El parlamentario sanjuanino impulsa una herramienta regional para relevar inversión, empleo, proveedores, regalías, agua, ambiente y desarrollo comunitario. La propuesta pone en discusión cómo negociar los minerales críticos y cuánto valor permanece en los países productores.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Matías Sotomayor presentó en agosto un proyecto para crear un Observatorio de la Minería Responsable y Sostenible en el ámbito del Mercosur. Busca reunir información comparable sobre inversión, empleo, proveedores, exportaciones, regalías, agua, ambiente y comunidades, sin reemplazar las competencias de los Estados.
El debate que propone Sotomayor comienza mucho antes de una mina particular. Su punto de partida es geopolítico: América del Sur concentra recursos que, según su planteo, serán cada vez más demandados por las industrias vinculadas con energía, tecnología y nuevas cadenas productivas. “El Mercosur tiene una oportunidad histórica y no podemos desaprovecharla. El mundo está entrando en una etapa de competencia por los minerales críticos y estratégicos y nuestra región tiene cobre, litio, hierro y enormes recursos que van a ser determinantes para la energía, la tecnología y la industria del futuro”, sostuvo en diálogo con ACERO Y ROCA.
Esa disponibilidad de recursos abre, para el parlamentario, una segunda pregunta: qué hará la región con esa ventaja y cuánto del valor generado permanecerá en los territorios productores. En su mirada, extraer y exportar no alcanza si la mayor parte del desarrollo posterior ocurre fuera de Sudamérica.
Medir cuánto deja realmente la minería
Sobre esa pregunta se estructura el Observatorio de la Minería Responsable y Sostenible. La iniciativa busca generar información comparable entre los países del bloque para evaluar no sólo cuánto se produce, sino qué impacto económico, laboral, ambiental y territorial deja la actividad. “No queremos que América del Sur vuelva a repetir una historia que conocemos demasiado: sacar nuestros recursos naturales, exportarlos y que el mayor valor quede en manos de otros, mientras nuestros pueblos reciben solamente migajas de esa riqueza”, planteó Sotomayor.
En ese sentido, el Observatorio debería ampliar la mirada más allá de los niveles de extracción. Por este motivo dijo: “Queremos saber cuánto se invierte, cuánto dinero y trabajo genera, cuánto valor queda en el territorio y qué impacto tiene sobre el agua; qué controles existen, qué tecnologías se incorporan y qué desarrollos reciben las comunidades”.
La propuesta reúne así variables que habitualmente aparecen analizadas por separado: proyectos, inversiones, empleo, proveedores, exportaciones, regalías, infraestructura, utilización del agua, biodiversidad, cumplimiento ambiental y desarrollo de las comunidades. La posición de Sotomayor frente a la inversión busca apoyarse precisamente en esa combinación: “No estamos en contra de la inversión. Estamos a favor de una que produzca desarrollo”.
Un Mercosur que también mire la geopolítica
Esa información, sostiene Sotomayor, debería servir además para fortalecer la posición regional frente a una demanda internacional que considera cada vez más estratégica.

“Estados Unidos, China, Europa y las grandes potencias están mirando nuestros recursos, saben que necesitan minerales críticos que son estratégicos para el futuro”.
Frente a ese escenario, cuestiona que los países del bloque encaren la discusión exclusivamente desde estrategias individuales. “Sería un error que los países del Mercosur no negociemos de forma conjunta y lo hagamos de forma individual”, sostuvo. Al mismo tiempo, marca un límite para esa integración: “Cada Estado tiene sus competencias, sus leyes y sus propias realidades. Eso no está en discusión”.
Por eso, la coordinación regional no aparece en su planteo como reemplazo de la soberanía nacional, sino como una herramienta para fortalecerla. “Tenemos que sentarnos como región y preguntarnos qué queremos hacer con nuestros recursos durante los próximos 30 años. ¿Queremos ser simplemente proveedores mineros o buscamos generar activos en tecnología, conocimiento, energía, industria y trabajo?”, sumó.
Información pública sin reemplazar a las provincias
La posibilidad de construir una estrategia regional lleva inmediatamente a otra cuestión: hasta dónde podría intervenir ese organismo. En ese punto, Sotomayor establece una frontera clara. “El observatorio no va a reemplazar ninguna parte del Estado, ninguna autoridad provincial ni nada por el estilo”. Su función sería “observar, producir información, advertir, comparar, recomendar”, sin sustituir las competencias que actualmente corresponden a los Estados nacionales o provinciales.
El alcance resulta particularmente sensible en provincias mineras como San Juan. En el esquema explicado por el parlamentario, la propuesta tendría una función de información y análisis regional, no de reemplazo de las autoridades existentes.
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A su vez, el Observatorio incorporaría una instancia de participación más amplia. Sotomayor lo imagina con una dinámica semejante a “una audiencia pública del Mercosur, de forma permanente, que se haga una vez al año”, donde puedan confluir “sector público, sector privado, sociedad civil y academia”.
La información generada tampoco quedaría restringida al ámbito parlamentario. Debería estar disponible “para todos los Estados miembros, para los parlamentarios, para las universidades, para los trabajadores, para las empresas y fundamentalmente para la ciudadanía”. En ese sentido, el acceso a los datos aparece como una de las bases del proyecto: observar la minería, pero también permitir que distintos actores puedan discutirla sobre información compartida.
Transparencia y estándares sin competir por menores controles

A partir de esa información regional aparece otro de los puntos centrales: qué estándares deberían compartir los países que buscan captar inversiones mineras. “Podemos acordar principios comunes de transparencia, trazabilidad, protección ambiental y participación ciudadana”, planteó Sotomayor.
“Cada país podrá tener estándares que todavía no son de los más exigentes, pero nunca deberíamos competir entre nosotros ofreciendo menores controles para atraer inversiones”.
En este punto vuelve a diferenciar coordinación de pérdida de autonomía. “Hay una diferencia enorme entre intervenir y cooperar. Nosotros no queremos quitarle ninguna competencia a nadie”. Para Sotomayor, el control tampoco debería entenderse como una barrera automática a la inversión. “Necesitamos instituciones fuertes, información pública y controles permanentes”, añadió.
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San Juan y una condición que coloca primero: el agua

Aunque el proyecto tiene alcance Mercosur, el planteo adquiere una dimensión particular cuando Sotomayor vuelve sobre su provincia natal. “San Juan tiene una oportunidad extraordinaria. Tenemos uno de los mayores potenciales para desarrollar en Argentina proyectos de gran desarrollo minero, proyectos que pueden cambiar la matriz productiva de nuestra provincia para siempre”, sostuvo.
Esa oportunidad, sin embargo, aparece inmediatamente atravesada por una condición territorial. Por esto, mencionó: “Vivimos en una zona árida. Para nosotros el agua no es solamente un recurso económico: es vida, producción, agricultura, futuro y soberanía territorial”.
Por eso, dentro de los indicadores que propone relevar, la utilización y protección del recurso hídrico ocupan un lugar central. La expansión minera, afirmó, debe convivir con “el cuidado de nuestras cuencas, nuestros glaciares”. “El agua primero”, insistió.
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De exportar minerales a construir desarrollo
El recorrido del proyecto termina regresando a la pregunta inicial: qué quiere hacer la región con los minerales que posee. “No podemos volver a ser una región que exporta riqueza e importa desarrollo”, afirmó Sotomayor. La aspiración es que cobre, litio y otros recursos permitan ampliar cadenas de valor, empleo, tecnología, conocimiento y capacidades productivas propias, en lugar de quedar limitados a la condición de materias primas de exportación.
Desde su rol opositor, Sotomayor también cuestionó la política del actual Gobierno nacional sobre los recursos estratégicos y expresó críticas hacia comportamientos de determinados dirigentes del sector empresario minero. Esas posiciones forman parte de su mirada política sobre el contexto y no del funcionamiento técnico planteado para el Observatorio.
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Más allá de esas diferencias, el proyecto regresa siempre al mismo núcleo: construir información que permita saber qué produce efectivamente la minería en cada territorio y comparar esos resultados dentro del Mercosur. Si la iniciativa avanza, el desafío será transformar esa idea en una herramienta concreta: definir indicadores comparables, mecanismos de participación, acceso público a los datos y formas de articulación que respeten las competencias de los distintos Estados.
En un escenario de creciente competencia global por cobre, litio y otros minerales críticos, la discusión que propone Sotomayor excede cuánto puede extraer Sudamérica. La pregunta de fondo es cuánto conocimiento, empleo, inversión, desarrollo local y capacidad de decisión puede conservar la región a partir de los recursos que posee.
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Periodista y licenciada en Comunicación Social, especializada en Comunicación Política y Medios Digitales. Se desempeña, desde hace más de 8 años, en periodismo, comunicación digital y gestión de redes sociales. Actualmente forma parte de Acero y Roca, medio especializado en la actualidad minera. Su trayectoria combina el trabajo periodístico con la comunicación estratégica y la creación de contenidos.