Acero y Roca dialogó con líderes de Glencore, Anglo American y Deswik. Advierten que la rentabilidad no se juega en la pala, sino en la estrategia previa, en el diseño inicial. Un análisis crudo sobre por qué la tecnología falla sin cultura y cómo salvar el negocio.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
En el IIMCh, referentes de la industria sentenciaron que la etapa de prefactibilidad define el 30% del éxito de un proyecto. Ante leyes decrecientes y minas profundas, la clave es gestionar riesgos probabilísticos, integrar criterios ESG y fortalecer el factor humano sobre la tecnología «de adorno».
El fin de la minería fácil y el peso de la prefactibilidad
La minería de antaño, esa de yacimientos superficiales y leyes envidiables, ya es historia. Hoy, el negocio se mete en las entrañas de la tierra, enfrentando desafíos geotécnicos y logísticos que no perdonan la improvisación. En un conversatorio vibrante en el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh), los expertos de la industria dejaron algo bien claro: el valor no se crea en la ejecución impecable, sino que se blinda en los papeles iniciales.

Cristián Rojas Martínez, Vicepresidente de Planificación Estratégica de Anglo American, relató: «La gran desviación de valor, que anda entre un 30%, se hace en la etapa previa de un proyecto. Los grandes errores probablemente en términos de toma de decisiones se hacen desde la conceptualización». Este concepto, conocido como front-end loading, es el corazón de la rentabilidad. Si le pifias al «tamaño del elefante», como dice Pedro González-Carbonell, Gerente General de Glencore, no hay tecnología que te salve el balance a fin de año.
La transición de los números fijos a la incertidumbre del nuevo CAPEX
Uno de los errores más recurrentes que se ventilaron en la charla es la manía de trabajar con valores determinísticos. En un mundo donde un proyecto puede saltar de 4.500 millones a 10.000 millones de dólares en un abrir y cerrar de ojos, seguir confiando en un «número único» es suicida.
«La toma de decisiones tiene que estar asociada con manejar más rangos que valores determinísticos», sentenció Cristián Rojas Martínez. El CAPEX hoy debe ser tratado como una función de probabilidad. Ya no alcanza con saber cuánto cuesta el acero; hay que entender cómo las variables ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) pueden frenar una RCA (Resolución de Calificación Ambiental) y obligarte a tirar a la basura un plan de producción consolidado.
Por su parte, Carolina Toro, de Deswik, subrayó que la planificación estratégica mutó a una gestión de riesgos pura y dura: «Hoy en día la planificación se está mirando como una gestión de riesgos… ya no existen esas super minas de antaño con super leyes». El desafío es barajar alternativas en un tablero donde los stakeholders crecieron en número y complejidad, haciendo que cada movimiento sea un rompecabezas político y técnico.

La trampa de la innovación sin cultura y la tecnología de adorno
Acá es donde la nota se pone picante. Se habló mucho de la autonomía, de los Digital Twins (gemelos digitales) y la Inteligencia Artificial, pero el panel fue cauteloso, casi escéptico. Hay una tendencia peligrosa a sobreestimar la tecnología por puro «optimismo» o por seguir la moda.
El ejemplo de los camiones autónomos fue lapidario: en ciertas faenas, nunca lograron superar el rendimiento de un camión con un chofer de carne y hueso porque faltaba una base operativa sólida. Y ni hablar de las Salas Integradas de Operación (SIO). «Se transforman simplemente en salas donde se monitorean un montón de datos y no se toman decisiones», disparó Rojas Martínez, señalando que «si el gerente en la planta o en la mina no delega el poder real, esas pantallas de miles de dólares son puro adorno».
Incluso gigantes como Anglo American han tenido que dar marcha atrás con proyectos ambiciosos como el camión a hidrógeno o la flotación gruesa al ver que el valor proyectado no se materializaba en el «aquí y ahora». «La tecnología es una ayuda, pero sin carácter y cultura organizacional, es plata tirada».
«Menos silos, más café»: el factor humano en el cerro
Si hay algo que los «viejitos» de la minería quisieron dejarles a los jóvenes profesionales es que el negocio se hace en el barro, o mejor dicho, en el cerro. Pedro González-Carbonell fue tajante contra el exceso de teletrabajo: «No nos mareemos con el teletrabajo. La minería está en el cerro y el cerro no se puede transportar… el plan minero lo van a ejecutar personas».

La clave para romper la inercia de los departamentos estancos es el concepto de «menos silos, más café». La planificación estratégica tiene que ser un sistema vivo que se nutra de la experiencia de los que están en la línea de fuego. Carolina Toro lo resumió en una frase que debería estar en todos los campamentos: «El talento te va a llevar a tus objetivos, pero tu carácter te va a convertir en leyenda».
La minería argentina y chilena tienen hoy una oportunidad histórica. Según palabras de los ejecutivos «El mundo pide cobre para la electrificación y la descarbonización, y nosotros tenemos el recurso. Pero no se trata de romper huevos por romper. Se trata de entender que somos un motor de transformación planetaria. El consejo para los que recién arrancan: no se metan en esto solo por la plata. Métanse de corazón para transformar una industria que, al final del día, es la que sostiene la vida moderna».
El valor en la minería no es una cuestión de suerte ni de un precio del cobre circunstancialmente alto. Es el resultado de un diseño sistémico que acepta la incertidumbre en lugar de ignorarla. Si las empresas no logran migrar hacia una cultura donde la tecnología sirva a las personas y los riesgos se gestionen con rangos probabilísticos reales, el 30% de fuga de valor seguirá siendo la norma. El futuro de la industria depende de decisiones tomadas hoy, con café de por medio y la mirada puesta en el cerro.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.