Chile muestra cómo la minería recupera agua y reduce su dependencia de fuentes naturales

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Francisco Riestra expuso experiencias de la minería chilena que combinan recirculación de relaves, desalación y acuerdos con otros usuarios del agua, con inversiones que alcanzan los US$ 650 millones por proyecto.

Chile muestra cómo la minería recupera agua y reduce su dependencia de fuentes naturales
La minería chilena incorpora tecnologías de recirculación, tratamiento y reutilización del agua para sostener sus operaciones frente a la sequía y reducir la extracción de recursos hídricos continentales. Contenido Original de ACERO Y ROCA. Prohibida su reproducción.
Trabajador minero con casco y chaleco reflectante observa una excavadora hidráulica en una explotación a cielo abierto durante el atardecer.
La sequía en Chile obligó a las grandes compañías mineras a revisar sus estrategias de abastecimiento hídrico y desarrollar proyectos que pueden demandar entre siete y diez años. Imagen ilustrativa: ACERO Y ROCA. Prohibida su reproducción.

La minería chilena frente a una nueva realidad hídrica

La escasez de agua modificó la forma en que operan las grandes minas de cobre en Chile. La disponibilidad de fuentes superficiales y subterráneas dejó de ser una condición estable, mientras aumentaron las exigencias ambientales y la competencia por el recurso en cuencas donde conviven ciudades, agricultura y minería.

Ese escenario fue abordado por Francisco Riestra, especialista chileno en gestión hídrica y regulación ambiental, durante la conferencia técnica «Gestión Hídrica en Minería, Recirculación, Reúso y Nuevas Fuentes, Experiencias en Chile Central», realizada en La Paz, Bolivia. Riestra, quien trabajó durante más de 14 años en la Dirección General de Aguas de Chile y posteriormente ocupó responsabilidades ambientales en Codelco y Minera Los Pelambres, presentó experiencias desarrolladas en operaciones de mediana y gran minería.

Según explicó, la zona central chilena presenta una complejidad diferente a la del desierto de Atacama. Allí, la minería comparte cuencas con actividades agrícolas intensivas y centros urbanos, en un territorio afectado por una prolongada sequía. «Si bien la minería tenía muy bien planificada su producción, no tenía bien planificado ni tampoco tenía los balances necesarios para proyectar el recurso hídrico. Esa situación impulsó cambios tecnológicos, inversiones en infraestructura y acuerdos para utilizar fuentes alternativas», explicó.

La sequía en Chile obligó a las grandes compañías mineras a revisar sus estrategias de abastecimiento hídrico y desarrollar proyectos que pueden demandar entre siete y diez años de planificación, permisos y construcción. Imagen ilustrativa: ACERO Y ROCA. Prohibida su reproducción.

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La ingeniería de relaves: circuitos cerrados y reutilización extrema

Mina de cobre a cielo abierto en la cordillera de los Andes, con camiones de extracción, instalaciones industriales y reservorios de agua.
Frente a la escasez hídrica, la gran minería del cobre en Chile avanza en la recirculación de agua, la recuperación desde depósitos de relaves y la incorporación de nuevas fuentes para reducir su dependencia de los recursos continentales. Contenido Original de ACERO Y ROCA. Prohibida su reproducción.

La recirculación permite recuperar más del 85% del agua

Uno de los datos centrales presentados por Riestra fue la participación del agua recuperada en los procesos mineros. Según las cifras, el 74,2% corresponde a aguas recuperadas o recirculadas, mientras que el 9,3% proviene del mar.

El mayor volumen de consumo ocurre durante la concentración del mineral por flotación y en las operaciones vinculadas con el transporte y depósito de relaves. En este sentido, Riestra destacó el salto cualitativo de las plantas modernas.

Francisco Riestra, especialista chileno en gestión hídrica y regulación ambiental

«Hoy en día hay empresas mineras que recirculan incluso más del 85% de sus aguas. Eso significa que el agua da varias veces el circuito del proceso».

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Una de las experiencias presentadas corresponde a Minera Los Pelambres, que recupera agua desde su depósito de relaves mediante sistemas de drenaje y la devuelve a la planta concentradora. El sistema incluye una conducción de 60 kilómetros, con un caudal de aproximadamente 1.100 litros por segundo. «Una gota de agua da 8 veces vuelta en el proceso», explicó Riestra al describir el nivel de reutilización alcanzado por la operación.

La compañía también incorporó agua desalada. Riestra indicó que una planta concebida inicialmente como respaldo frente a períodos secos pasó a utilizarse de manera permanente debido a la incertidumbre sobre las fuentes continentales.

Codelco y Anglo American invierten en recuperar agua de relaves

La recuperación de agua almacenada en depósitos mineros también concentra proyectos de gran escala en otras operaciones de Chile central. En el caso del tranque Ovejería, de Codelco División Andina, Riestra presentó un proyecto de recirculación con una inversión estimada de US$ 650 millones. La infraestructura permitirá recuperar entre 250 y 610 litros por segundo, que podrán volver a utilizarse en el proceso productivo.

«Este tranque a veces tiene hasta 10 o 12 millones de metros cúbicos, que no pueden ser utilizados ni recirculados en el proceso minero», explicó sobre la situación que motivó el proyecto. La iniciativa obtuvo aprobación ambiental y contempla una construcción estimada en 36 meses, sujeta al avance de los permisos sectoriales.

Tranque Ovejería de Codelco División Andina para proyectos de gestión hídrica en minería y recirculación de relaves.
El tranque Ovejería, en Chile central: Codelco proyecta una inversión de US$ 650 millones para recuperar agua inmovilizada en el depósito.

En paralelo, Anglo American implementó en 2012 un sistema de recuperación desde el tranque Las Tórtolas, mediante una conducción de 52 kilómetros. «Este proyecto, que ya está implementado desde el 2012, permitía abastecer un 40% de la demanda de esa compañía», detalló Riestra. La instalación transporta aproximadamente 570 litros por segundo y cuenta con una capacidad de diseño de 895 litros por segundo, de acuerdo con los antecedentes presentados.

Frente a la escasez hídrica, la gran minería del cobre en Chile avanza en la recirculación de agua, la recuperación desde depósitos de relaves y la incorporación de nuevas fuentes para reducir su dependencia de los recursos continentales. Contenido Original de ACERO Y ROCA. Prohibida su reproducción.

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Intercambios de agua entre mineras, agricultores y sanitarias

La exposición también abordó experiencias que permitieron aprovechar infraestructura y derechos de agua existentes, sin depender exclusivamente de nuevas captaciones. Durante los períodos más intensos de sequía, Codelco y Anglo American desarrollaron mecanismos de intercambio y transferencia hídrica vinculados con sus operaciones en la zona central.

Uno de esos acuerdos incluyó una tubería de 8 kilómetros para transportar entre 5 y 9 millones de metros cúbicos anuales, equivalentes al 27% de las necesidades hídricas de la operación receptora, según explicó Riestra. También describió un intercambio mediante el cual Codelco entregaba aguas de proceso a Anglo American para su tratamiento, aprovechando instalaciones que la empresa estatal todavía no tenía disponibles.

Otro caso involucró a Aguas Andinas, empresa sanitaria que abastece a Santiago. Anglo American utilizó aguas residuales tratadas y puso a disposición de la sanitaria derechos de aprovechamiento en la cuenca del río Maipo. El acuerdo buscaba complementar el abastecimiento minero y, al mismo tiempo, mejorar la disponibilidad de agua para la población durante la sequía.

Una planta trata aguas de relaves y las devuelve al acuífero

Entre los proyectos expuestos, Riestra destacó una experiencia de tratamiento de aguas vinculadas al tranque Ovejería de Codelco. La operación incorporó una barrera hidráulica destinada a controlar infiltraciones y una planta de tratamiento para reducir la concentración de sulfatos.

El sistema fue diseñado para procesar aproximadamente 150 litros por segundo y obtener 100 litros por segundo de agua tratada, que se incorporan al acuífero. «Este acuífero al valle aportaba entre 40 y 50 litros por segundo, por lo tanto, ahora se está aportando bastante más», explicó.

La planta funciona desde 2015, de acuerdo con la exposición, y forma parte de un conjunto de medidas que incluye monitoreo de calidad de agua, seguimiento de niveles subterráneos y mecanismos de alerta temprana. Riestra señaló que «el tratamiento permitió aprovechar aguas con concentraciones de sulfatos superiores a las del acuífero natural, utilizando tecnología de desalación adaptada a esa composición química».

El caso muestra una aplicación de estas tecnologías diferente de la desalación de agua de mar, orientada al tratamiento de aguas asociadas con residuos mineros.

Cuencas cordilleranas, glaciares y conducción marina aplicados a la gestión hídrica en minería de cobre.
Entre las fuentes continentales de alta montaña y el bombeo de agua marina: el desafío de abastecer grandes operaciones mineras sin afectar los cauces naturales. Imagen ilustrativa: ACERO Y ROCA.

La desalación avanza, pero persisten los desafíos regulatorios

El abastecimiento mediante agua de mar constituye otra de las transformaciones presentadas durante la conferencia. Riestra señaló que «Chile cuenta con más de 30 plantas desaladoras, principalmente en el norte, y que existen operaciones mineras abastecidas completamente mediante agua marina transportada por ductos de hasta 150 o 160 kilómetros».

En la zona central, las empresas comenzaron a incorporar esta alternativa junto con sistemas de recuperación y tratamiento de aguas residuales. «Hoy en día hay bastante incertidumbre, ya no en lo técnico, sino que en lo regulatorio», advirtió.

El especialista explicó que las exigencias ambientales, los permisos sectoriales, el financiamiento y la construcción pueden extender considerablemente los plazos de ejecución. «Son más o menos entre siete y hasta diez años el desarrollar un proyecto de este tipo», indicó y señaló que «las nuevas iniciativas de desalación enfrentan exigencias relacionadas con el abastecimiento de comunidades y la reducción del uso de fuentes continentales».

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Para Riestra, uno de los desafíos pendientes es desarrollar mecanismos que permitan ampliar estas soluciones más allá de las grandes compañías mineras. «Nosotros todavía no tenemos incentivos efectivos para poder fomentar estos sistemas de tratamiento», sostuvo.

La exposición identificó como alternativas la recarga de acuíferos, la desalación, los relaves filtrados y los intercambios de agua entre usuarios. Su desarrollo futuro dependerá de las condiciones de cada cuenca, las autorizaciones ambientales y la capacidad de inversión de los sectores involucrados.

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