En junio de 2026, la crisis global del ácido sulfúrico y el shock energético imponen severas restricciones logísticas a la minería de cobre en San Juan. La provincia enfrenta el desafío de acelerar su infraestructura clave para mantener la competitividad regional.

El desafío del ácido sulfúrico en la cordillera sanjuanina
El suministro de ácido sulfúrico, reactivo indispensable para el procesamiento hidrometalúrgico de minerales oxidados, se ha transformado en un verdadero nudo logístico para los departamentos de compras. Según el último informe de Truth Below Ground, el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz desde marzo de 2026 y el freno a las exportaciones de China en mayo han puesto en jaque al 15% al 20% de la producción mundial de cobre por esta vía de suministro.
Esta situación redefine las ventanas de ejecución para los yacimientos andinos. No es solo que el insumo esté más caro; lo que está en juego es la previsibilidad del abastecimiento industrial. «La continuidad operacional de una planta de lixiviación depende de contar con volúmenes estables y previsibles de ácido sulfúrico«, advierte el equipo de analistas de Truth Below Ground en diálogo con Acero y Roca. Aunque los precios internacionales del cobre hoy nos dan un respiro para absorber sobrecostos, no podemos dormirnos en los laureles.
La clave para los proyectos sanjuaninos será mirar hacia Chile, cuya minería genera ácido como subproducto de sus fundiciones, para armar cadenas de suministro regionales más cortas y menos expuestas a los conflictos del mercado global.

Infraestructura compartida para blindar los yacimientos de clase mundial
A pesar de las complejidades externas, San Juan retiene una posición geológica de privilegio global ante la escasez estructural de nuevos descubrimientos de cobre en los mercados tradicionales. En el plano local, el Distrito Vicuña agrupa estructuras tipo greenfield que se posicionan entre los recursos metalíferos más importantes del planeta, atrayendo la atención de los principales operadores de la industria global.
La esperanza es que Josemaría arrancaría su construcción en el 2027, con Filo del Sol posiblemente pisándole los talones. Tenemos una ventana de tres a cinco años que no se puede desaprovechar. El foco tiene que estar en que las empresas locales se movilicen y capaciten para ser proveedoras de servicios, logística y mantenimiento. Además, el Paso de Agua Negra tiene que dejar de ser un dibujo en un plano para convertirse en una prioridad ejecutada; es la infraestructura la que va a transformar nuestra riqueza en plata real.
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Resiliencia ante el shock de costos y el factor de la red eléctrica
Trabajar en cotas altitudinales que superan los 4.000 metros sobre el nivel del mar implica costos operativos históricamente elevados, pero el actual encarecimiento del diésel y los fletes internacionales ha introducido una presión inflacionaria extra en los balances de firmas como Barrick o Newmont.
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Los activos sanjuaninos tienen una defensa natural: una ley de mineral superior al promedio global. Según el análisis de NGEx Minerals, esto significa que movemos menos roca por cada tonelada de cobre producida, gastando menos energía que otros. Sin embargo, el talón de Aquiles es la falta de conexión a la red eléctrica.
Si no resolvemos el acceso a energía a precios que no nos arranquen la cabeza, esa ventaja de la ley se nos va a escurrir entre los dedos. La provincia tiene que ponerse al frente de la inversión pública y privada en infraestructura energética regional. «La geología es excepcionalmente favorable; convertirla en competitividad económica sostenida es el trabajo que tiene por delante la provincia», sentencia el informe técnico.
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Institucionalidad, capital humano y renta minera
La resolución de los desafíos logísticos y energéticos demanda, por encima de todo, un capital humano especializado que la región andina ha desarrollado tras décadas de gestión hídrica eficiente y geotecnia de alta montaña. Articular este conocimiento mediante convenios de transferencia tecnológica con universidades y centros de investigación locales será determinante para retener el valor agregado en la provincia.
Pero para atraer a los grandes talentos hay que ser creíble. Un gobierno local que muestra credibilidad institucional tiene mucha más fuerza para sentarse a negociar mecanismos de windfall sharing, esa participación extra sobre la renta cuando el cobre vuela por las nubes, como ya hacen en Chile o Australia.
La resiliencia de los proyectos no es solo un dato del yacimiento, sino el resultado de las decisiones políticas y de integración regional.

El futuro de la minería en San Juan no se definirá únicamente por la calidad del cobre bajo tierra, sino por la audacia con la que construyamos estabilidad y costos competitivos hoy. El ciclo de precios altos es una oportunidad histórica, pero también un recordatorio: en la industria global, los recursos solo se transforman en progreso cuando la política y la infraestructura están a la altura de la geología.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.