El 30% del valor minero nace en el diseño inicial: lecciones de expertos

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Acero y Roca dialogó con líderes de Glencore, Anglo American y Deswik. Advierten que la rentabilidad no se juega en la pala, sino en la estrategia previa, en el diseño inicial. Un análisis crudo sobre por qué la tecnología falla sin cultura y cómo salvar el negocio.

Bancos de explotación y la complejidad del terreno. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
La profundización de los yacimientos exige diseños sistémicos desde el día uno. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

El fin de la minería fácil y el peso de la prefactibilidad

La minería de antaño, esa de yacimientos superficiales y leyes envidiables, ya es historia. Hoy, el negocio se mete en las entrañas de la tierra, enfrentando desafíos geotécnicos y logísticos que no perdonan la improvisación. En un conversatorio vibrante en el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh), los expertos de la industria dejaron algo bien claro: el valor no se crea en la ejecución impecable, sino que se blinda en los papeles iniciales.

retrato de Cristián Rojas Martínez, Anglo American
Cristián Rojas Martínez, de Anglo American, advirtió que la mayor desviación de valor de un proyecto se genera en la conceptualización previa.

La transición de los números fijos a la incertidumbre del nuevo CAPEX

Uno de los errores más recurrentes que se ventilaron en la charla es la manía de trabajar con valores determinísticos. En un mundo donde un proyecto puede saltar de 4.500 millones a 10.000 millones de dólares en un abrir y cerrar de ojos, seguir confiando en un «número único» es suicida.

«La toma de decisiones tiene que estar asociada con manejar más rangos que valores determinísticos», sentenció Cristián Rojas Martínez. El CAPEX hoy debe ser tratado como una función de probabilidad. Ya no alcanza con saber cuánto cuesta el acero; hay que entender cómo las variables ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) pueden frenar una RCA (Resolución de Calificación Ambiental) y obligarte a tirar a la basura un plan de producción consolidado.

retrato de Carolina Toro - Deswik
La profundización de los yacimientos actuales exige una rigurosa planificación estratégica minera rentabilidad desde las etapas de prefactibilidad. Carolina Toro

La trampa de la innovación sin cultura y la tecnología de adorno

Acá es donde la nota se pone picante. Se habló mucho de la autonomía, de los Digital Twins (gemelos digitales) y la Inteligencia Artificial, pero el panel fue cauteloso, casi escéptico. Hay una tendencia peligrosa a sobreestimar la tecnología por puro «optimismo» o por seguir la moda.

El ejemplo de los camiones autónomos fue lapidario: en ciertas faenas, nunca lograron superar el rendimiento de un camión con un chofer de carne y hueso porque faltaba una base operativa sólida. Y ni hablar de las Salas Integradas de Operación (SIO). «Se transforman simplemente en salas donde se monitorean un montón de datos y no se toman decisiones», disparó Rojas Martínez, señalando que «si el gerente en la planta o en la mina no delega el poder real, esas pantallas de miles de dólares son puro adorno».

Incluso gigantes como Anglo American han tenido que dar marcha atrás con proyectos ambiciosos como el camión a hidrógeno o la flotación gruesa al ver que el valor proyectado no se materializaba en el «aquí y ahora». «La tecnología es una ayuda, pero sin carácter y cultura organizacional, es plata tirada».

«Menos silos, más café»: el factor humano en el cerro

Si hay algo que los «viejitos» de la minería quisieron dejarles a los jóvenes profesionales es que el negocio se hace en el barro, o mejor dicho, en el cerro. Pedro González-Carbonell fue tajante contra el exceso de teletrabajo: «No nos mareemos con el teletrabajo. La minería está en el cerro y el cerro no se puede transportar… el plan minero lo van a ejecutar personas».

retrato de Pedro Gonzalez-Carbonell, Glencore
Los expertos señalan que sin delegación de poder real y cambio cultural, las salas integradas de operación son puro adorno. Pedro Gonzalez-Carbonell, de Glencore

La minería argentina y chilena tienen hoy una oportunidad histórica. Según palabras de los ejecutivos «El mundo pide cobre para la electrificación y la descarbonización, y nosotros tenemos el recurso. Pero no se trata de romper huevos por romper. Se trata de entender que somos un motor de transformación planetaria. El consejo para los que recién arrancan: no se metan en esto solo por la plata. Métanse de corazón para transformar una industria que, al final del día, es la que sostiene la vida moderna».

El valor en la minería no es una cuestión de suerte ni de un precio del cobre circunstancialmente alto. Es el resultado de un diseño sistémico que acepta la incertidumbre en lugar de ignorarla. Si las empresas no logran migrar hacia una cultura donde la tecnología sirva a las personas y los riesgos se gestionen con rangos probabilísticos reales, el 30% de fuga de valor seguirá siendo la norma. El futuro de la industria depende de decisiones tomadas hoy, con café de por medio y la mirada puesta en el cerro.

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