Un informe del Centro de Economía Internacional (CEI) destaca el potencial minero del país frente a la transición energética. Con exportaciones récord y el impulso del RIGI, Argentina se proyecta como un proveedor clave de minerales críticos.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La Argentina dispone de recursos estratégicos para mitigar la vulnerabilidad de las cadenas globales de suministro. Con el 19% de los recursos mundiales de litio y una cartera de 328 proyectos activos, el país busca transformar su riqueza geológica en un motor de estabilidad macroeconómica y desarrollo tecnológico
El panorama global de los minerales críticos y los riesgos de suministro
De acuerdo con el documento oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, titulado «Minerales críticos. Panorama global y situación en la Argentina», la demanda de estos recursos se incrementará significativamente, con proyecciones que anticipan un crecimiento de hasta cuatro veces hacia 2040. Esta tendencia responde a la necesidad de insumos fundamentales para baterías de vehículos eléctricos, redes de fibra óptica y tecnologías de defensa.
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El CEI advierte que la oferta enfrenta limitaciones estructurales debido a la concentración geográfica de la producción y el procesamiento. En este contexto, China ejerce un dominio notable, refinando el 80% del cobalto mundial y manteniendo posiciones dominantes en tierras raras, magnesio y grafito. Esta situación ha impulsado a las economías industrializadas a diversificar sus fuentes de abastecimiento, identificando a la Argentina como un actor con potencial para mitigar disrupciones en las cadenas de valor.
Litio y cobre como pilares de la proyección exportadora argentina
En 2025, la minería representó el 7% del total de bienes exportados por la Argentina, consolidándose como el quinto complejo exportador del país. El litio se mantiene como el recurso de mayor crecimiento relativo (ocupa el quinto puesto mundial en producción), explicando el 7,9% del total global. Las reservas identificadas sugieren que, en la próxima década, Argentina podría convertirse en el segundo mayor productor mundial de este mineral.
Paralelamente, el cobre emerge como un factor determinante para el futuro económico. Tras el cese de operaciones en 2018, el país cuenta hoy con ocho proyectos cupríferos en etapas avanzadas previos a la producción. Se estima que los recursos en yacimientos superan los 115 millones de toneladas, con un potencial de exportación proyectado en U$S17.700 millones para el año 2035.
El impacto del RIGI y los acuerdos internacionales en la minería
La atracción de capitales de gran escala se encuentra respaldada por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), reglamentado en agosto de 2024. Este marco normativo ofrece estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años a proyectos que superen los US$ 200 millones, otorgando además libre disponibilidad de divisas y beneficios aduaneros simplificados.
A nivel diplomático, Argentina ha fortalecido su red de cooperación mediante la firma de Memorandos de Entendimiento (MdE) con Francia, Canadá, Emiratos Árabes Unidos, la Unión Europea y Estados Unidos. Asimismo, la integración en la Asociación para la Seguridad de los Minerales (MSP) refuerza la posición del país como un proveedor alineado con los estándares internacionales de sostenibilidad y transparencia.
Diversificación y potencial oculto en la geología nacional
Más allá de los minerales de mayor visibilidad, Argentina posee una cartera diversa que incluye proyectos de tierras raras, níquel, grafito y manganeso. En 2025, el oro continuó siendo el principal mineral exportado, con un valor de U$S 4.094 millones, seguido por la plata con U$S 785 millones.
El rol estratégico del uranio en el mapa energético
El informe de Cancillería también resalta la ventaja estratégica del uranio. El país dispone del ciclo completo, desde la extracción hasta el enriquecimiento, con 21 proyectos identificados en provincias como Chubut, Mendoza, Río Negro y Salta. Esta capacidad técnica otorga a Argentina una posición única en el ámbito de la generación de energía nuclear y el desarrollo tecnológico especializado.
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El análisis técnico del CEI confirma que nuestro país no solo posee la riqueza geológica necesaria para participar en la transición energética mundial, sino que ha comenzado a implementar las herramientas institucionales para capitalizarla. El desafío inmediato radica en convertir la estabilidad jurídica del RIGI y la red de acuerdos internacionales en infraestructuras productivas concretas. La integración en eslabones de mayor valor agregado definirá si el país actuará únicamente como una fuente de materias primas o como un nodo tecnológico esencial en el nuevo orden energético global. La oportunidad es tangible, y la ejecución estratégica será el factor determinante para la estabilidad económica de las próximas décadas.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.