La directora de Hualilán integra la terna de Mujer Destacada en Minería 2026. Para Delgado, la nominación reconoce una construcción colectiva, pero también expone una realidad: las mujeres siguen siendo pocas en los espacios de decisión del sector.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Sonia Delgado comparte la terna de Mujer Destacada en Minería con Silvana Aubone y Graciela Keskiskian. Considera la nominación un reconocimiento al recorrido femenino dentro del sector, aunque advierte que aún existe un “techo de acero”. Referentes mineros expresaron tanto respaldo como cuestionamientos a su postulación.
Una nominación puede leerse como un reconocimiento individual. Delgado, sin embargo, prefiere correr el foco. Para ella, integrar la terna de Argentina Mining 2026 junto a otras dos mujeres con trayectoria habla menos de un nombre propio que del espacio que las mujeres fueron conquistando en una actividad donde durante años estuvieron prácticamente ausentes de los puestos de decisión.
“Para mí, ya integrar una terna, la nominación misma ya es un premio. Es un reconocimiento al trabajo y al esfuerzo”, dijo en diálogo con ACERO Y ROCA.
“Esta terna tiene un significado muy particular, porque habla de lo que se ha venido construyendo durante muchos años, de cuál era el lugar que ocupábamos antes las mujeres y cuál estamos sosteniendo hoy”, afirmó.
Una terna que habla de un recorrido más largo
Para Delgado, compartir la categoría con profesionales que comenzaron sus carreras en etapas mucho más restrictivas para las mujeres le otorga al reconocimiento un significado particular. Al recordar ese proceso, destacó que Aubone y Keskiskian comenzaron “en una época, hace 19 años, donde no había condiciones mínimas para las mujeres”. Por eso, agregó, “es una terna muy importante” y estar allí le genera “un enorme honor y orgullo”.
En ese recorrido, la visibilidad también ocupa un lugar. Premios, encuentros, organizaciones, redes y medios pueden mostrar trabajos que durante mucho tiempo tuvieron menos exposición. “Creo que todo es importante: las notas, los medios, los eventos, las redes, las ONG, los grupos de mujeres. Generamos redes de contención y todas las formas pueden ayudar a visibilizar el trabajo de las mujeres”, sostuvo.
Sin embargo, para Delgado esa exposición sólo adquiere sentido cuando está respaldada por una trayectoria. Su propia experiencia comenzó a cambiar cuando dejó el sector público e ingresó al privado, un ámbito que describe como “terreno desconocido” y donde no encontraba una hoja de ruta femenina previa para un cargo como el suyo.

“No había un mapa que seguir, un mapa trazado, y más para una mujer en un puesto como el mío. Tuvimos que construirlo”.
A partir de allí, el liderazgo dejó de limitarse a ocupar una posición formal. Implicó formar equipos, tomar decisiones bajo presión y demostrar resultados de manera permanente. “A otros por ahí se les presupone que les corresponde”, reflexionó, mientras que en su experiencia hubo que demostrar “con trabajo y con gestión la capacidad que tenemos”.
Del techo de cristal al “techo de acero”
Cuando se le pregunta si la minería está rompiendo el conocido techo de cristal, Delgado elige una metáfora más dura: “Yo creo que en el ámbito minero hay un techo de acero”. La definición sintetiza su lectura sobre la velocidad del cambio. Reconoce avances, pero evita describirlos como una transformación concluida. “Todavía falta mucho trabajo. Por lo menos vamos logrando generar algunas grietas, pero somos muy pocas todavía”.
Su propia llegada al directorio de Hualilán sirve como ejemplo. Cuando ingresó, todos sus integrantes eran hombres y ella se convirtió en la primera mujer en ocupar ese lugar. Con el tiempo los nombres fueron cambiando, pero Delgado permaneció dentro de la estructura. “Agradezco muchísimo a mis compañeros de Hualilán que confiaron. Eran todos hombres los directores, fui la primera mujer, fueron cambiando directores y yo sigo estando”.
En este punto, su mirada no ubica toda la responsabilidad del cambio exclusivamente sobre las mujeres. “Que yo esté en este lugar implica que hubo hombres que me abrieron las puertas”, reconoció. Esa apertura, sin embargo, fue sólo el comienzo. “Hubo que probar capacidad, hubo que probar habilidades y después mantenerse. Es un día a día, un desafío constante y permanente”.
Por consiguiente, el desafío que plantea tiene dos direcciones: que quienes ya consiguieron ingresar abran oportunidades para otras mujeres y que quienes todavía ocupan mayoritariamente los espacios de poder también participen de esa transformación.
La diversidad no termina en el género

A partir de esa experiencia, Delgado amplía la discusión. “Necesitamos equipos integrados, equipos que entiendan que la diversidad enriquece, que distintas miradas fortalecen”, afirmó. Esa diversidad, agregó, incluye “también los rangos etarios”. Desde su perspectiva, la industria puede perder capacidades cuando organiza el debate en categorías rígidas: jóvenes frente a experimentados o mujeres frente a hombres.
Frente a esa lógica, Delgado propone mirar el intercambio entre generaciones como una fortaleza. “Los nuevos aprenden de quienes tienen más experiencia y los que tienen más experiencia aprenden de los más jóvenes, porque tienen todo el bagaje de la tecnología”, sostuvo.
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En cuanto al aporte femenino, lo vincula desde su experiencia personal: “Si me preguntás qué puede aportarle una mujer a la industria, al margen de la capacidad técnica o cognitiva, yo iría al rasgo humano. Una visión diferente. No ver solamente la parte empresaria, sino también la parte humana de los distintos equipos”, expresó.
La interpretación corresponde a su propia concepción del liderazgo. Delgado también asocia a las mujeres con capacidades de contención y construcción de vínculos, y desde allí propone una manera particular de pensar el cambio. “Tenemos que ayudarnos a engendrar puentes y abrir caminos. No creo que haya que derrumbar muros, sino construir puentes”.
Una nominación que también admite miradas diferentes
El reconocimiento a la trayectoria de Delgado encontró respaldo dentro del sector, aunque la lectura sobre su nominación no es unánime y, en algunos casos, abre una discusión más amplia sobre qué significa realmente avanzar en participación femenina dentro de la minería.
Para Andrea Díaz, decana de la Facultad de Ingeniería, la postulación encuentra antecedentes en otro reconocimiento recibido por Delgado durante 2025 y tiene relación directa con su recorrido profesional. “Es una mujer que admiro por su compromiso y el trabajo que dedica en cada cosa que hace”, señaló.
Díaz también puso el foco en las dificultades atravesadas por Hualilán durante el último año, aunque no precisó cuáles, y en la permanencia de Delgado dentro de un ambiente que describió como “muy masculinizado”.

“Admiro a Sonia porque es una mujer que lucha por sus objetivos, pero con una mirada inclusiva y colectiva”.
En ese sentido, ante la posibilidad de que obtenga el reconocimiento de Argentina Mining, agregó que “sería un orgullo” porque “nos sentimos, como mujeres en minería, representadas por ella”.
Desde otra perspectiva, Silvana Fontivero, presidenta de la Red de Mujeres Mineras Latinoamericanas, celebró la nominación, pero planteó que la visibilidad individual debería traducirse en cambios más amplios dentro de la industria.
“Desde la Red de Mujeres Mineras Latinoamericanas celebramos y felicitamos este reconocimiento, porque cada vez que una mujer es visibilizada dentro de la industria minera también se visibiliza el lugar que las mujeres podemos y debemos ocupar en este sector”.

Para Fontivero, sin embargo, el desafío no termina en reconocer a quienes ya lograron ocupar esos espacios. “Creemos que el desafío va un poco más allá del reconocimiento individual. Desde la Red hablamos de la necesidad de generar condiciones concretas para que más mujeres puedan ingresar, permanecer y crecer dentro de la minería”. En ese marco, planteó que el cupo puede funcionar, “No como un reemplazo del mérito, sino como una herramienta que permita abrir oportunidades allí donde todavía existen desigualdades de acceso”, aclaró.
“No solamente hablamos de la mujer que ya logró ingresar y ocupar espacios dentro de una empresa. Trabajamos también con la mujer que todavía está buscando cómo entrar, con las comunidades, con el territorio y con la construcción de licencia social”, explicó. Por eso, para Fontivero, la visibilidad sólo adquiere una dimensión transformadora cuando genera nuevas posibilidades. “Reconocer a una mujer es importante. Pero generar las condiciones para que muchas más mujeres puedan ingresar, permanecer y crecer dentro de la minería es fundamental”, sintetizó.
Por su parte, Fernando Godoy, presidente de CAPRIMSA, expresó una posición diferente. Consultado por ACERO Y ROCA, cuestionó la oportunidad de la nominación en función de la situación actual de Hualilán.

“Hoy, como está Hualilán, no me parece. Yo no hubiera recibido y hubiera pedido que no se me postule”.
Godoy no desarrolló qué aspecto concreto del proyecto fundamenta esa posición y resumió la diferencia como una cuestión de perspectivas: “Son miradas diferentes”.
En tanto, Sandra Barceló, Directora Ejecutiva de la Cámara Minera, se limitó a transmitir sus felicitaciones a Delgado cuando fue consultada por este medio.
La terna, de esta manera, termina funcionando también como una ventana hacia un debate más amplio sobre quiénes llegan a los espacios de decisión y qué condiciones existen para que muchas más mujeres puedan hacerlo.
El día en que una mujer premiada deje de ser noticia
Más allá de esas miradas, Delgado no estará presente en Salta cuando se defina la categoría. Un compromiso laboral y una reunión presencial de directorio coinciden con el encuentro. Aun así, sostiene “Quien gane se lo tiene súper merecido. Son mujeres con 20 años de trabajo constante, en distintas áreas y puestos”.
En esa lógica, “el premio de una es un premio para todas”, aunque también reconoce a quienes en distintos momentos habilitaron espacios que anteriormente estaban cerrados. Sin embargo, su reflexión final se aleja de la competencia puntual de 2026.
“¿Cuál sería mi sueño? Tengo hijos, tengo familia. Quisiera que esto no sea una excepción. Que una mujer sea premiada, sea ternada, sea algo común. Que no sea una rareza”, planteó. Ese horizonte se completa con otro deseo: “Ojalá llegue el día donde seamos exactamente iguales, tengamos las mismas oportunidades, los mismos cargos, los mismos puestos”.
La terna de 2026 muestra que hoy existen mujeres ocupando espacios que décadas atrás eran mucho más difíciles de alcanzar. Al mismo tiempo, la propia experiencia de Delgado marca cuánto queda por recorrer. Mientras la presencia de una mujer en la conducción minera continúe siendo lo suficientemente excepcional como para convertirse en noticia, el “techo de acero” que describe seguirá teniendo grietas por abrir.
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