El anuncio oficial de la compañía muestra la compleja realidad del empresariado y del profesional local: la imposibilidad de competir contra corporaciones estatales subsidiadas desde su origen, y un modelo «llave en mano» estructurado en base a costos y salarios drásticamente inferiores a los argentinos.

La adjudicación de la primera fase del campamento Batidero
La euforia inicial por los anuncios de inversión en el proyecto minero Vicuña ha comenzado a mutar en un profundo debate técnico, económico y político entre las empresas proveedoras de la provincia de San Juan y del país. Detrás de la adjudicación de la primera fase del campamento Batidero (contempla formalmente el montaje de 2.000 camas) al consorcio liderado por el gigante asiático PowerChina, el sector metalmecánico y de la construcción local empieza a desglosar una trama donde el compre local parece haber quedado relegado a un segundo plano frente a la agresividad económica de las corporaciones estatales de Asia.
Leé también: Una empresa china se habría quedado con la construcción del nuevo campamento de Vicuña
El contrato, otorgado por las operadoras Lundin Mining y BHP, estipula la construcción de aproximadamente el 25% de la infraestructura habitacional del nuevo desarrollo, un yacimiento de escala global que proyecta una inversión inicial estimada en US$ 7.100 millones y una producción anual de 395.000 toneladas de cobre.
La cancha inclinada: ¿Es posible competir contra los subsidios de Beijing?
El desembarco de la infraestructura china en América Latina dejó de ser un simple intercambio comercial para convertirse en un modelo de proyectos integrales que fusionan financiamiento, diseño y construcción. Este giro estratégico se consolidó en los últimos 15 años gracias al fuerte respaldo de los bancos de desarrollo asiáticos, como el China Development Bank y el Export Import Bank of China (Eximbank), que inyectaron más de USD 150 mil millones en la región, superando en varios tramos los créditos tradicionales del Banco Mundial y del BID.
A pesar de contar con el respaldo financiero de su Estado y una probada capacidad para ejecutar obras a gran escala, las empresas chinas no poseen una ventaja estructural infalible. La evidencia demuestra que los plazos de entrega y el éxito final de las obras están condicionados por la solidez institucional de los países receptores y por los marcos de contratación que se apliquen. Lejos de ser un vínculo unidireccional donde una potencia impone sus reglas, se trata de una interacción estructurada entre actores soberanos donde el marco institucional local es el verdadero factor decisivo.
El principal interrogante que deja planteado esta licitación de cara al futuro invita a una primera e incómoda reflexión: ¿Cómo compite una pyme argentina con el Estado Chino?

Dumping estructural y penetración geopolítica en la cordillera
Las ofertas económicas de corporaciones como PowerChina no responden a las lógicas del mercado financiero tradicional ni a las tasas de interés que asfixian a las empresas locales. Respaldadas por capitales estatales y líneas de crédito soberanas desde Beijing, estas firmas operan bajo estrategias de penetración geopolítica globales. Su fin último no es la rentabilidad inmediata de un contrato civil, sino copar el sector, homologarse como proveedores de la minería metalífera local y establecer cabeceras de playa logísticas, incluso operando a márgenes de ganancia cero o directamente a pérdida (dumping estructural).
Ante este escenario, si los parámetros de evaluación de las próximas etapas se rigen exclusivamente por el precio de la oferta nominal, las constructoras locales quedarán virtualmente fuera de juego antes de empezar a cotizar.
Insumos importados y la composición del consorcio adjudicatario
Es en este contexto de asimetría donde los detalles técnicos de la obra adquieren una dimensión crítica. El proyecto contempla aproximadamente 45.000 metros cuadrados de construcción modular y más de 4.500 toneladas de acero. De acuerdo con las precisiones del contrato, la obra se ejecuta mediante la modalidad EPC (Engineering, Procurement and Construction) a través de un consorcio integrado por tres empresas:
- PowerChina Ltd. (Sucursal Argentina): Lidera la gestión institucional y el management operativo en el terreno.
- Beijing Chengdong: Corporación encargada de la provisión y el diseño tecnológico de los módulos de alta montaña.
- RAFA S.A.: Firma de origen santafesino que asumirá la responsabilidad del montaje en sitio y el desarrollo de las obras civiles básicas.

Desde la operadora Vicuña defendieron técnicamente la resolución del concurso argumentando que la oferta de este consorcio tripartito fue la que mejor respondió a los parámetros de ejecución, seguridad, plazos y costos. No obstante, la planificación estipula que prácticamente la totalidad de estos módulos, estructuras y componentes constructivos estratégicos llegarán terminados desde el exterior.

El impacto en la aduana y el reclamo de la industria nacional
Aunque se incluye a la firma santafesina RAFA S.A. para las obras civiles, la realidad económica es que la fabricación pesada y el valor agregado de los insumos clave se quedan en las fábricas asiáticas de Beijing Chengdong. El discurso corporativo del «efecto derrame» choca de frente con la realidad aduanera. Sobre este punto, Juan Pablo Rudoni, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Modular Industrializada (CACMI), aportó una dura advertencia que grafica el sentir del sector industrial:
“Cuando una obra de esta magnitud se ejecuta íntegramente con insumos importados, se pierde una oportunidad estratégica para el país. Si el proyecto minero más importante de la historia argentina comienza sin proveedores argentinos, sin acero argentino y sin trabajo argentino, es momento de preguntarnos cuál será el verdadero impacto de estas inversiones sobre el desarrollo nacional y las economías regionales”.
El factor empleo: la sospechosa importación de profesionales a San Juan


Mientras el debate político e industrial sube de tono, los movimientos administrativos de la corporación asiática avanzan a paso firme y confirman que la práctica de relegar los recursos locales no se limita a los materiales, sino que se ramifica al empleo calificado. Recientes convocatorias laborales oficiales lanzadas por PowerChina Ltd. Sucursal Argentina para cubrir posiciones clave en la provincia exponen de manera inequívoca esta política de cabecera.
En la búsqueda de un responsable de seguridad e higiene y un analista de recursos humanos para el campamento Batidero, la empresa estatal china explicita como requisito la «disponibilidad para radicarse o trasladarse a San Juan». La frase deja expuesta la verdadera cara del desembarco: si el compromiso con la provincia fuera real, la búsqueda debería orientarse de forma directa al robusto ecosistema de profesionales y técnicos sanjuaninos que ya residen en la región y conocen las normativas de su propia cordillera.
Tal como lo ha manifestado públicamente Fernando Godoy, presidente de la Cámara de Proveedores Interdepartamentales Mineros de San Juan (CAPRIMSA), la compañía está jugando bajo sus propias normas, sin que le importen las empresas de la provincia, los trabajadores locales, ni la licencia social real en las comunidades que sostienen el proyecto. Sin embargo, esta audacia para ignorar el compre y el empleo local no surge de la nada; se sustenta en un aceitado vínculo de relaciones políticas y antecedentes técnicos que une los hilos del poder entre Beijing y Buenos Aires.
De Cauchari a Vicuña: los viejos hilos de una misma red

Para entender el desembarco sin frenos de la firma china en San Juan, es necesario rebobinar la cinta y revisar el archivo fotográfico del poder. En octubre de 2017, el hoy influyente funcionario nacional Pablo Quirno posaba sonriente en la Puna jujeña durante el inicio de obras del Parque Solar Cauchari, el proyecto emblema de la corporación estatal china en el país. Ya desde entonces, Quirno operaba como una pieza fundamental de la arquitectura de financiamiento internacional bajo las órdenes directas de Luis «Toto» Caputo.
Esa temprana familiaridad con el modus operandi de los créditos y contratos llave en mano de Beijing cobra un nuevo significado a la luz de los recientes movimientos oficiales. Hace algunos días, el propio Quirno, actual Ministro de Relaciones Exteriores, le expresó formalmente a su par chino, Wang Yi, que la Argentina está dispuesta a colaborar estrechamente con China en áreas estratégicas como la minería y el comercio. Una sintonía diplomática que parece pavimentar el camino para que firmas como Power China desplieguen su agresiva estrategia de penetración y dumping estructural en los yacimientos más importantes de la cordillera.
Los sospechosos caminos cruzados: el equipo de Caputo copone los dos lados del mostrador

Esta connivencia técnica y política se vuelve aún más explícita al analizar la línea de mandos que conecta a las autoridades regulatorias con la operadora minera. El vínculo laboral entre Pablo Quirno y José Luis Morea posee un largo trasfondo en la gestión pública. Ambos compartieron funciones en el Ministerio de Finanzas, durante la presidencia de Mauricio Macri, entre 2017 y 2018, integrando la cartera económica, bajo órbita de Luis «Toto» Caputo. En aquel período, mientras Quirno integraba la coordinación política y financiera, como Jefe del Gabinete, Morea ocupaba la Subsecretaría de Participación Público-Privada (PPP), estructurando precisamente los complejos contratos entre el Estado y los grandes inversores.
Hoy en día, el mapa del poder muestra que esos caminos, lejos de bifurcarse, vuelven a cruzarse de manera estratégica desde lados opuestos del mostrador. Morea lidera el sector privado como Country Director de Vicuña Corp para el millonario megaproyecto de cobre en San Juan, mientras que su antiguo compañero de equipo, Quirno, timonea las relaciones comerciales exteriores, los marcos de inversión y las mesas regulatorias desde el Estado Nacional.
Esta extrema confianza previa y el pasado compartido bajo el ala de Caputo son las piezas del rompecabezas que explican la velocidad con la que se articulan las actuales mesas de trabajo. El interrogante queda flotando en el aire de la cordillera: ¿es la adjudicación a Power China una mera coincidencia de costos de mercado, o estamos ante la ejecución de un viejo manual de infraestructura diseñado por los mismos nombres que hoy manejan los hilos de la minería argentina?

Equipo editorial de Acero y Roca. Información técnica, veraz y actualizada sobre el sector minero e industrial de Argentina y el mundo.