Frente a las contingencias climáticas asociadas al fenómeno de El Niño, la gestión del proyecto Los Azules despliega una amplia planificación operativa en cordillera enfocada en reforzar la seguridad vial, prevenir avalanchas y asegurar la continuidad operativa en San Juan.
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LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Ante la transición climática y el fenómeno de El Niño, la operación en Los Azules articula protocolos viales, estudios de avalanchas y reservas de contingencia para resguardar la seguridad del personal y maximizar la productividad durante la campaña de verano en alta montaña en San Juan.
Prevención vial y gestión de riesgos en alta montaña
La planificación de la campaña de verano de Los Azules en la cordillera exige esquemas de adaptación, que sean capaces de responder al impacto de nevadas persistentes y al fenómeno de El Niño. Ante esto, se cuenta con un plan base para iniciar las actividades dentro de los plazos estimados, condicionado siempre a que se garanticen condiciones seguras de acceso y pernocte.
Para compensar los factores de riesgo derivados del entorno, se realizan tareas técnicas específicas en los caminos de acceso y en los sectores de trabajo. Al respecto, desde la operación señalan que «además de los protocolos específicos de Seguridad en el Camino, contamos con un equipo experimentado en la evaluación del riesgo de avalanchas durante los trabajos de apertura y la circulación».
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Complementariamente, la seguridad vial y estructural se sostiene mediante obras preventivas en el terreno. Se ejecutan estudios específicos de avalanchas en el frente de apertura, orientados a fortalecer las condiciones de resguardo y optimizar los trabajos. Además se desarrollan tareas de mantenimiento de alcantarillas y refuerzo de bermas, con atención prioritaria en los tramos del camino próximos al río para prevenir los riesgos asociados a las crecidas.

Logística, abastecimiento y resguardo integral del personal
Las fuentes operativas remarcan que «la seguridad es la prioridad, pero no es incompatible con el avance de los trabajos. Nuestra planificación, basada en la evaluación continua de los riesgos y en la implementación de medidas preventivas, permite compatibilizar ambos objetivos de manera responsable».
El esquema logístico para la temporada contempla el abastecimiento de alimentos, agua y combustible, con reservas de contingencia dimensionadas según la ocupación prevista de los campamentos. La continuidad de los servicios de alojamiento, alimentación, agua, energía y saneamiento se basa en el mantenimiento preventivo de las instalaciones. Asimismo, el transporte de personal se articula en función de las condiciones de circulación habilitadas y bajo criterios estrictos para suspender viajes si el clima resulta adverso.
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En el aspecto humano, el desafío operativo consiste en asegurar condiciones adecuadas de descanso, alimentación, higiene, confort y conectividad durante la permanencia en altura. La campaña actual presenta como diferencial una mayor escala de operación, manifestada en una mayor ocupación de los campamentos y la posibilidad de prolongar estadías ante restricciones de acceso. Por ello, la preparación de servicios contempla escenarios de contingencia para responder a las necesidades del personal y mantener la calidad de atención.

Eficiencia operativa y adaptación dinámica en el proyecto
Para aprovechar las ventanas de mayor productividad que caracterizan a los meses de calor en alta montaña, la conducción del proyecto aplica una priorización maestra de tareas y objetivos clave como marco de referencia. Sobre esta estructura, los planes de trabajo se ajustan dinámicamente según evolucione el clima. Esto permite mantener el foco en las actividades críticas y optimizar los recursos.
En comparación con campañas anteriores, la temporada requiere evaluar y minimizar los riesgos vinculados al hielo, la nieve acumulada, las temperaturas extremas y las variaciones del terreno, sumado a la gestión del agua de deshielo y eventuales lluvias.
La flexibilidad operacional y la previsión logística funcionan de esa manera como el eje para sostener las labores mineras en San Juan de forma segura y eficiente.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.