La operadora Challenger Gold (ASX: CEL) confirmó un cambio estructural en la estrategia para el proyecto minero Hualilán, en San Juan. La empresa anunció que dejará de procesar mineral en plantas externas para avanzar en la construcción de su propia infraestructura de procesamiento in situ,.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La noticia de la construcción de la propia planta procesadora en Hualilan la noticia desató un duro cuestionamiento de la cadena de valor local. Desde la Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros de San Juan (CAPRIMSA), denunciaron que la falta de comunicación oficial golpea la estabilidad de las empresas que prestan servicios al yacimiento.
El reclamo de CAPRIMSA: «Golpea la previsibilidad de los proveedores»
El malestar en el sector proveedor es profundo. Fernando Godoy, presidente de CAPRIMSA, fue contundente al analizar el impacto de la decisión de la operadora, señalando que «esto golpea fuertemente a la previsibilidad de los proveedores». Según el directivo, la ausencia de una comunicación clara impide el normal desarrollo de las actividades: «Si la comunicación no es buena o no hay comunicación, no se puede trabajar».
Godoy puso el foco en la vulnerabilidad de las empresas locales frente a los cambios bruscos de las mineras. «Somos pymes que nos endeudamos y que nuestro músculo económico financiero es muy limitado«, explicó. Además, criticó la doble vara que a veces se aplica en la industria: «Son buenas para decir que los proveedores no estamos a la altura, pero cuando ellos como operadores no dan seguridad, pasa como ‘decisión empresarial’ y punto».
Esta situación de incertidumbre afecta directamente a la logística del proyecto. Recientemente, el transporte de mineral desde Hualilán hacia la planta de Casposo había sido adjudicado a tres empresas sanjuaninas: MTZ S.R.L., Terra Logística S.A. y Mi Viejo S.R.L. Ante el nuevo panorama, Godoy advirtió que la cámara actuará «gremial según lo que decida el socio».

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Transición hacia el procesamiento propio e infraestructura
Según el comunicado oficial de la empresa, Hualilán inició una «actualización ordenada» para llevar el proyecto hacia una operación integrada. La decisión de dejar el procesamiento por parte de terceros en Calingasta responde a los datos técnicos obtenidos en la fase inicial de operación.
Para este cambio, se estableció una transición de cuatro meses que permitirá acopiar mineral y evaluar acuerdos comerciales, como la posibilidad de una compra de mineral por parte de Casposo para sustituir el modelo de tratamiento actual. El horizonte de la compañía es ambicioso:
- Fines de 2027 / inicios de 2028: Inicio previsto de la construcción de la planta propia.
- Principios de 2029: Retorno proyectado a la producción plena con procesamiento in situ.

«Durante los cuatro meses siguientes, seguiremos operando normalmente con las activades ya en marcha: almacenar minerales, evaluar alternativas comerciales. Hemos diseñado un mine plan ajustado al nuevo modelo para asegurar la operación durante los próximos 4 meses», Sonia Delgado es la Directora Ejecutiva y Gerente General de Challenger Gold.
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Datos clave y solidez del yacimiento
A pesar del conflicto con los proveedores, una revisión operativa reciente reafirmó que Hualilán es un activo de desarrollo de oro «sólido y estratégico». De acuerdo con el Estudio de Prefactibilidad (PFS), el proyecto presenta los siguientes indicadores:
- Objetivo de producción: 1,8 millones de onzas de oro equivalente (AuEq).
- Vida útil: 14,25 años.
- Producción anual promedio: 135.000 onzas de AuEq tras la puesta en marcha.
- Costo de sostenimiento (AISC): 1.618 dólares por onza de oro.
Para financiar este salto hacia la infraestructura propia, la empresa captará 85 millones de dólares australianos. No obstante, tras conocerse los informes, las acciones de Challenger Gold registraron una caída del 2% en la bolsa australiana.
El rol del RIGI y la exploración
El desarrollo de la planta propia está condicionado a varios hitos, incluyendo la actualización de permisos ambientales, la ingeniería de detalle y la obtención de financiación. En este marco, la empresa considera clave la aplicación del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) para garantizar la viabilidad del proyecto.
Mientras tanto, las tareas de campo continúan con una campaña de 35.000 metros de perforación. Estos resultados se sumarán a los modelos geológicos para intentar expandir los recursos y reservas actuales del yacimiento. Challenger recalcó que esta transición «no significa abandonar el proyecto», sino adaptarlo para construir un escenario sostenible con la comunidad. El desafío inmediato, sin embargo, será recomponer la confianza con las pymes locales que hoy denuncian falta de seguridad jurídica.

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Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.