Regalías mineras San Juan: Franco Aranda propone un esquema móvil y progresivo

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La Legislatura de San Juan encara un debate de alto impacto fiscal: la actualización de la captura de renta en los nuevos proyectos mineros. Con la presentación del Expediente N° 1493, el diputado provincial Franco Aranda (Frente Renovador), propone un sistema de regalías móvil, diseñado para oscilar al ritmo de los ciclos económicos del mercado internacional de minerales, poniendo en agenda parlamentaria las regalías mineras San Juan.

Gráfico sobre las regalías mineras San Juan.
El esquema propuesto busca equilibrar la participación estatal en la renta minera durante los ciclos de alta cotización. Imagen: Pixabay

La lógica de la flexibilidad: cuando el mercado dicta la norma

La minería no es una industria estática; su rentabilidad depende de precios volátiles. El proyecto de Aranda se sustenta en la facultad provincial, emanada del Artículo 124 de la Constitución Nacional, para gestionar sus recursos naturales, y utiliza el marco habilitante del Artículo 103 de la Ley Nacional N° 27.743.

En diálogo con Acero y Roca, Aranda clarificó la intención de la medida: «Permite que en épocas de bonanza se pueda obtener más regalías, sin salirse de la ley, y en épocas de crisis bajar el porcentaje para cuidar las inversiones y el trabajo de la gente». Este enfoque busca, en teoría, evitar el escenario de «suma fija» que a menudo deja a la provincia con ingresos limitados cuando el valor de los minerales se dispara, pero también evita imponer cargas tributarias insostenibles cuando el contexto económico global se contrae.

Seguridad jurídica: la línea roja con el RIGI y la estabilidad fiscal

Una de las dudas que más inquietud genera en el sector minero es la previsibilidad a largo plazo. La minería requiere inversiones de capital intensivo que se amortizan en décadas; por ende, cualquier cambio en las reglas de juego es mirado con lupa por los inversores internacionales.

El proyecto de Aranda aborda este riesgo de manera frontal a través de la incorporación del Artículo 9 BIS a la Ley Provincial N° 716-M. Este apartado es, en esencia, un blindaje para la seguridad jurídica. Según el texto del proyecto, los proyectos que gocen de estabilidad fiscal bajo la Ley Nacional N° 24.196 o que estén adheridos al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) (según Ley Provincial N° 2.671-I), quedarán exentos de este nuevo esquema variable.

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Diputado provincial Franco Aranda

Al ser consultado sobre la aplicabilidad del nuevo tributo a proyectos ya consolidados o con contratos vigentes. El legislador: «No… a quienes ya están adheridos al RIGI se les mantienen las condiciones».

El camino parlamentario: entre el consenso y la voluntad política

El proyecto ya cumplió con el trámite administrativo de entrada y aguarda su turno en la sesión ordinaria para tomar estado parlamentario y ser girado a las comisiones correspondientes. El desafío de Aranda no es solo técnico, sino profundamente político.

El legislador reconoció que el tratamiento depende de la construcción de consensos. «Dependerá de la voluntad del oficialismo de tratarlo», admitió el diputado, quien también mencionó que en sus conversaciones informales con diversos sectores «los que hablé están de acuerdo». Sin embargo, el sector privado minero suele mantener una postura de «observación vigilante». Hasta la fecha, según Aranda, «hasta ahora no tengo las repercusiones formales de las cámaras empresariales».

Este es, quizás, el punto de mayor fricción potencial: definir qué constituye un ciclo de «bonanza» y cómo se auditará ese cumplimiento de manera transparente, sin generar arbitrariedad burocrática.

Técnico minero revisando planos de una planta con el logo de Acero y Roca bordado en su uniforme.
La estabilidad fiscal sigue siendo el pilar fundamental para garantizar la viabilidad de los grandes proyectos mineros en San Juan. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

El futuro de la renta minera en San Juan

La propuesta de Franco Aranda coloca a San Juan en una encrucijada estratégica. Si bien la intención de capturar mayor renta pública durante los picos de precios internacionales es un mandato político loable y necesario para financiar el desarrollo provincial, la clave del éxito radicará en la finura de su implementación.

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La industria minera global es experta en calcular riesgos. Si la «progresividad» se percibe como una incertidumbre constante, el capital podría migrar hacia jurisdicciones con reglas más estáticas, aunque menos tentadoras en el papel. Por el contrario, si San Juan logra reglamentar este esquema con parámetros objetivos, transparentes y predecibles, podría estar sentando un precedente de modernidad fiscal: un modelo donde el Estado no solo cobra, sino que acompaña el éxito de los proyectos mineros, asegurando que la riqueza del subsuelo se transforme, efectivamente, en bienestar para la comunidad sin poner en riesgo la competitividad que tanto costó construir.

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