El Gobierno nacional formalizó la incorporación del proyecto minero Vicuña al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP).

De esta manera, la aprobación establece un compromiso de inversión de US$ 9.700 millones hasta 2031 para el complejo controlado por la alianza entre BHP y Lundin Mining en la provincia de San Juan, dentro de un potencial global estimado en USD 18.000 millones.
Un hito estratégico tras el aval eléctrico
De hecho, la decisión, dada a conocer mediante la resolución 1154 del Ministerio de Economía, se produjo de manera articulada e inmediata tras el respaldo regulatorio otorgado por el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE) en el marco de la disputa por la capacidad eléctrica.
En este contexto, el aval normativo representa un giro clave para el esquema operativo. Por un lado, le permite a Vicuña avanzar sin contratiempos con una serie de obras de ampliación del sistema de transporte de energía. Por otro lado, le garantiza la disponibilidad del 90% de la capacidad incremental, consolidando así el insumo energético necesario para abastecer las distintas fases del desarrollo.
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Como parte central de este acuerdo, el Palacio de Hacienda concedió los beneficios tributarios, aduaneros y cambiarios. En primer lugar, la medida garantiza estabilidad fiscal y normativa por 30 años. Asimismo, dispone la exención de derechos de exportación. Finalmente, suma la libre disponibilidad progresiva de divisas.
En paralelo a las ventajas impositivas, la disposición gubernamental incorpora mecanismos clave para el esquema financiero. Entre ellos, se destaca la libre disponibilidad progresiva de divisas, una herramienta central que permitirá respaldar el flujo de caja, facilitar la importación de equipamiento de alta tecnología y dotar de seguridad jurídica a la ejecución de las obras en la provincia.
Esta medida busca brindar un marco de certidumbre jurídica a largo plazo, clave para blindar el flujo de inversiones en la fase de construcción y operación del yacimiento. De esta manera, el proyecto queda resguardado ante eventuales modificaciones en el esquema impositivo nacional o provincial, asegurando que las reglas del juego financieras se mantengan inalterables durante las próximas tres décadas.
Inversiones, etapas y empleo local
A cambio de los incentivos, la compañía fijó un plan de desembolsos global de US$ 9.737 millones. El cronograma oficial se divide en:
- Primer tramo: Hasta fines de 2026 por US$ 1.128 millones.
- Segunda etapa: Entre 2027 y 2031 por US$ 7.895 millones.

Paralelamente, la empresa asumió el compromiso de ejecutar US$ 2.000 millones durante los primeros dos años para cumplir con el piso legal del 20%. Esto implica, destinar al menos ese mismo porcentaje mínimo a la contratación de la cadena de proveedores locales y sostener un esquema de generación de 31.700 empleos directos e indirectos.
El proyecto ocupa actualmente a 2.743 trabajadores a escala global, de los cuales 2.580 desempeñan sus labores en Argentina (617 de nómina directa y 1.963 a través de contratistas). Cabe destacar que el 91,9% de la plantilla global es argentina y más del 81% pertenece a San Juan.
Asimismo, el entramado productivo involucra a 245 empresas proveedoras activas, donde la provincia concentra el 61,2% de esa cadena de valor (150 firmas locales). En tanto, un 35,1% corresponde a proveedores de otras provincias y un 3,7% a firmas internacionales de suministros tecnológicos específicos.
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El mayor proyecto de cobre y su infraestructura en marcha
El Distrito Vicuña surge de la integración de los depósitos Josemaría y Filo del Sol, situados en la cordillera sanjuanina en el límite con Chile. De acuerdo con los resultados de la Evaluación Económica Preliminar (PEA), su desarrollo prevé tres etapas:
- Focalizada en el yacimiento Josemaría (cuyos estudios previos estimaban un piso operativo inicial de US$ 7.100 millones).
- Abordará los óxidos de Filo del Sol.
- Contemplará el procesamiento de los recursos sulfurados y la infraestructura pesada asociada.

Durante sus primeros 25 años de operación continua, el complejo mantiene una capacidad teórica de producción promedio anual de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata, con una vida útil inicial superior a los 70 años. En el terreno, la compañía aceleró los trabajos preparatorios con el ingreso de una flota propia de camiones fuera de ruta de 40 toneladas para el movimiento inicial de suelos y el acondicionamiento de las plataformas donde se erigirá la planta concentradora.

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