Mientras la cordillera argentina acelera con certezas jurídicas e incentivos clave, los líderes mineros transandinos encienden las alarmas y llaman a reaccionar ante el freno regulatorio local.

El fuerte impulso que está experimentando la minería en Argentina, especialmente en la provincia de San Juan, comenzó a generar atención en Chile debido al avance de multimillonarios proyectos de cobre y litio impulsados por incentivos económicos y cambios regulatorios promovidos bajo el Gobierno de Javier Milei.
Mientras el país vecino busca posicionarse como un actor estratégico en la transición energética y la exportación de minerales críticos, expertos y autoridades chilenas observan con atención cómo este escenario podría influir en la competitividad minera nacional.
La hoja de ruta de la cooperación: 34 proyectos en la mira de Coquimbo
La envergadura de las inversiones en la provincia argentina constituye el argumento central para movilizar las capacidades técnicas y logísticas desde la Región de Coquimbo. Con respecto a esto, el Gerente del Consejo Regional Minero de Coquimbo (CORMINCO), Ignacio Pinto, detalló que “son 34 proyectos mineros en San Juan que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo y revelan todo el potencial geológico que tiene esa provincia y que aún no ha sido explotado”.
De acuerdo al gerente, esto “es una tremenda oportunidad para nuestro país especialmente y para las regiones vecinas, si consideramos que la viabilidad de esos proyectos depende, en gran medida de la salida por puertos chilenos, de la infraestructura habilitante que desde la región podamos disponer y de la experiencia que tiene Chile en minería para aportar en su materialización” detallo Pinto.

Un llamado a la agilidad binacional para los próximos 50 años
En esa línea, Ignacio Pinto insistió en que “la región está llamada a ser protagonista en este proceso. Tenemos una historia común con la provincia de San Juan, que ha establecido confianzas que son clave para la colaboración mutua y el futuro minero de ambas provincias por los próximos 50 años”.
“Hemos visto una buena disposición de ambos países a este trabajo en conjunto, tanto en el sector público, como privado y esperamos poder actuar con agilidad y rapidez para no desaprovechar esta gran posibilidad de crecimiento y desarrollo a ambos lados de la cordillera”, afirmó el gerente de CORMINCO, proyectando una integración real del soporte logístico trasandino.
Minería de clase mundial: La reactivación del Tratado Minero binacional
Por otra parte, el Presidente de la Asociación Gremial Minera de Illapel (Asogremi), Patricio Gatica, advirtió que “el tratado minero entre Chile y Argentina había quedado en una especie de hibernación y ahora se ha reactivado, y es importante que los acuerdos que se logren a partir de eso, sean consensuados, porque la idea no es que la minería chilena se transforme en un prestador de servicios, transfiriendo todo su know-how”.
Ahondando en esto, Gatica hizo hincapié en que “la minería argentina recién está comenzando a desarrollarse, con yacimientos relativamente vírgenes, con mejores leyes y menores costos, por lo que tiene ventajas competitivas”.

Certezas jurídicas frente a la incertidumbre local
El titular de Asogremi planteó la necesidad de equilibrar las condiciones regulatorias para evitar asimetrías que perjudiquen a su industria local. “Necesitamos reglas simétricas, ya que hoy un proyecto argentino podría obtener permisos ambientales en mucho menos tiempo y con mayores certezas jurídicas que en Chile, donde esos temas aún generan incertidumbre, por lo que evidentemente podríamos estar en desventaja, porque los inversionistas buscarán lugares donde haya mayor seguridad jurídica”, recalcó.
Para Gatica “es fundamental generar un buen acuerdo que favorezca tanto a argentinos como a chilenos, pero sin descuidar a la minería nacional (chilena), conectando proyectos con puertos del Pacífico y del Atlántico, y aprovechando la experiencia de la minería chilena, que es de clase mundial”.
Un desafío para Chile: El fin del monopolio de producción de cobre
Por su parte, el Presidente de la Asociación Gremial Nacional de la Pequeña Minería de Chile, Rubén Salinas, aseguró que “el desarrollo minero en Argentina es interesante, pero representa un desafío para Chile, ya que nos acostumbramos a pensar que éramos prácticamente los únicos grandes productores de cobre, pero hoy existen otros países que están aumentando su producción y Argentina es uno de ellos”.
Según Salinas, “en Chile no se ha entendido lo que significa competir por inversiones de esta magnitud. Las empresas buscan garantías, certezas jurídicas y condiciones claras para invertir, y aunque nuestro país sigue teniendo ventajas por la calidad de sus yacimientos y por su experiencia minera, Argentina también posee depósitos muy atractivos, especialmente en provincias como San Juan y Catamarca”.

Disputas federales resueltas versus debates ambientales locales
El gremialista también remarcó que “ellos lograron resolver disputas entre el Gobierno Federal y las provincias, generando nuevas condiciones para atraer inversiones de largo plazo, mientras que en Chile nos quedamos enfrascados en debates ambientales y regulatorios que afectan nuestra competitividad”.
A raíz de esta agilidad del lado argentino, Salinas enumeró las iniciativas que entrarán en el mercado internacional como rivales directos: “Nosotros tenemos el conocimiento y los yacimientos, pero hemos perdido capacidad productiva y señales claras para los inversionistas, en cambio Argentina entendió la oportunidad y reaccionó, y hoy proyectos como Los Azules, El Pachón o Filo del Sol muestran resultados prometedores y podrían comenzar a producir entre 2030 y 2035, transformándose en competidores directos para Chile”.
Autocrítica gremial y las bases del futuro intercambio de servicios

Sobre esto, Salinas lamentó que “muchas de esas inversiones pudieron haberse desarrollado acá, pero no ofrecimos las garantías necesarias, por dificultades con permisos, servidumbres, alzas de patentes mineras, falta de infraestructura e incluso pérdida de la capacidad de fundición, cerrando instalaciones sin contar con reemplazos”.
La vigencia y el límite del prestigio técnico
Pese a esto, Salinas sostuvo que “Chile aún tiene ventajas importantes, especialmente en infraestructura, puertos y experiencia minera, por lo que Argentina seguirá necesitando del know-how y de profesionales chilenos para desarrollar sus proyectos, pero no podemos vivir de ese prestigio, porque Argentina también desarrollará sus propias capacidades”.
De esta manera, el sector concluye en la urgencia de establecer acuerdos bilaterales equilibrados para tomar posición activa en el despegue de la cordillera sanjuanina.

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