El fenómeno de El Niño amenaza la logística y los accesos en la minería cordillerana

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Las mayores acumulaciones de agua y las tormentas estivales imponen severos desafíos a las operaciones en alta montaña. La especialista Agustina Albeiro advierte sobre la urgencia de unificar datos y definir índices de riesgo operativo para proteger las campañas.

El fenómeno de El Niño amenaza la logística y los accesos en la minería cordillerana
El impacto del fenómeno de El Niño en 2026 modificó drásticamente el escenario operativo y logístico de los proyectos mineros en San Juan.

Amenaza estival y la dinamica convectiva en la cordillera

Las modificaciones asociadas al fenómeno de El Niño durante los meses estivales no se manifiestan mediante eventos de nieve estandarizados como ocurre durante el invierno, sino a través de una mayor disponibilidad de agua acumulada en superficie y en la atmósfera. Esta abundancia hídrica, al interactuar con los mecanismos de inestabilidad climática habituales de la región, desencadena fenómenos convectivos caracterizados por tormentas eléctricas severas, rayos y precipitaciones concentradas en breves períodos de tiempo.

Según explica la climatóloga Agustina Albeiro, quien se desempeña en el área de meteorología de la empresa GHM, la formación de nubosidad en sectores montañosos presenta una elevada incertidumbre espacio-temporal. Esta dinámica exige la implementación urgente de sistemas de alerta temprana de muy corto plazo para reaccionar ante episodios de alta peligrosidad.

fotografia de agustina albeiro, climatologa

«¿Se puede predecir exactamente dónde y cuándo? No. Tenés muchísima incertidumbre en el espacio y el tiempo de las tormentas en sectores montañosos, porque la nubosidad se va formando de distintas maneras».

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La evolución temporal de la inestabilidad en la provincia de San Juan se divide técnicamente en 3 fases diferenciadas.

  • La primera etapa comprende la transición entre septiembre y octubre, donde persisten los eventos de nevadas y cortes de caminos con dinámicas similares a las invernales.
  • A partir de principio de noviembre, momento en que comienza el verano meteorológico según los registros del Servicio Meteorológico Nacional, inicia el tramo de mayor riesgo operativo. En este período coinciden la aceleración de la fusión nival con el inicio de los procesos convectivos.
  • Finalmente, durante los meses centrales del verano, se desencadenan eventos repentinos que comprometen la infraestructura vial y los campamentos.

Desde la direccion de GHM, sumaron que al analizar la logística operativa, la experiencia demuestra que los cronogramas de apertura de caminos y de retorno a las operaciones resultan muy difíciles de respetar bajo estas condiciones extremas.

Zonificacion de riesgos geodinamicos en alta montana y precordillera

El derretimiento del manto nival acumulado genera un incremento sustancial en los caudales de los ríos de la región. Si bien este aporte hídrico es altamente beneficioso para la población de los valles cuando se administra de forma controlada, representa un riesgo crítico para las operaciones mineras cuando no existen estudios suficientes sobre la dinámica del terreno. Las instalaciones situadas en las inmediaciones de los cauces o sobre abanicos aluviales sufren una exposición directa a crecidas repentinas y aluviones. En estas circunstancias, la inclinación de las pendientes y el nivel de saturación de los suelos determinan los caminos de escurrimiento del agua y el arrastre de material de ladera.

fotografia de cordillera nevada y precordillera con deshielo
Se proyecta que el fuerte deshielo de la temporada invernal provoque un aumento masivo del escurrimiento de agua.

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Las comparaciones interprovinciales con organismos de Mendoza, como el Departamento General de Irrigación de Mendoza, y con las autoridades de La Rioja, revelan que la meteorología de alta montaña padece un déficit generalizado de datos en todo el ámbito regional. La escasez de mediciones de campo obliga con frecuencia a tomar decisiones basadas en supuestos en lugar de evidencias científicas consolidadas.

Protocolos operativos y la urgencia de un sistema meteorologico compartido

Frente a la inestabilidad que impone El Niño, la estrategia central para resguardar a los proyectos reside en la articulación de datos de precisión. En la actualidad, las estaciones de medición administradas por organismos públicos, tales como el Departamento de Hidráulica, presentan un distanciamiento geográfico considerable entre sí. Esta dispersión, sumada a dificultades de mantenimiento en zonas inhóspitas, restringe la confiabilidad de la información disponible para la toma de decisiones logísticas.

Para superar este cuello de botella, la comunidad científica solicita a las empresas exploradoras y explotadoras sistematizar y compartir los datos meteorológicos e hidrométricos generados en sus propios campamentos. La propuesta concreta impulsada por los especialistas consiste en estructurar un sistema de meteorología compartido y un índice de riesgo operativo. Este indicador permitiría establecer umbrales técnicos predeterminados (tales como milímetros de lluvia por hora o valores críticos de temperatura para la fusión) para definir con anticipación qué tareas pueden ejecutarse con seguridad y cuáles deben pausarse.

infografia de el fenomeno dle niño y  operaciones mineras
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Durante mediados de julio, por ejemplo, la totalidad de los modelos numéricos y espaciales coincidieron en prever acumulados de nieve cercanos a los 3 metros en gran parte de las cuencas cordilleranas. Pese a contar con este contramodelado unificado, no se adoptaron las precauciones viales a tiempo, obligando a los equipos de trabajo a desplazarse en medio del temporal o quedando bloqueados sin posibilidad de descenso. La repetición de estas situaciones afecta directamente a los esquemas de rotación del personal, conocidos técnicamente como rosters, cuya integridad física y operativa debe ser priorizada.

Los especialistas coinciden en que la infraestructura actual debe reforzarse con obras de encauzamiento de ríos y defensas aluviales en las bajadas de montaña. No obstante, las obras físicas resultan insuficientes si no están acompañadas por protocolos de comunicación y vigilancia permanente que permitan actuar con previsibilidad antes del desencadenamiento de las tormentas. La minería representa una actividad con proyección temporal indefinida en los marcos humanos de San Juan, por lo que el desarrollo de un mapa de zonificación de riesgo compartido es el único camino para transformar lo desconocido en un entorno operativo auditable y seguro.

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