La reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y las reformas al régimen de trabajo abrieron un frente de adaptación clave para las empresas del sector minero y su cadena de contratistas. En el marco de la capacitación técnica desarrollada en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de San Juan (CPCE), ACERO Y ROCA dialogó con el contador público Gabriel Papparelli, coordinador de la Comisión Laboral de la entidad, sobre el funcionamiento práctico, la administración fiduciaria y la previsibilidad financiera que introduce el nuevo sistema frente a las contingencias indemnizatorias.

Previsibilidad financiera frente al pasivo laboral
El mecanismo del FAL establece un patrimonio separado de los activos corporativos con carácter legalmente inembargable, canalizado a través de fideicomisos financieros o fondos comunes de inversión bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Su vigencia obligatoria quedó fijada a partir del 1 de noviembre, constituyéndose como un fondo de titularidad del empleador, sin división individual por trabajador, de afectación exclusiva a desvinculaciones.
Al analizar el impacto en la sustentabilidad de las compañías frente al riesgo de litigiosidad o quiebra, Papparelli remarcó el alivio patrimonial que persigue el esquema. «La implementación del FAL y las nuevas modalidades en la relación entre empleador y trabajador benefician a la empresa para no caer en quiebra y evitar grandes indemnizaciones».
En esa línea, el especialista vinculó la herramienta con la dinámica de las grandes inversiones mineras que operan en la provincia:

«Esto se va a ver reflejado también a la hora de brindar previsibilidad en empresas como las mineras. Aparte de los beneficios fiscales que reciben, si tienen la posibilidad de adherir al FAL van a contar con un control financiero absoluto ante la eventualidad de indemnizar a trabajadores propios».
El circuito operativo: del ID FAL a la liquidación del pago
Para operar bajo este régimen, las empresas deben gestionar su Identificador Único (ID FAL) mediante un procedimiento de cuatro pasos: la elección de una entidad autorizada por la CNV, la selección del vehículo financiero, la apertura de la cuenta comitente y la vinculación ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) para la derivación automática de aportes.
La normativa estipula además un tope del 1% de TNA para los honorarios de administración de las entidades gestoras y habilita dos ventanas anuales de portabilidad para transferir fondos entre administradoras. Ante una desvinculación, el empleador notifica a la entidad financiera si cancelará la indemnización de forma total o parcial mediante este fondo. Tras la presentación de la declaración jurada y el respaldo documental, rige un plazo de cinco días hábiles para acreditar la liquidación al trabajador.
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Productividad y toma de decisiones gerenciales
Más allá de los balances y el circuito fiscal, el titular de la Comisión Laboral del CPCE sostuvo que el fondo introduce un cambio en los incentivos cotidianos del personal y en la administración de los recursos humanos. «Otra cosa que genera el FAL es obligar a que el trabajador sea eficiente a lo largo de toda su vida laboral. El hecho de que fuera tan dañina una indemnización laboral abultada hacía que a veces se abusara de esa sensación de estabilidad forzada. No sé si la relación será más amena, pero sí más fácil para la toma de decisiones del empleador al momento de evaluar si debe despedir o no a alguien, gracias al respaldo acumulado en el fondo».
La reconversión laboral ante el avance tecnológico
El debate sobre los costos de contratación coincide en paralelo con la modernización de los convenios colectivos, los límites a la responsabilidad solidaria de contratistas y la formalización a través del régimen RIFLE con bajas en contribuciones patronales. En ese marco de reconversión, Papparelli advirtió sobre las tensiones operativas que genera la automatización sobre la mano de obra física. «Hay entidades, como los bancos comerciales más digitalizados, que están cambiando sucursales físicas por digitales, dejando trabajadores en el camino por la demanda de canales móviles. Sin embargo, para aquellos usuarios que necesitan la guía del ser humano, esas sucursales deben mantenerse; es una necesidad social que no se puede dejar de lado».

Con reglas de juego que modifican la negociación colectiva, delimitan los conceptos no remunerativos del artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo y aportan liquidez previsible mediante el FAL, el entramado corporativo y los proveedores mineros de San Juan ingresan en una etapa donde la planificación financiera y la correcta gestión ante ARCA definirán la sustentabilidad de sus estructuras laborales.
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Periodista con amplia trayectoria y compromiso, recorriendo las calles en busca de noticias, información y hechos de interés para la comunidad. Especializado en el sector minero, visibiliza sus proyectos, avances y desafíos para fomentar un diálogo informado entre la industria y la sociedad.