Con la reactivación del acuerdo binacional, Chile y Argentina proyectan un corredor estratégico para el cobre. Octavio Andres Moya Gutiérrez analiza las claves para transformar recursos en proyectos viables mediante la compatibilidad jurídica y logística en plena cordillera.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El consultor Octavio Andres Moya Gutierrez detalla que la reactivación del Tratado de Integración y Complementación Minera busca activar USD 20.700 millones en inversiones. La clave reside en integrar infraestructura chilena con recursos argentinos en la Cordillera de los Andes, optimizando la logística para sumar 540.000 toneladas de cobre anuales.
El renacer de la frontera: infraestructura y servicios compartidos
Octavio Andres Moya Gutierrez, Mining Legal Advisor, sostiene que la reactivación del Tratado de Integración y Complementación Minera entre Chile y Argentina puede marcar un punto de inflexión definitivo. Para el experto, las cifras no dejan lugar a dudas: se proyectan más de USD 20.700 millones en inversiones potenciales y la posibilidad de incorporar más de 540.000 toneladas anuales de cobre a la oferta mundial.
El trasfondo real es la transformación de una frontera administrativa en un corredor minero integrado. Esto implica avanzar sobre aspectos concretos que durante años han limitado el desarrollo de proyectos en las provincias de San Juan, Catamarca y Salta. La integración minera comienza a ganar terreno en temas críticos como el suministro y gestión de recursos hídricos, la conectividad vial y la logística transfronteriza.
Uno de los puntos más disruptivos es el uso de infraestructura y puertos chilenos para la exportación de minerales argentinos. Esta sinergia permite que el potencial de la cordillera deje de ser una promesa para convertirse en una realidad económica tangible, donde ambos países complementen sus ventajas en recursos y servicios.
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«La posibilidad de utilizar rutas, infraestructura y puertos chilenos para proyectos ubicados en Argentina puede reducir costos y mejorar significativamente su competitividad».
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Lecciones del pasado: la ingeniería jurídica antes que el mineral
Tomando como referencia emblemática el caso de Pascua-Lama, el consultor es categórico al señalar que un proyecto binacional no puede diseñarse primero como proyecto minero y después intentar resolver la integración jurídica, ambiental y territorial. «Debe hacerse al revés: desde la etapa temprana de evaluación hay que identificar qué parte del proyecto estará en cada país».
La experiencia del pasado ha servido para que nuevas iniciativas, como las que se desarrollan en el distrito Vicuña, muestren una evolución interesante. Hoy existe una visión de desarrollo integrado entre proyectos como Josemaría y Filo del Sol, con etapas de desarrollo distribuidas estratégicamente entre ambos países. La lección que queda para los inversores es que la integración debe comenzar en la ingeniería y en la estructuración jurídica del proyecto, no cuando aparece el problema en la frontera.
El gran desafío es que el Tratado no crea una legislación minera común. Cada país mantiene sus propias normas sobre concesiones, permisos ambientales, aguas y tributación. Por ello, las empresas que buscan hacer pie en este territorio deben prepararse para un entorno de alta complejidad regulatoria. «La clave es anticipar los aspectos jurídicos, ambientales y operacionales que pueden afectar la viabilidad del proyecto» , subraya el asesor legal de AMA Mining

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Competitividad regional: el impacto del RIGI y los puertos chilenos
En la ecuación económica actual, nuevas herramientas están reconfigurando el tablero de inversiones. En Argentina, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) busca entregar condiciones de mayor estabilidad y previsibilidad, mientras que el Royalty Minero en Chile redefine la estructura tributaria del vecino país. Según el análisis de Moya Gutiérrez, ambos elementos deben incorporarse desde las primeras etapas de evaluación económica, pero no de forma aislada.
En un proyecto binacional, la rentabilidad no depende solo de qué país tiene menor carga tributaria. Se trata de evaluar integralmente la tributación, la infraestructura y el acceso a mercados para definir dónde resulta más eficiente desarrollar cada componente del proyecto. «Un yacimiento puede tener excelentes recursos, pero si sus costos de transporte y acceso a mercados son demasiado altos, puede no ser económicamente viable». Aquí es donde la logística transfronteriza juega su papel más fuerte, permitiendo que yacimientos argentinos que antes eran inviables se vuelvan competitivos al salir por el Pacífico.

Esta nueva etapa requiere de equipos multidisciplinarios. En este sentido, firmas como AMA Mining ya están operando con equipos de abogados especializados, geólogos, ingenieros en minas y economistas tanto en Chile como en Argentina. El objetivo es acompañar a los inversionistas en la evaluación y estructuración de oportunidades en un territorio que, para la industria, ya se percibe como una unidad estratégica única.
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Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.