Tras décadas de postergación, Mendoza rompe el freno histórico y sella su regreso a la minería metalífera de gran escala. Con la firma de Luis Caputo que oficializó el ingreso de PSJ Cobre Mendocino al RIGI, la provincia asegura una inversión de USD 891 millones que se integrará con el gigante solar El Quemado. En exclusiva, la vicegobernadora Hebe Casado analiza el impacto de este hito: el fin del sesgo ideológico, la creación de 6.000 empleos y el surgimiento de un hub de servicios industriales que proyecta a Mendoza como actor clave en la transición energética global.

¿Qué siente al ver que, bajo su gestión, Mendoza finalmente rompe el freno histórico y concreta la vuelta de la minería metalífera a gran escala de la mano del RIGI?
Es una enorme satisfacción y un orgullo colectivo. Durante años, Mendoza tuvo un freno ideológico que nos impidió aprovechar nuestro potencial. Hoy, con trabajo serio, diálogo y reglas claras, damos vuelta la página. El ingreso de PSJ Cobre Mendocino al RIGI es histórico: es el primer gran proyecto de cobre que Mendoza concreta en este siglo. Representa el regreso responsable de la minería metalífera y el comienzo de una nueva etapa de desarrollo productivo.
Solo dentro de unos años la gente va a poder magnificar el crecimiento de la provincia en desarrollo y generación de trabajo genuino, bien remunerado. En ese momento, quizá vagamente nos recuerden como quienes dimos la pelea para que esto sucediera.
¿Cuál fue la clave política para destrabarlo y lograr que la Nación apruebe su ingreso al régimen?
La clave fue el trabajo en equipo del Poder Ejecutivo, los ministerios, el Poder Legislativo, el CEM, logrando un marco normativo ordenado por un lado y la licencia social por otro. Modernizamos el Código de Procedimiento Minero, fortalecimos los controles ambientales, creamos la Policía Ambiental y participación ciudadana en las audiencias públicas como parte de los controles. Eso generó previsibilidad. Sumamos diálogo permanente con la comunidad, universidades y cámaras empresariales para construir licencia social. Esa seriedad técnica y política fue lo que permitió que el proyecto obtenga la ratificación de la DIA en la Legislatura y que el Gobierno nacional, a través del RIGI, le dé estabilidad jurídica y económica.
¿Por qué el cobre de Uspallata va a cambiar definitivamente las reglas del juego económico en la provincia?
Porque el cobre es un mineral estratégico para la transición energética mundial. PSJ va a producir alrededor de 40.000 toneladas de cobre fino por año, con una inversión total que supera los 890 millones de dólares. Eso significa exportaciones, divisas, empleo de calidad y un efecto multiplicador en toda la cadena de valor. Va a diversificar nuestra matriz productiva, que ya cuenta con vitivinicultura, turismo, hidrocarburos y energía renovables (El Quemado) y minería. Es el salto que Mendoza necesitaba para generar más oportunidades y arraigo.
La construcción del yacimiento va a demandar insumos clave como acero, metalmecánica, estructuras y servicios pesados. ¿Cómo proyectan el impacto y la reactivación?
El impacto será muy fuerte y positivo. En la etapa de construcción se generarán cerca de 3.900 empleos directos e indirectos, y en operación alrededor de 2.400. Priorizamos la contratación local y el desarrollo de proveedores mendocinos. Ya estamos relevando oficios y empresas en Uspallata y Las Heras, y lanzando capacitaciones. Los talleres de metalmecánica, construcción, transporte y servicios van a reactivarse fuertemente. Este proyecto será un motor importante para la cadena de valor provincial.

Con el RIGI nacional asegurando la estabilidad del proyecto, ¿cuáles son los plazos estimados que maneja el gobierno para empezar a ver las primeras obras en el terreno?
Los plazos son ambiciosos pero realistas. La empresa apunta a iniciar la construcción entre fines de 2026 y el primer trimestre de 2027, con producción de cobre entre fines de 2027 y 2028. Ya avanzan las perforaciones de factibilidad, el financiamiento y los detalles técnicos. El RIGI nos da la certeza que los inversores necesitan para avanzar rápido.
«El proyecto PSJ es una oportunidad histórica para reactivar talleres, generar empleo de calidad y volver a soñar en grande en Mendoza«
Mendoza ya sumó energía solar con El Quemado y ahora minería a gran escala con PSJ. ¿Cuál es el próximo sector estratégico mendocino en la mira del RIGI?
Estamos muy entusiasmados con seguir atrayendo proyectos en energía (renovables y el rol de Mendoza en la cadena de valor minera), hidrocarburos y más minería responsable. El RIGI ya nos dio el primer proyecto solar y ahora el minero; el próximo gran paso puede ser consolidar Mendoza como hub financiero, de servicios y proveedores para toda la minería argentina, aprovechando nuestra ubicación, universidades y experiencia industrial.

¿Qué le dice hoy el gobierno a los mendocinos para darles tranquilidad sobre esta nueva minería que viene?
Les decimos con total transparencia: esta minería se hace cumpliendo con la normativa vigente, con proceso de flotación mecánica con reactivos biodegradables, circuito cerrado de agua (recirculación del 80%), colas espesadas y monitoreo ambiental continuo y participativo. No se afecta agua de uso humano o agrícola. Hay más de 150 exigencias técnicas de organismos provinciales. Es una minería moderna, controlada y sustentable, que convive con el turismo, la agricultura y el ambiente. La mejor garantía es el control estatal fuerte y la información pública.
¿Qué mensaje le deja a los empresarios, pymes y trabajadores del sector industrial?

Este es el momento de crecer juntos. El proyecto PSJ es una oportunidad histórica para reactivar talleres, generar empleo de calidad y volver a soñar en grande en Mendoza. Invito a todos los empresarios y pymes a sumarse: regístrese como proveedores, capacítense y prepárense para cumplir con estándares internacionales. El Gobierno va a acompañar con reglas claras y previsibilidad. Juntos podemos construir la Mendoza productiva, diversificada y con futuro que merecemos.
En definitiva, el ingreso de PSJ al RIGI no es solo un trámite administrativo; es la validación de un modelo que busca reconciliar la producción con el ambiente a través de la tecnología. Si Mendoza logra consolidar este camino, el cobre de Uspallata y la energía de El Quemado serán los pilares de una transformación que excederá lo económico para convertirse en un cambio cultural. El desafío de la gestión de Cornejo y Casado será garantizar que ese flujo de capital se traduzca en talleres llenos, pymes fortalecidas y un desarrollo que, por primera vez en treinta años, parece no tener techo.

Equipo editorial de Acero y Roca. Información técnica, veraz y actualizada sobre el sector minero e industrial de Argentina y el mundo.