Modificación Ley de Glaciares: El vacío técnico de San Juan pone en riesgo la auditoría minera

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La reciente modificación de la Ley de Glaciares elimina bloqueos automáticos para proyectos mineros en zonas periglaciares. Ahora, la habilitación dependerá de evidencia científica rigurosa sobre el rol hídrico, exigiendo a las empresas fuertes inversiones en estudios ambientales tempranos.

Fotografía fotorrealista de alta resolución (8k) de la Cordillera de los Andes en San Juan. El primer plano muestra rocas rugosas y terreno árido; en el medio-ground, un geólogo ambiental analiza una muestra cerca de un gran bloque de roca. El fondo presenta picos imponentes y nevados bajo un cielo azul despejado. El logotipo de ACERO Y ROCA (silueta de montaña) está grabado sutilmente en la superficie de una roca prominente en primer plano.
El cambio legislativo traslada el debate del escritorio legal al trabajo de campo en la alta montaña. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

El fin de la zona gris: De la ley a la técnica

El 9 de abril marcó un quiebre sustancial en la matriz regulatoria con la reforma aprobada. Según explica la Dra. en Ingeniería Química Yanina Baldán, cofundadora de GCo Consultoría, «la discusión durante años giró en torno a si una zona era o no periglaciar«. El problema radicaba en que esa categoría era tan amplia que terminaba abarcando formaciones geológicas muy disímiles, algunas con un rol hídrico crítico y otras con un impacto prácticamente nulo. Con el nuevo marco normativo, el eje de evaluación se transforma: ahora la pregunta central es si esa formación en particular cumple una función hídrica relevante y verificable.

Para los desarrollos en San Juan, esto achica considerablemente una zona gris legal que mantenía operaciones frenadas. Esos frenos no siempre se debían a evidencia científica de afectación al agua, sino a la imposibilidad de resolver la cuestión con criterios técnicos precisos. Sin embargo, tal como advierte Baldán, «antes el obstáculo era legal; ahora va a ser técnico». Las operadoras que busquen avanzar deberán invertir fuertemente en estudios técnicos ambientales sólidos, apoyados por equipos interdisciplinarios y sustentados en datos de campo reales.

retrato de Dra. Yanina Baldan
Dra. Yanina Baldan

Los 4 pilares para validar un proyecto

  • 1- Caracterización exacta de las geoformas, identificando qué existe realmente y clasificándolo bajo criterios compatibles con el IANIGLA, para distinguir qué formaciones aportan al ciclo del agua y cuáles no.
  • 2- Medición del aporte hídrico real, lo que exige estaciones de monitoreo en campo que registren caudales en distintas estaciones, especialmente durante el deshielo.
  • 3- Análisis de cuenca completo para determinar el porcentaje de dependencia que tienen las poblaciones o ecosistemas aguas abajo respecto a esa geoforma.
  • 4- Conformación del equipo humano. La evaluación no puede ser trabajo de una sola disciplina: requiere ecólogos, ingenieros, criólogos y expertos en alta montaña para generar conclusiones que resistan el escrutinio técnico y judicial.
Estación de monitoreo hidrológico de alta tecnología junto a un cauce de deshielo glaciar en un valle andino de San Juan. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
La medición del aporte hídrico real exige tecnología in situ y ciclos plurianuales de recolección de datos. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Queda como tarea pendiente de la reglamentación definir con precisión cómo se acreditará la idoneidad de estos equipos profesionales.

Inversión y cronograma: El «seguro de vida» del proyecto

Si bien la ley reformada no establece plazos ni porcentajes de inversión específicos, el sector debe guiarse por estándares técnicos internacionales, como los del Banco Mundial o la IFC. En términos de tiempos, la experiencia dicta que los ciclos de monitoreo necesitan cubrir al menos dos o tres años hidrológicos completos para ser verdaderamente representativos y captar la fuerte variabilidad estacional del agua en la cordillera.

Financieramente, la elaboración de estas líneas de base glaciológicas completas ha representado históricamente entre el 0,5% y el 2% del CAPEX durante la etapa de factibilidad en proyectos medianos y grandes. Frente a esto, la decisión estratégica más urgente es iniciar el monitoreo glaciológico durante la exploración avanzada. «No es una cuestión de presupuesto; es una cuestión de cronograma», sentencia Baldán. Si este relevamiento no arranca a tiempo, las demoras posteriores pueden ser más perjudiciales para el proyecto que las antiguas trabas legales.

El desafío institucional de San Juan

Para poder auditar de manera irrefutable los Estudios de Impacto Ambiental (EIA), la ingeniera Gutiérrez sostiene que el primer paso innegociable es actualizar el inventario en la zona sur de San Juan, área geográfica que concentra las actividades mineras de mayor envergadura. Posteriormente, será imperativo buscar y asignar personal calificado, dotado con tecnología de punta, para ejecutar y validar dichos estudios.

retrato de Ing. Eugenia Gutierrez
Ing. Eugenia Gutierrez

Licencia social y el rol de los auditores externos

El impacto de esta reconfiguración normativa en la licencia social es directo y de doble filo. Por un lado, al reemplazar las prohibiciones absolutas por el concepto de «alteración relevante», las comunidades locales pueden percibir que el estándar de protección se ha vuelto «más subjetivo y negociable», lo cual históricamente deteriora la confianza ciudadana en los procesos de habilitación. Por otro lado, si la provincia logra implementar procesos de EIA ágiles y con criterios claros, esto podría traducirse en mayor previsibilidad para la industria y facilitar inversiones atadas a compromisos ambientales cuantificables

El futuro del mapa minero provincial

Operativamente, el próximo paso exige que San Juan fortalezca de inmediato su autoridad de aplicación y determine, mediante relevamientos técnicos en las áreas de interés minero, qué superficies exactas cumplen una función hídrica relevante. Es imperativo definir sin grises los criterios provinciales para esa «alteración relevante» no especificada en la reforma, y habilitar los nuevos procesos de EIA provinciales.

En términos territoriales, al eliminarse el bloqueo automático que imponía el Art. 6° sobre el ambiente periglacial y reemplazarse por una evaluación caso por caso, se habilita el avance técnico de proyectos que antes topaban con un obstáculo legal insalvable. No obstante, destrabar el aspecto legal no significa un triunfo automático; como concluye Gutiérrez, «esto no garantiza que esos proyectos sean viables ambiental, social o económicamente»

Camioneta 4x4 en una región montañosa remota de San Juan. Un equipo técnico, incluyendo ingenieras (referencia GCo), revisa mapas topográficos detallados y laptops con gráficos y hojas de cálculo financieras (CAPEX/OPEX). El logotipo de ACERO Y ROCA (silueta de montaña) está grabado sutilmente en la superficie metálica de una herramienta de medición topográfica que descansa sobre el mapa. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
El monitoreo temprano no es un gasto operativo, es el seguro de vida del cronograma del proyecto. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

La nueva arquitectura legal no es un cheque en blanco, sino un pase directo al escrutinio técnico más exigente de las últimas décadas. En los próximos cinco años, el éxito del modelo minero sanjuanino no dependerá de las flexibilizaciones redactadas en un escritorio, sino de la capacidad real y demostrable del Estado para auditar con rigor, y de la madurez de la industria para invertir en ciencia irrefutable. La verdadera licencia social se jugará en los datos de campo, marcando la frontera definitiva entre los proyectos que solo son promesas en un PowerPoint y aquellos que, con solvencia técnica, lograrán transformar la roca en futuro.

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