La otra cara de la minería: el derrumbe de los no metalíferos frente a las promesas del RIGI

Comparte la noticia

La minería argentina atraviesa una grieta estructural que separa las proyecciones multimillonarias de la realidad operativa cotidiana. Mientras los foros empresarios celebran los anuncios de inversión extranjera para los megaproyectos de cobre y litio bajo el amparo del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el sector de los minerales no metalíferos, las canteras y la industria del cemento y la cal enfrenta un retroceso que amenaza con desmantelar capacidades productivas históricas.

Manos de un minero sosteniendo carbón.

La paralización absoluta de la obra pública nacional provocó el derrumbe de la demanda interna de áridos y aglomerantes, configurando un escenario de endeudamiento, suspensiones masivas y remate de maquinaria pesada que expone la vulnerabilidad de las cadenas de valor mineras que operan puertas adentro del país.

El desguace productivo en Olavarría y la advertencia gremial

La crisis que sacude al polo industrial de Olavarría, histórico epicentro de la producción de piedra, cal y cemento en la provincia de Buenos Aires, ilustra con crudeza esta contracción. En declaraciones recientes a Prensa GeoMinera, el secretario general de AOMA Olavarría y secretario gremial a nivel nacional, Alejandro Santillán, alertó que los establecimientos extractivos operan apenas al 30% de su capacidad instalada, con pérdidas irreversibles en el entramado productivo.

En este sentido, el dirigente sindical detalló el impacto directo sobre las dotaciones operativas y los niveles de despacho:

  • Pérdida neta de puestos de trabajo: La seccional registró más de 400 despidos directos desde diciembre de 2023, en un esquema donde canteras que contaban con planteles de 150 operarios redujeron sus nóminas a menos de la mitad y recortaron de tres a un solo turno diario de labor.
  • Colapso del transporte logístico: Canteras emblemáticas como Piatti pasaron de despachar entre 150 y 200 camiones diarios a registrar menos de 20 unidades, mientras que en la zona de Sierras Bayas el movimiento cayó de 1.500 camiones a cifras residuales que representan menos del 10% de los volúmenes históricos.
  • Canibalización de maquinaria: Ante la asfixia financiera y el pago de salarios en cuotas, las contratistas comenzaron a vender palas mecánicas, retroexcavadoras y bateas para afrontar compromisos, mientras utilizan los equipos paralizados como fuente de repuestos para sostener las pocas unidades en marcha.
  • Sobreacumulación de clínker: El apagado de hornos en la planta L’Amalí de Loma Negra generó un stock ocioso que supera el millón de toneladas de clínker sin colocar en el mercado, ante la ausencia de obras civiles de infraestructura vial, hidráulica y habitacional.

Leé también: Sarmiento prepara su industria calera para el nuevo ciclo del cobre

Fachada de la planta Lámali en Olavarria.

Por qué esto es relevante para San Juan

La recesión de las canteras pampeanas no representa una crisis aislada del centro del país, sino un espejo de alta preocupación para la matriz productiva sanjuanina:

El drama calero en Los Berros y el caso COPROCAMI

Leé también: La cooperativa que pasó de sostener familias a tener la producción parada

La asimetría frente a las corporaciones y el modelo de enclave

Las investigaciones previas de este medio sobre la situación social en Sarmiento advirtieron sobre la brecha que separa a las grandes productoras de los hornos tradicionales en Los Berros, Divisadero, Cienaguita y Pedernal. Mientras multinacionales como Calidra y Calera San Juan concentran los envíos de exportación hacia la gran minería del cobre en Chile, las pymes familiares locales absorben en soledad los costos del estancamiento y la pérdida de competitividad tecnológica.

Pala cargadora y camiones fuera de servicio en un frente de cantera de piedra caliza.
El parate de infraestructura profundiza la minería no metalífera que afronta una crisis y el freno de canteras.

El bache temporal hasta el inicio del cobre

Existe un desfasaje crítico entre el presente de las pymes y las promesas de los gigantes cupríferos. Proyectos de envergadura global como Josemaría, El Pachón, Los Azules o Filo del Sol demandarán volúmenes masivos de cal para flotación y áridos para hormigón recién en fases avanzadas de obra. Si las cooperativas, canteristas y contratistas viales quiebran o liquidan sus equipos hoy, San Juan carecerá de masa crítica local para abastecer la cordillera cuando comiencen las obras civiles pesadas.

Destrucción de la cadena de proveedores mineros

Como advirtió el dirigente de AOMA respecto a los talleres mecánicos, tornerías y proveedores de insumos de Olavarría, la minería no metalífera es la que nutre el flujo de caja diario del entramado pyme regional. La pérdida de escala de las contratistas viales y de canteras socava el tejido empresarial local que luego debe transformarse en proveedor minero especializado para la gran minería metalífera.

Leé también: Cal y desarrollo: Sarmiento ante la exportación minera y el quiebre social

La contradicción entre la minería de exportación y el mercado interno

Vista de hornos tradicionales de calcinación de piedra caliza en la localidad de Los Berros.
Los hornos caleros tradicionales de Sarmiento sufren los altos costos del carbón y la falta de demanda.

El contraste actual desnuda dos modelos económicos que conviven bajo el mismo rótulo de actividad minera pero responden a lógicas antagónicas. Por un lado, la minería metalífera y de salmueras orientada al RIGI opera en enclaves de inserción global, con financiamiento corporativo internacional, ventas atadas a la cotización de Londres y exenciones tributarias que buscan blindar inversiones de capital a 30 años.

Por último, la pretensión oficial de sustituir la inversión estatal en rutas, diques y puentes exclusivamente mediante esquemas privados dejó al descubierto un vacío de demanda que arrastra a toda la cadena de valor. Festejar el ingreso de divisas a futuro mientras se funden los contratistas que mueven la piedra del presente anticipa un cuello de botella logístico: cuando la Argentina del cobre y del litio finalmente arranque a construir, la infraestructura básica y los equipos pesados necesarios para levantarla podrían ya no estar disponibles en el país.

Comparte la noticia
Scroll al inicio