La minera estatal YMAD sostiene 600 empleos directos, genera superávit y distribuye utilidades en Catamarca

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El debate global sobre la eficiencia de las corporaciones públicas encuentra un contraejemplo contundente en el noroeste argentino. Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), la emblemática firma de Catamarca abocada a la producción de oro y plata, consolidó un profundo proceso de reestructuración financiera e institucional.

La minera estatal YMAD sostiene 600 empleos directos, genera superávit y distribuye utilidades en Catamarca
La minera estatal catamarqueña YMAD emplea a 600 personas, produce oro y plata, genera superávit y reparte utilidades

La compañía no solo revirtió años de balances deficitarios para operar con un esquema superavitario autosustentable, sino que además sostiene una plantilla de más de 600 trabajadores directos y formalizó el reparto de sus dividendos netos entre sus componentes regionales.

Un nuevo estatuto para blindar la gobernanza y la autonomía operativa

El hito institucional más trascendente del período se concretó mediante la firma del nuevo Estatuto de YMAD, un documento rubricado en forma conjunta por el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, y la vicerrectora subrogante de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Cristina Grunauer de Falú. Esta reforma técnico-jurídica dio estricto cumplimiento a la adecuación iniciada en el año 2024 a raíz del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) presidencial que obligó a redefinir los marcos de las sociedades estatales del país.

Con este paso administrativo fundamental, se redefinieron con precisión quirúrgica las facultades del Directorio, los canales de auditoría interna y los protocolos de toma de decisiones estratégicas. Actualmente, la conducción de la firma está integrada por Fernando Jalil en el rol de presidente, acompañado por los vocales Marcelo Murúa y Marcos Denett en representación del gobierno catamarqueño, junto a Domingo Marchese y José Roberto Toledo como delegados académicos de la UNT.

Catamarca asumió el control societario mayoritario tras el retiro federal

La fisonomía jurídica de la compañía experimentó un cambio definitivo a comienzos de este año 2026 mediante la publicación del Decreto 2/2026 en el Boletín Oficial de la República Argentina. A través de esta normativa, el Gobierno nacional formalizó su retiro definitivo de la empresa que había sido creada originalmente en 1958 bajo el amparo de la Ley 14.771. El argumento central del Ejecutivo federal radicó en criterios de optimización fiscal, dado que la Nación no ejercía tareas de control operativo directo ni percibía retornos económicos directos por su participación histórica.

Raúl Jalil gobernador de Catamarca firmando el nuevo estatuto de la minera YMAD
Gobernador de Catamarca, Raúl Jalil

A partir de esta desvinculación, el paquete accionario se transfirió por completo a los actores regionales, quedando estructurado bajo el siguiente esquema de propiedad:

  • Provincia de Catamarca: Ostenta el 60% de la participación societaria total y retiene la facultad de designar al presidente del cuerpo directivo.
  • Universidad Nacional de Tucumán: Consolida el 40% de las acciones remanentes, manteniendo sus dos vocalías históricas.

Este nuevo diseño institucional quedó refrendado bajo los términos del Acuerdo Modificatorio del Acta del Farallón Negro, un pacto interprovincial e institucional firmado a finales de diciembre de 2025 que municipalizó y academizó el control absoluto de los recursos generados por el yacimiento.

Farallón Negro: De los balances negativos al superávit sustentable

El núcleo productivo de YMAD se localiza en la mina subterránea Farallón Negro, un yacimiento emplazado en la localidad de Hualfín, dentro del departamento Belén, que opera de forma ininterrumpida desde finales de la década de 1970. El método de beneficio utilizado combina la extracción por socavón con una planta de procesamiento por lixiviación para la obtención final de lingotes de oro y plata equivalentes.

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Si bien la mina atravesó extensos ciclos de pérdidas económicas que requerían asistencia externa, la administración actual logró equilibrar los costos operativos y optimizar las leyes de corte del mineral. Hoy en día, la faena exhibe una producción regular que supera los 60 kilogramos mensuales de oro y plata equivalentes.

Asimismo, gracias a los flujos de inversión propia inyectados en perforaciones diamantinas y exploración geológica profunda, YMAD consiguió un logro crítico para la previsibilidad del negocio: extender la vida útil de Farallón Negro por un mínimo de 13 años adicionales.

Interior de la mina Farallon Negro con operarios trabajando en perforación
La mina subterránea Farallón Negro, representa un modelo poco frecuente dentro del sector: una minera de participación estatal que combina producción, rentabilidad, exploración e inversiones con un fuerte impacto económico en la provincia.

Con el fin de expandir aún más este horizonte temporal, los equipos geológicos ejecutan campañas de prospección avanzada en bloques satélites situados dentro de los 344 kilómetros cuadrados del distrito Agua de Dionisio, destacando los proyectos:

  • Los Viscos y Agua Tapada.
  • Rincón Grande y Macho Muerto.
  • Las Pampitas y El Espanto.

En el plano laboral, la estabilización de los balances comerciales permitió que la empresa cerrara con la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA) filial Catamarca un incremento salarial acumulado superior al 18% para el primer cuatrimestre del año 2026, garantizando la paz social en la operación.

Impacto social y profesionalización del recurso humano local

Más allá del rendimiento estrictamente metalúrgico, YMAD funciona como el principal motor socioeconómico del oeste catamarqueño. De los más de 600 puestos de trabajo genuinos que genera la firma, más del 93% corresponden de forma exclusiva a ciudadanos nacidos en la provincia de Catamarca. El indicador de arraigo es aún más profundo al constatar que ocho de cada diez empleados directos residen en los pueblos y localidades que componen el área de influencia ecológica e industrial directa del yacimiento.

Esta política de desarrollo local se complementa con un estricto protocolo de compre norteño, priorizando la contratación de pymes y talleres mecánicos de la provincia para la provisión de bienes de capital. «Estamos convencidos de que el desarrollo producido por la minería tiene que quedar en Catamarca, tanto en el recurso humano como en los proveedores», ratificó con énfasis el presidente de YMAD, Fernando Jalil.

Proveedores mineros pertenecientes a Panedile trabajando en el interior de la mina
Actualmente opera el complejo Farallón Negro, produce además unas ocho toneladas anuales de rodocrosita y mantiene un amplio programa de exploración para incrementar recursos de oro y plata.

Por último, la empresa inició un proceso inédito de jerarquización de sus cuadros técnicos. Históricamente, las jefaturas y gerencias de alta montaña eran cubiertas por profesionales de otras regiones mineras del país.

En esta etapa, la conducción rompió esa inercia al designar, por primera vez en la historia de la compañía, a un ingeniero nativo del departamento Belén al frente de la Superintendencia General de la Mina, asegurando que el conocimiento técnico especializado permanezca y se reproduzca dentro de las fronteras de la propia comunidad catamarqueña.

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