¿Cómo se controla uno de los recursos más sensibles para la actividad minera? Un informe de Barrick detalla cómo funciona el sistema de monitoreo del agua en Veladero, desde la captación hasta la reutilización y el control ambiental. Por su parte, el hidrogeólogo Augusto Wetten aporta una mirada técnica independiente para explicar por qué la confiabilidad del sistema no depende solo de la tecnología, sino también de metodologías claras, auditables y con seguimiento permanente.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Veladero monitorea el agua con caudalímetros, sensores y análisis ambientales, mientras organismos públicos fiscalizan el sistema. El hidrogeólogo Augusto Wetten sostiene que la confiabilidad no depende solo de la tecnología, sino de aplicar metodologías claras, auditables y con seguimiento permanente para garantizar datos representativos.
Medir para controlar: cómo se registra el agua dentro de Veladero
El primer paso para administrar el recurso es conocer con precisión cuánto agua ingresa al sistema, dónde se utiliza y cómo circula dentro de la operación. Esa información permite elaborar indicadores de consumo, evaluar la eficiencia del proceso y detectar posibles variaciones.
Según un informe de la empresa firmado por Federico Orellano Peinado, integrante del área de Environment & Permitting de Barrick, en Veladero el seguimiento se realiza mediante caudalímetros instalados en los puntos de captación, distribución y uso. Estos equipos cuentan con controles de calibración y contrastación para asegurar la confiabilidad de las mediciones.
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Los datos son generados por las distintas áreas de la operación, según el destino del recurso, ya sea para el proceso productivo, exploración, riego de caminos, construcción de obras civiles, consumo humano u otros usos industriales. Posteriormente, el equipo de Medioambiente centraliza la información y verifica mensualmente la trazabilidad de los volúmenes registrados.

La tecnología ayuda, pero la metodología garantiza la confiabilidad
Además de los caudalímetros, Veladero utiliza herramientas digitales que permiten seguir en tiempo real variables como niveles de tanques, caudales, estados de conducción y condiciones operativas. Esa información facilita detectar desvíos y tomar decisiones durante la operación.
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El informe firmado por Federico Orellano Peinado también señala que los datos generados por las distintas áreas son consolidados mensualmente por el equipo de Medioambiente, que verifica su trazabilidad y elabora indicadores sobre el desempeño hídrico de la mina. La operación, además, reporta esta información a las autoridades competentes como parte de sus obligaciones ambientales.
Para el hidrogeólogo Augusto Wetten, sin embargo, la calidad del monitoreo no depende únicamente de la tecnología instalada. El especialista sostiene que el factor más importante es la metodología utilizada para obtener e interpretar la información. «La confiabilidad depende de la metodología de trabajo y en segundo lugar del equipamiento; mientras más preciso, mejor.», asegura el especialista a Acero y Roca.
Wetten explicó que los procedimientos deben ser claros, auditables y estar respaldados por estándares técnicos para garantizar que los datos representen correctamente el comportamiento del recurso hídrico. «Mientras más datos, mejor será la interpretación del proceso natural en estudio para modelar su comportamiento. Ese modelo se retroalimenta constantemente de esos datos para ser cada vez más preciso», afirmó.
Ese criterio técnico coincide con uno de los objetivos centrales del monitoreo moderno: no solo registrar información, sino construir una base de datos confiable que permita comprender la evolución del sistema hídrico y anticipar posibles cambios en el tiempo.

Reutilización del agua: qué significa recuperar hasta el 98 % del recurso
Uno de los indicadores más relevantes informados por Barrick es el nivel de reutilización del agua dentro del proceso productivo. Según el informe firmado por Federico Orellano Peinado, en Veladero los niveles de recirculación oscilan entre el 91 % y el 98 %, dependiendo de factores climáticos, operativos y de la disponibilidad del recurso.
La empresa explicó que este porcentaje se alcanza gracias al diseño del sistema de lixiviación, donde las soluciones utilizadas son recirculadas dentro del circuito y no se realizan descargas del proceso industrial al ambiente. Esto reduce la necesidad de incorporar agua fresca y mejora la eficiencia del sistema.
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Para Augusto Wetten, la reutilización tiene un impacto directo sobre la conservación del recurso. «La reutilización del agua implica menos extracción del recurso y preservación del mismo», señaló el hidrogeólogo. El especialista explicó que el porcentaje de agua que no vuelve al circuito corresponde principalmente a pérdidas por evaporación, por lo que debe ser reemplazado con agua fresca. «Ese 2 % al 9 % de agua se pierde principalmente por evaporación y debe ser repuesto con agua de reposición«, indicó.

Wetten agregó que detrás de ese proceso existe un concepto técnico clave: el balance hídrico. «El balance de agua debe tender a cero», explicó, al señalar que la operación busca mantener el equilibrio entre el agua que ingresa al sistema y la que se pierde. Además, destacó que existe un incentivo económico para evitar cualquier fuga. «Cualquier pérdida que tenga el sistema implica una pérdida del líquido enriquecido en oro. Ese oro es el que paga las operaciones; si se pierde, la empresa se desfinancia«, concluyó.
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Cómo se controla la calidad del agua y quién fiscaliza el sistema
El monitoreo no termina en el circuito productivo. Según el informe firmado por Federico Orellano Peinado, Veladero cuenta con un programa de seguimiento de aguas superficiales y subterráneas que incluye cursos de agua, acuíferos y sectores ubicados dentro del área de influencia de la operación.
Las muestras son tomadas bajo procedimientos establecidos y enviadas a laboratorios externos para analizar parámetros de química ambiental. Además, algunos puntos cuentan con monitoreo digital en línea que registra variables como pH, conductividad eléctrica, temperatura y niveles de agua, mientras que las frecuencias de control varían entre mediciones realizadas varias veces por semana y campañas semanales, quincenales o mensuales.

La empresa informó que el uso del recurso y los resultados del monitoreo son fiscalizados principalmente por organismos dependientes del Ministerio de Minería de San Juan, entre ellos el Centro de Investigación para la Prevención de la Contaminación Ambiental Minero Industrial (CIPCAMI). También se remite información al Departamento de Hidráulica, de acuerdo con sus competencias sobre el recurso hídrico.
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Además de los reportes mensuales, semestrales y anuales, la autoridad realiza inspecciones en campo, donde verifica las condiciones de monitoreo y toma sus propias muestras. Para Augusto Wetten, este esquema combina la información que presenta la empresa con los controles que ejercen los organismos públicos, un mecanismo que busca dar seguimiento permanente a la gestión del agua durante la operación minera.
El desafío de comunicar cómo se gestiona el agua
Además de los controles técnicos, la gestión del recurso hídrico enfrenta otro desafío: explicar de manera clara cómo funciona el sistema de monitoreo. Según el informe firmado por Federico Orellano Peinado, Veladero desarrolla campañas de monitoreo participativo en las que representantes de las comunidades pueden conocer el Plan de Monitoreo Ambiental, visitar puntos de control y observar cómo se realizan las tareas de muestreo y seguimiento.
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Para Augusto Wetten, la comunicación es una herramienta tan importante como la tecnología. «El principal aspecto a resaltar es la claridad y frecuencia en la comunicación de los procesos mineros en cada etapa hacia las comunidades, utilizando todos los medios posibles más allá de los caminos reglamentados», sostuvo.
El hidrogeólogo consideró que la ciudadanía debe comprender que la minería es una actividad regulada y que cada proyecto debe atravesar una amplia cantidad de estudios antes de avanzar. A su juicio, acercar esa información de forma sencilla y transparente también permite reducir la distancia entre la percepción pública y el funcionamiento real de los procesos.

La gestión del agua en una mina moderna combina tecnología, procedimientos, análisis científicos y controles estatales. El caso de Veladero muestra que ese sistema busca garantizar la trazabilidad del recurso desde su captación hasta su reutilización, aunque el desafío continúa siendo el mismo: que la información técnica sea accesible, comprensible y contribuya a generar confianza en una actividad donde el agua seguirá ocupando un lugar central en el debate público.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.