San Juan ostenta calidad premium, pero el costo logístico frena a los productores no metalíferos de las PyMEs mineras. Iván Sánchez, productor de Valle Fértil, advierte que el 50% del valor se pierde en transporte. Sin molienda en origen, la provincia regala su potencial industrial.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Iván Sánchez, productor de Valle Fértil, alerta que la minería de cuarzo y feldespato extrae apenas 300 toneladas mensuales por falta de competitividad. El flete hacia San Luis y Mendoza absorbe la mitad del costo. El sector reclama créditos y una planta de molienda local para sobrevivir.
Las rutas definen la rentabilidad en la minería de baja escala
El negocio de la minería no metalífera no se define exclusivamente en la cantera, se define en la ruta. En Valle Fértil, el repunte de la actividad productiva, tras más de un año de parate absoluto por falta de demanda, choca de frente con una barrera financiera infranqueable: el costo del transporte terrestre.
Actualmente, el volumen de extracción se ubica en las 300 toneladas mensuales, una cifra marginal si se considera la capacidad instalada y geológica de los yacimientos de la zona. El principal escollo radica en la matriz de costos operativos. Iván Sánchez, productor local de feldespato y cuarzo, es tajante al diagnosticar el escenario comercial: «La logística y el transporte hoy son el 50% del valor del mineral en destino».
Esta asimetría significa que la mitad del esfuerzo productivo, la inversión en maquinaria pesada, el combustible y las horas hombre se diluyen en el asfalto antes de que el mineral llegue a manos de compradores clave como la empresa Globe, ubicada en la provincia de Mendoza, o los principales polos industriales de San Luis.
La paradoja del feldespato: calidad sanjuanina desplazada por los costos de flete puntanos
El mercado regional presenta una distorsión alarmante que castiga la pureza geológica de San Juan. El feldespato y el cuarzo son insumos críticos para la industria de la construcción moderna, indispensables para la fabricación de vidrios, cerámicos y porcelanatos. Sin embargo, las industrias receptoras priorizan hoy el achique de gastos sobre la calidad de la materia prima, un terreno donde la provincia pierde competitividad exclusivamente por su lejanía y la falta de polos de procesamiento.
«Hoy en San Luis el 90% de las moliendas reciben minerales de la zona, que es de mucha menor calidad que el mineral del Valle, pero acomodan costos y eso paraliza bastante la producción local«, explica Sánchez. La paradoja comercial es evidente: el mercado absorbe un feldespato de menor rendimiento simplemente porque el flete es más barato, desplazando al material premium sanjuanino.

Molienda en Valle Fértil: la necesidad imperiosa de agregar valor industrial en origen
Actualmente, el material sale de Valle Fértil totalmente en bruto. Esto no sólo infla el costo del transporte logístico (se abona flete por toneladas de material que luego será descartado como escoria en el procesamiento), sino que priva al municipio de la principal fuente de riqueza industrial: el valor agregado.
Para revertir esta ecuación, la solución técnica es unánime. «Sería muy importante para el departamento y la producción poder tener una molienda en Valle Fértil de última generación«, señala el productor. Esta infraestructura no solo optimizaría la carga logística, sino que garantizaría «mano de obra plena en el departamento«, transformando una actividad extractiva primaria en un verdadero motor de desarrollo local.
Operaciones sin red: el complejo día a día de una cantera trabajada a pulmón
Mientras la gran minería metalífera proyecta inversiones a décadas apoyada en el andamiaje del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la minería de segunda y tercera categoría opera sin red de contención financiera. Estos emprendimientos suelen ser netamente familiares y absorben de lleno el impacto inflacionario sobre los insumos dolarizados, como los repuestos y el gasoil.
«Es difícil hacer un costo real porque la minería de baja escala se hace casi a pulmón. Hoy te da, mañana te quita por roturas, por destapes de canteras, etcétera», detalla Sánchez. El desgaste permanente de las retroexcavadoras, sumado a los trabajos previos de movimiento de suelo, genera un flujo de caja altamente impredecible. Aunque existe la voluntad operativa de expandir la planta de personal, la ecuación entre los altísimos costos de mantenimiento y los precios estancados de los minerales frena cualquier intento de contratación a escala.
La agenda pendiente: perspectivas sectoriales y el rol financiero del Estado provincial
Para que la minería no metalífera logre abandonar este esquema de supervivencia, el sector exige que la política pública mire más allá de los mega-yacimientos de cobre.
Hoy, las PyMEs del sector operan huérfanas de herramientas crediticias.
Al ser consultado sobre la existencia de algún régimen de alivio fiscal, la respuesta marca la agenda pendiente: «Por el momento no, pero creo que sería bueno un apoyo del Gobierno con líneas de crédito para esta minería que también da trabajo«, concluye Sánchez, apostando a un repunte sostenido que permita proyectar la actividad a largo plazo.

El caso de Valle Fértil expone una falla estructural en el modelo productivo regional. Poseer recursos de clase mundial resulta irrelevante si la matriz logística y la ausencia de polos industriales los vuelven comercialmente inviables. Mientras San Juan siga exportando toneladas de piedra en bruto para que otras provincias las muelan, la minería no metalífera seguirá siendo rehén de la tarifa de los camiones, marginando su verdadero potencial para generar empleo genuino en el interior provincial.
- Logística minera en San Juan, un plan centralizador desde la provincia
- Valle Fértil: La resistencia de los últimos mineros artesanales frente al olvido administrativo
- Minería en Valle Fértil: la presión estatal del 30% que asfixia a los canteristas
- El impacto social de la minería artesanal en Valle Fértil: el motor de 200 familias

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.