La precisión técnica ya no es opción, sino supervivencia. La ingeniera civil, investigadora y Profesora del Departamento de Ingeniería de Minas (DIMin) de la Universidad de Chile, Nadia Mery, explica cómo la geoestadística y el Machine Learning aseguran que el mineral en el cerro se convierta en dólares reales, transformando la desconfianza inversora en flujos de caja sólidos.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
En un escenario de leyes bajas, la geoestadística reduce el riesgo financiero al transformar datos de perforación en modelos 3D de alta fidelidad. Esto permite convertir recursos en reservas probadas, optimizando la rentabilidad mediante la reducción de la dilución y la estabilización de la alimentación a planta para la próxima década.
El puente entre la roca y el dinero
En el riguroso mundo de la minería, no basta con «encontrar» mineral. La verdadera batalla se gana en los papeles de la prefactibilidad y factibilidad. Es ahí donde la geoestadística se planta como el árbitro que decide si un proyecto avanza o se queda juntando tierra. Como bien explica la experta Nadia Mery, esta disciplina es la que permite demostrar que un depósito tiene la continuidad geológica y las leyes suficientes para ser un negocio de verdad.
Mucha gente cree que el éxito es solo perforar más. Pero la verdad es otra narra Nadia: «la diferencia entre que un proyecto avance o quede estancado no depende de descubrir más mineral, sino de reducir suficientemente la incertidumbre geológica«. Sin un modelo tridimensional que sustente el plan minero, las inversiones simplemente no llegan.
En San Juan sabemos bien que el cerro no regala nada, y estos modelos son el mapa para no dar pasos en falso.

La exigencia del inversor para transformar promesas técnicas en garantías financieras
Convertir «recursos medidos» en «reservas probadas» no es un trámite administrativo; es una transformación de confianza técnica en garantía financiera. Para el inversor un recurso medido es solo una promesa. Para que sea una reserva, hay que demostrar que se puede sacar de forma técnica, económica y sustentable bajo el sol y el frío real de la operación.
La importancia de la certidumbre sobre variables críticas
Un modelamiento de alta fidelidad le entrega al financista lo que más quiere: certidumbre sobre tonelaje, densidad, geometría y leyes. «Un modelo robusto entrega mayor certidumbre sobre variables críticas como toneladas explotables y recuperación metalúrgica«, expone la docente. Esto no es detalle menor: un modelo sólido baja el riesgo percibido y hace que los flujos de caja proyectados dejen de ser dibujos para ser compromisos reales.
El peligroso castillo de naipes que provoca un modelo geológico equivocado
Si el modelo geológico está mal, todo el trabajo posterior es un castillo de naipes. «Si el modelo del yacimiento está equivocado, toda la cadena de decisiones posteriores también puede estarlo«, relata Nadia. En la práctica, una mala estimación de leyes puede causar una sobrestimación de ingresos que termine quebrando la empresa o haciendo inviables sectores enteros del yacimiento.
La geoestadística permite cuantificar estos escenarios. No es adivinanza, es ciencia de datos aplicada para que el diseño de mina y el procesamiento no se encuentren con sorpresas amargas. Al reducir la probabilidad de desviaciones entre lo que se proyectó y lo que realmente sale en el camión, se protege la rentabilidad del proyecto durante toda su vida útil.
El impacto directo del control de leyes en la vida útil minera
El impacto de una buena estimación se ve directamente en el Life of Mine (LOM). No es solo saber dónde está el metal, sino cómo sacarlo sin llevarse la suciedad. Cuando el modelo geoestadístico marca bien los límites, se reduce la dilución, que es cuando el estéril ingresa donde no debe y arruina el promedio. En este punto la ingeniera advierte que: «Pequeñas mejoras en control de ley, selectividad minera o reducción de dilución pueden traducirse en millones de dólares adicionales de valor recuperado».
La estabilización del motor de la planta de procesamiento
Además, una planta de procesamiento es como un motor de alta precisión: «funciona mejor si le das de comer siempre lo mismo. Una ley de alimentación estabilizada mejora las recuperaciones y baja los costos operativos, algo vital cuando estamos operando con ´márgenes finitos´», detalla la investigadora.

Las nuevas ligas mayores de la tecnología frente al desafío de leyes bajas
Mirando hacia la próxima década, el desafío es bravo: los yacimientos tienen leyes de corte cada vez más bajas y los márgenes son muy estrechos. Nadie comenta que: «En depósitos de baja ley, pequeñas variaciones en toneladas o leyes pueden definir si un sector es económicamente explotable o no«. Aquí es donde el Machine Learning entra a jugar en las ligas mayores.
Estas tecnologías permiten procesar volúmenes masivos de datos geoquímicos y geofísicos para encontrar patrones que al ojo humano se le pasan. No reemplazan al geólogo, pero potencian su capacidad para priorizar targets de perforación y acelerar los tiempos de evaluación. El futuro es de los modelos dinámicos, esos que se alimentan de sensores en tiempo real y se actualizan mientras la pala está cargando, permitiendo decisiones rápidas adaptadas a la realidad del cerro.

La minería argentina, y especialmente la de San Juan, no puede permitirse el lujo de la improvisación. La transición de la geoestadística de una herramienta de escritorio a un componente estratégico del negocio es irreversible. En una industria donde los costos suben y las leyes bajan, la única ventaja competitiva real será la capacidad de transformar la incertidumbre del subsuelo en una certeza matemática auditable. El que no entienda que el modelo es el corazón financiero de la mina, corre el riesgo de ver cómo los millones de dólares se pierden entre la tierra y la mala planificación.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.