumnos de nivel secundario técnico.
El secundario completo aparece como uno de los requisitos que las empresas consideran al momento de incorporar nuevos perfiles laborales. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Cursos con empresas empiezan a conectar capacitación y demanda laboral

La provincia también avanza en cursos diseñados junto a empresas mineras y firmas que participan de la cadena de servicios. Navas mencionó reuniones con actores vinculados con Vicuña, Minas Argentinas, Barrick y Los Azules, orientadas a identificar necesidades concretas. «Estamos viendo cuáles son aquellas necesidades que tienen sus empleados para poder ir dando respuestas”, afirmó.

Nosotros ponemos los espacios y la institucionalidad con las certificaciones. Ellos ponen los instructores y vamos en conjunto a desarrollar estos cursos. Las compañías van a evaluar si es factible ir incorporando el personal que se vaya desarrollando, que muestre condiciones en lo actitudinal y en las habilidades y conocimientos que vaya adquiriendo”, indicó.

La capacitación, sin embargo, no constituye una garantía automática de empleo, sino una instancia formativa que puede acercar las competencias de los trabajadores a las necesidades empresariales.

Cuatro trabajadores con casco, ropa de trabajo y chalecos reflectivos se desplazan por un área operativa de una mina a cielo abierto con maquinaria pesada.
La demanda laboral minera alcanza a múltiples perfiles técnicos y operativos más allá de las carreras directamente vinculadas con la extracción. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

El desafío es formar antes de que llegue el pico de demanda

“Esto lo estamos viendo que se ha producido en Vaca Muerta, en el sur, y que se está produciendo en el norte con el litio”, señaló. Desde esa experiencia, considera indispensable que el sistema educativo, el sector privado y las instituciones vinculadas al empleo trabajen antes de que la demanda supere la capacidad disponible de capacitación. “Si no hay una sinergia o una vinculación entre lo estatal y lo privado, las instituciones intermedias, realmente va a ser muy difícil dar respuesta”, advirtió. La expectativa oficial es que la minería produzca un impacto significativo sobre el mercado laboral provincial.

La incógnita ya no está solamente en cuántos empleos podría generar la minería, sino en cuánto del talento requerido podrá formarse y certificarse dentro de San Juan. La infraestructura, la tecnología y los acuerdos con empresas empiezan a construir esa respuesta. El próximo desafío será lograr que la actualización educativa avance al mismo ritmo que los proyectos, para que la demanda laboral encuentre perfiles locales preparados cuando llegue el momento de incorporarlos.

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