Mujeres en minería: “Perseverar no significa aguantar”

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Marcela Baudino, Master Coach Profesional y directora de BYC Capacitación y Coaching, plantea que el crecimiento femenino en minería requiere confianza y formación, pero también empresas capaces de revisar sus propios sesgos y abrir oportunidades reales.

Mujeres en minería: “Perseverar no significa aguantar”
Perseverar en minería implica avanzar con preparación, límites y capacidad de decisión. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Entrar, quedarse y crecer no son necesariamente la misma cosa. Para una mujer que busca desarrollarse en una industria históricamente asociada a los hombres, conseguir una oportunidad puede ser apenas el comienzo. Marcela Baudino, lo observó de cerca durante un encuentro de la Red de Mujeres Mineras Latinoamericanas que reunió, a más de 230 participantes de distintas provincias argentinas y Chile. “Cuando las mujeres encuentran un espacio donde pueden hablar de sus experiencias, desafíos, logros y dificultades, aparece algo muy poderoso: la posibilidad de reconocerse en otras”, asegura la coach.

Perseverar no es acostumbrarse a resistir

“Perseverar no es simplemente insistir. Es sostener una decisión, aprender, revisar el camino, adaptarse y volver a intentarlo cuando sea necesario”, define Baudino. La distinción se vuelve especialmente relevante cuando el concepto se aplica a mujeres que buscan crecer en ámbitos donde todavía pueden encontrarse con prejuicios o cuestionamientos sobre sus capacidades.
Pero ahí aparece el límite que la coach considera indispensable. “No deberíamos transmitirles a las mujeres el mensaje de que, para crecer, tienen que demostrar permanentemente que pueden soportarlo todo”.

En su lectura, resistencia y perseverancia no son sinónimos. Una puede significar simplemente tolerar una situación; la otra supone mantener un propósito y conservar capacidad de decisión. “Perseverar no significa aguantar. Significa avanzar con conciencia, recursos, límites y capacidad de elegir cuándo insistir, cuándo cambiar la estrategia y cuándo decir ‘por acá no’”, sostiene.

Ese planteo también atraviesa Soplar y hacer botellas, el libro que Baudino publicó en septiembre y en el que trabaja sobre la transformación de objetivos en acciones y aprendizajes concretos.

portada del libro soplar y hacer botellas
Soplar y hacer botellas, el libro que Baudino publicó en septiembre

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La confianza también se construye trabajando

retrato en grises de marcela baudino

“Muchas veces creemos que primero tenemos que sentirnos seguras para animarnos a hacer algo. Muchas veces sucede al revés: nos animamos, lo hacemos, aprendemos y esa experiencia va construyendo confianza”.

A esa base suma comunicación, negociación, gestión emocional, capacidad de trabajar con otros y límites. Pero introduce una precisión particularmente relevante para una industria técnica. “Las habilidades blandas no reemplazan la competencia profesional; la potencian”, remarca.

Y cuando esa preparación empieza a traducirse en mayores responsabilidades aparece otro desafío: “Hay que aprender a ocupar el espacio que legítimamente nos corresponde sin pedir disculpas por hacerlo”. Para Baudino “liderar no significa dejar de ser quienes somos. Significa poner nuestras capacidades al servicio de otros y de los resultados que queremos alcanzar”.

El problema no puede quedar solamente sobre las mujeres

Ingeniera minera observa una operación a cielo abierto mientras sostiene documentación técnica, con instalaciones industriales y cordillera al fondo.
La experiencia profesional, la capacitación y la práctica cotidiana también construyen confianza para asumir mayores responsabilidades. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

El discurso sobre capacitación y esfuerzo personal encuentra un límite, según la especialista, cuando la propia organización conserva barreras internas. Ahí la discusión se desplaza hacia la cultura empresarial. “También hay algo que revisar en la cultura, en los liderazgos y en las oportunidades que esa organización está ofreciendo”, agrega. “Si una organización genera condiciones en las que una persona tiene que estar permanentemente demostrando que merece estar allí, el problema no se resuelve diciéndole que sea más perseverante”, señala Baudino.

“No debería consistir solamente en que una mujer logre entrar a una organización y adaptarse a ella. También significa que la organización esté dispuesta a transformarse para aprovechar todo ese talento. Una mujer no debería tener que ser extraordinaria para acceder a una oportunidad que un hombre puede recibir simplemente porque históricamente ese espacio estuvo pensado para él”, plantea.

De entrar a la minería a poder construir una carrera

grupo de varias mujeres posando en un encuentro femenino
Encuentro de Red de Mujeres Mineras Latinoamericanas, en San Juan

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Formarse, preguntar, conocer experiencias y acercarse a otras profesionales aparecen como primeros movimientos posibles. “No hace falta tener todo resuelto para comenzar. Hay que dar el primer paso y después construir el camino”, sostiene. Pero el mensaje final vuelve a las empresas. Baudino lleva ese planteo directamente hacia las mujeres jóvenes que todavía observan la industria desde afuera. “Si te interesa, exploralo. No decidas de antemano que ese lugar no es para vos”, propone.

Transformar perseverancia en liderazgo requerirá herramientas personales. Pero, como plantea Baudino, también necesitará organizaciones capaces de convertir esa preparación en oportunidades concretas.

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