A través de nuestro corresponsal en Australia, accedimos a la investigación exclusiva de Four Corners y Guardian Australia, basada en la filtración de documentos internos, denominada los «BHP Files». Esta reveló que la mayor compañía minera del mundo paralizó o postergó sus principales proyectos de mitigación de emisiones en Australia Occidental. A pesar de sus promesas públicas de sustentabilidad, la multinacional archivó una planta clave de procesamiento, suspendió parques renovables por casi 500 megavatios y evalúa extender el uso de camiones de diésel contaminantes hasta el año 2040.

Freno de mano corporativo: el memorando secreto que congeló la agenda verde
La industria minera global enfrenta uno de los mayores escándalos de transparencia corporativa de los últimos años. De acuerdo con una serie de documentos confidenciales filtrados a la cadena de noticias australiana ABC y al periódico The Guardian Australia, la mesa directiva de la multinacional BHP resolvió paralizar de forma encubierta múltiples iniciativas destinadas a reducir drásticamente su huella de carbono.
Los informes internos exponen que la firma diseñó simulaciones y estrategias financieras para postergar grandes inversiones climáticas en sus yacimientos de mineral de hierro en la región de Pilbara, desplazándolas silenciosamente hacia las próximas dos décadas.
Este giro radical quedó plasmado en un memorando interno fechado en mayo de 2025. Al respecto, las minutas revelan que las autoridades de la compañía pasaron a considerar que el plan de descarbonización vigente hasta ese momento carecía de viabilidad operativa, calificándolo con una “baja probabilidad de success” (bajo porcentaje de éxito). La gerencia corporativa argumentó que el principal obstáculo radicaba en el lento desarrollo tecnológico por parte de las empresas fabricantes de maquinaria pesada.
En este sentido, la compañía diseñó tres escenarios alternativos de acción: las dos primeras opciones contemplan demorar la transición hacia flotas ferroviarias y camiones mineros eléctricos cero emisiones hasta los años 2035 o 2040, mientras que la tercera alternativa evaluada consiste lisa y llanamente en no implementar ninguna medida de reconversión.
Contradicción ambiental: de la planta de Jimblebar a la parálisis renovable

La documentación que integra los «BHP Files» deja al descubierto una severa discrepancia entre las metas ambientales que la corporación difunde ante sus accionistas y las decisiones que efectivamente se ejecutan en el territorio. Durante el año 2025, la minera mantenía en etapas avanzadas el diseño para construir una moderna planta de beneficio y procesamiento de mineral de hierro en las inmediaciones de su mina a cielo abierto de Jimblebar, en la región de Pilbara. La finalidad del proyecto era elevar sustancialmente la pureza del material extraído para reducir de forma directa las emisiones globales generadas durante el posterior proceso de fabricación de acero.
Sin embargo, en junio de 2025, las directivas internas dispusieron archivar el proyecto de manera definitiva, cancelando la totalidad de las obras complementarias. Los analistas de la compañía determinaron que el complejo presentaba márgenes financieros marginales y que no se encontraba en condiciones de competir por el capital corporativo frente a otros activos tradicionales.
Todo esto ocurrió a pesar de que los propios informes de sostenibilidad de la empresa calificaban la planta con un “excelente valor social” y la describían como una obra “altamente alineada” con las metas climáticas respaldadas por los inversores.
Postergación en la red de energía limpia
Por otra parte, la parálisis de las inversiones afectó directamente el abastecimiento energético de los yacimientos. Los registros confidenciales confirman que el directorio resolvió poner en suspenso la ejecución de un parque solar de 50 megavatios y un sistema de almacenamiento por baterías de 20 megavatios en Pilbara, una obra que ya contaba con la aprobación formal del comité directivo.
Por consiguiente, los estudios de factibilidad técnica para el megaproyecto de energía limpia insignia de la empresa, un complejo integrado de energía solar, eólica y almacenamiento por baterías con una capacidad cercana a los 500 megavatios de potencia, sufrieron retrasos severos y reprogramaciones presupuestarias indeterminadas.
La encrucijada del diésel: compras millonarias de transporte contaminante

La meta corporativa asumida públicamente por el gigante minero estipulaba el reemplazo total del uso de combustibles fósiles en sus operaciones mineras para el año 2040. Pese a este compromiso explícito, la investigación periodística comprobó que la operadora continuó concretando adquisiciones millonarias de camiones de gran porte propulsados a diésel para mantener la continuidad extractiva en la mina de Jimblebar, extendiendo además este esquema logístico hacia nuevos proyectos mineros proyectados en sus planes de expansión.
De acuerdo con las alertas encendidas en un planeamiento estratégico elaborado por la propia compañía en el año 2022, la adquisición de una flota nueva de camiones convencionales de diésel a mediados de esta década implicará que el ciclo útil de recambio de estas unidades se produzca recién entre los años 2038 y 2041.
Por lo tanto, las áreas técnicas advirtieron explícitamente en los informes que los tiempos de amortización de estas compras de capital terminarían estando “desalineados con la estrategia de cambio climático de BHP, que apunta al desplazamiento total del diésel para 2040”. Ante las consultas de los organismos ambientales oficiales, los voceros de la minera señalaron que la tecnología de transporte pesado a batería aún no se encuentra lista ni madura para ser escalada de forma segura a nivel de flotas operativas en las faenas mineras australianas.
Repercusiones políticas: el debate por las licencias y los subsidios fiscales
La difusión masiva de los documentos internos generó reacciones inmediatas en el arco político y legislativo de Australia. El senador independiente David Pocock se pronunció con dureza tras analizar el contenido de las filtraciones y acusó a la firma de mantener una postura cínica frente a las normativas gubernamentales. El legislador manifestó que la mayor minera del planeta se está “riendo” de las políticas climáticas centrales implementadas por el Estado australiano.
Con respecto a esto, los datos de la economía interna revelaron el verdadero volumen de este esquema. Durante el año pasado, BHP recibió aproximadamente 622 millones de dólares en créditos fiscales por combustible diésel por parte del gobierno federal de Australia, todo esto gestionado en el marco del programa oficial de reembolsos vigentes. Los balances financieros de la minera evidencian que más de la mitad de esa colosal cantidad de dinero correspondía exclusivamente al diésel que se produjo y consumió en las operaciones mineras de Pilbara.
La brecha económica frente al Mecanismo de Salvaguardia
En consecuencia, esta multimillonaria cifra de subsidios supera con creces la cantidad de dinero que BHP efectivamente paga en concepto de compensaciones de carbono en el marco del Mecanismo de Salvaguardia implementado por las autoridades gubernamentales. Dicho instrumento legal fue creado con el objetivo explícito de obligar a las grandes corporaciones emisoras, como BHP, a reducir de forma sostenida e interna sus emisiones contaminantes en territorio australiano para alcanzar la meta nacional de cero emisiones netas.
Las minutas internas de la compañía demuestran que las líneas gerenciales eran plenamente conscientes del impacto reputacional que acarrearía un retroceso en las metas ambientales en la región de Pilbara. En un memorando interno redactado en el año 2023, la gerencia de la división de mineral de hierro de Australia Occidental dejó asentado textualmente el siguiente diagnóstico:
“La descarbonización urgente en línea con los compromisos públicos de BHP respalda efectivamente la licencia de la división de mineral de hierro de Australia Occidental para operar, sostenerse y crecer.”
El impacto social de la parálisis y la respuesta del sector político
Asimismo, el informe de Four Corners (de la cadena ABC) reveló que las inversiones en energías limpias paralizadas por BHP, suman casi 500 megavatios, equivalentes a la energía necesaria para abastecer a 150.000 hogares.
En este contexto, la respuesta del sector político tradicional no se hizo esperar. Acorralada por las revelaciones, la ministra de Industria y Ciencia de Australia, Madeleine King, intentó restarle peso estatal al escándalo, dejando en evidencia la extrema tensión regulatoria que sacude a las cúpulas mineras internacionales.

“BHP está comprometida a reducir las emisiones. Ellos tomarán sus decisiones comerciales, al igual que los demás… Cómo elijan llegar a las cero emisiones netas es realmente un asunto de BHP«.
Madeleine King, ministra de Industria y Ciencia de Australia
En consecuencia, frente a la publicación de los denominados «BHP Files», la conducción de la compañía emitió un descargo público defendiendo sus métricas operativas globales. Las autoridades de la empresa puntualizaron que la firma se posiciona actualmente como una de las corporaciones con mejor desempeño en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero entre las grandes compañías que cotizan en las bolsas de comercio globales, remarcando que ya lograron transicionar de manera exitosa el 70% de sus requerimientos energéticos hacia fuentes renovables certificadas. El escenario, no obstante, abre una profunda discusión global sobre la veracidad de los balances corporativos auditados
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