La provincia de Mendoza se posiciona como el próximo polo minero del país. Con más de setenta y cinco proyectos de exploración aprobados, el principal desafío radica en la infraestructura, la salida logística por las fronteras trasandinas y la formación urgente de mano de obra calificada.

El Pacífico como horizonte definitivo para el cobre mendocino
Mendoza tomó una determinación política irreversible: activar su potencial minero subterráneo tras años de restricciones autoimpuestas. Sin embargo, el verdadero giro estratégico de este plan no mira hacia los puertos tradicionales del Atlántico, sino directamente hacia la cordillera.
La salida natural de la producción local requiere una alianza de infraestructura profunda con Chile. En este sentido, el diseño de la red de transporte de carga se orienta a aprovechar las terminales marítimas del país trasandino para alcanzar los mercados asiáticos con mayor velocidad y menores costos operativos.
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Por qué el camino transandino define el éxito del sector
La elección de la vía chilena responde a ventajas operativas y comerciales consolidadas a nivel global. El vecino país cuenta con una cadena logística aceitada y adaptada para el comercio a gran escala de commodities metalíferos.
Por lo tanto, canalizar la producción de los yacimientos mendocinos por esa vía resulta la alternativa más sustentable. Según la vicegobernadora Hebe Casado, esta decisión es puramente pragmática: “Es estratégico que nuestra salida sea a través de Chile. Ellos son exportadores natos de minerales; es su principal exportación. Tienen los caminos y los andariveles hechos para salir por el Pacífico”.

Esta proyección demanda un rediseño de las conexiones binacionales existentes. Para responder a las exigencias del transporte minero de alta densidad, las autoridades planean obras estructurales de conectividad terrestre. La planificación a largo plazo contempla la rehabilitación y el desarrollo de ramales ferroviarios para abaratar los costos del flete de carga. Al respecto, Casado remarcó que la estrategia “implica nuevos pasos, pero también implica pensar en la salida a través de trenes. Hay que pensar la logística a futuro”.
Licencia social y seguridad jurídica en las bases del modelo
El despliegue de los proyectos metalíferos en territorio mendocino requirió un cambio normativo profundo para garantizar la viabilidad de las inversiones a largo plazo. La gestión provincial apuntó a construir un marco legal sólido que otorgara previsibilidad tanto a los inversores internacionales como a las comunidades locales.
La aprobación de un nuevo código de procedimiento minero ha establecido reglas claras, desde la prospección hasta el cierre, alineadas con estándares ambientales internacionales. Actualmente, se han validado más de 75 proyectos de exploración, con un proyecto de cobre listo para iniciar su fase productiva, marcando un hito tras dos décadas en el país. El consenso social se ha fortalecido mediante el diálogo, transformando la resistencia pasada en un modelo de minería sustentable.
El desafío académico: reconversión de perfiles laborales y oficios
El auge minero demanda una rápida especialización laboral. Mendoza está reconfigurando su sistema educativo, enfocándose en formación técnica, terciaria y de posgrado, tal como indicó la vicegobernadora Casado, trabajando en oficios, perforación y logística para satisfacer la nueva demanda de capital humano.

Alianzas globales para jerarquizar la mano de obra mendocina
Para acelerar la capacitación, la Universidad Nacional de Cuyo y el gobierno provincial articularon convenios con la Universidad de Curtin en Australia y otras instituciones internacionales, buscando capacitar a profesionales locales y recuperar talento, con un enfoque en ingeniería de minas y operaciones técnicas.

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