
En el marco del Día Internacional de la Mujer en la Minería, Lucila Lasry, Gerenta de Relaciones Comunitarias e Institucionales de EXAR, analiza cómo el liderazgo femenino y la gestión social basada en la confianza son hoy las ventajas competitivas que la industria necesita para prosperar.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Cada 15 de junio, el mundo celebra el rol de la mujer en la industria. Lucila Lasry, especialista en Derechos Humanos, sostiene que el éxito de un proyecto minero no es solo técnico, sino humano. La clave: pasar del simple cumplimiento normativo a una construcción de confianza real en el territorio.
El factor humano: la verdadera ingeniería del desarrollo
El camino de Lucila Lasry en el sector no fue una casualidad de oficina, sino un proceso orgánico de comprensión del terreno. Como Especialista en Pueblos Indígenas, Relaciones Comunitarias y Derechos Humanos, ha entendido que los mayores retos de la industria no se resuelven solo con máquinas o planos, sino con personas.
«A lo largo de mi carrera fui entendiendo que los desafíos más complejos de la minería no suelen ser técnicos, sino humanos», explica Lasry. Para ella la ingeniería debe ir de la mano con la capacidad de construir relaciones de confianza y respetar los derechos de las comunidades. Esta visión es la que permite compatibilizar el desarrollo económico con la sostenibilidad en los territorios donde la actividad mete el hombro día a día.
Liderazgo femenino: mucho más que una cuota de género
La discusión sobre la mujer en la mina ya pegó el salto. Ya no se trata solo de cuántas somos, sino de qué aportamos en la mesa donde se cortan las decisiones. Según Lucila, el hito más valioso de los últimos años es que la diversidad dejó de ser una meta de inclusión para transformarse en una ventaja competitiva.
En los entornos complejos de San Juan y el resto del país, la mujer aporta una capacidad diferenciadora de escucha y empatía. «La gestión social requiere menos respuestas rápidas y más capacidad para formular las preguntas correctas», afirma la ejecutiva, subrayando que las mujeres han instalado una mirada que prioriza comprender antes de decidir. Hoy, ver mujeres liderando áreas operativas, ambientales y estratégicas enriquece la gestión de riesgos de toda la industria.

Del cumplimiento a la confianza: el reto territorial
Hay una realidad que a veces se olvida en las oficinas centrales: «Los proyectos son temporales; las comunidades permanecen». Por eso, Lasry es tajante al señalar que la minería debe invertir más en presencia territorial y planificación de largo plazo. No alcanza con tener excelentes estándares internacionales si estos no se traducen en la calidad de las relaciones cotidianas con la gente del lugar.
El cambio urgente es pasar de la «lógica de cumplimiento a una lógica de construcción de confianza». Esto implica un trabajo constante de diálogo temprano y fortalecimiento institucional para que el impacto positivo sea real y no solo un reporte de sostenibilidad en un nivel.
Un mensaje para las que vienen: autenticidad y visión integral
Para las pibas que hoy buscan liderar en entornos operativos difíciles, el consejo de la gerenta es claro: «no se disfracen de lo que no son. La autenticidad es una fortaleza, no una debilidad», asegura, instando a las futuras líderes a no intentar adaptarse a modelos que no las representan.
Liderar procesos de cambio requiere perseverancia y una mirada integral que conecte tres mundos: el negocio, el territorio y las personas. Los cambios profundos no se dan de un día para el otro, pero sostener la visión en el tiempo es lo que finalmente transforma la industria.

Derechos humanos y la legitimidad en las comunidades
El testimonio de Lucila pone de manifiesto que la minería del siglo XXI no se juega solo en la ley del mineral, sino en la legitimidad social que se construye en cada charla de frente con el vecino. La integración de la mujer en roles estratégicos de Derechos Humanos y Comunidades no es un accesorio corporativo; es el motor necesario para que la industria sea verdaderamente sostenible. El desafío futuro será que esa «ventaja competitiva» se convierta en la norma operativa de todo el sector, garantizando que el desarrollo económico nunca camine divorciado del respeto territorial.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.