Las mayores acumulaciones de agua y las tormentas estivales imponen severos desafíos a las operaciones en alta montaña. La especialista Agustina Albeiro advierte sobre la urgencia de unificar datos y definir índices de riesgo operativo para proteger las campañas.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El fenómeno de El Niño genera una inestabilidad climática inédita en la cordillera de San Juan, combinando derretimiento de nieve y tormentas estivales convectivas. La especialista Agustina Albeiro enfatiza que la falta de datos unificados amenaza el mantenimiento de caminos y la seguridad de las campañas mineras.
Amenaza estival y la dinamica convectiva en la cordillera
Las modificaciones asociadas al fenómeno de El Niño durante los meses estivales no se manifiestan mediante eventos de nieve estandarizados como ocurre durante el invierno, sino a través de una mayor disponibilidad de agua acumulada en superficie y en la atmósfera. Esta abundancia hídrica, al interactuar con los mecanismos de inestabilidad climática habituales de la región, desencadena fenómenos convectivos caracterizados por tormentas eléctricas severas, rayos y precipitaciones concentradas en breves períodos de tiempo.
Según explica la climatóloga Agustina Albeiro, quien se desempeña en el área de meteorología de la empresa GHM, la formación de nubosidad en sectores montañosos presenta una elevada incertidumbre espacio-temporal. Esta dinámica exige la implementación urgente de sistemas de alerta temprana de muy corto plazo para reaccionar ante episodios de alta peligrosidad.

«¿Se puede predecir exactamente dónde y cuándo? No. Tenés muchísima incertidumbre en el espacio y el tiempo de las tormentas en sectores montañosos, porque la nubosidad se va formando de distintas maneras».
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La evolución temporal de la inestabilidad en la provincia de San Juan se divide técnicamente en 3 fases diferenciadas.
- La primera etapa comprende la transición entre septiembre y octubre, donde persisten los eventos de nevadas y cortes de caminos con dinámicas similares a las invernales.
- A partir de principio de noviembre, momento en que comienza el verano meteorológico según los registros del Servicio Meteorológico Nacional, inicia el tramo de mayor riesgo operativo. En este período coinciden la aceleración de la fusión nival con el inicio de los procesos convectivos.
- Finalmente, durante los meses centrales del verano, se desencadenan eventos repentinos que comprometen la infraestructura vial y los campamentos.
Desde la direccion de GHM, sumaron que al analizar la logística operativa, la experiencia demuestra que los cronogramas de apertura de caminos y de retorno a las operaciones resultan muy difíciles de respetar bajo estas condiciones extremas.
Zonificacion de riesgos geodinamicos en alta montana y precordillera
La severidad de los peligros geodinámicos varía sustancialmente según la franja morfológica considerada, registrándose amenazas específicas tanto en la alta cordillera como en los sectores de transición y en la precordillera. En las zonas de mayor altitud, las principales contingencias están representadas por avalanchas de nieve y congelamientos severos. Sin embargo, a medida que se desciende hacia franjas intermedias, la combinación entre la acumulación de nieve previa y la elevación de las temperaturas provoca un proceso destructivo de escurrimiento.
El derretimiento del manto nival acumulado genera un incremento sustancial en los caudales de los ríos de la región. Si bien este aporte hídrico es altamente beneficioso para la población de los valles cuando se administra de forma controlada, representa un riesgo crítico para las operaciones mineras cuando no existen estudios suficientes sobre la dinámica del terreno. Las instalaciones situadas en las inmediaciones de los cauces o sobre abanicos aluviales sufren una exposición directa a crecidas repentinas y aluviones. En estas circunstancias, la inclinación de las pendientes y el nivel de saturación de los suelos determinan los caminos de escurrimiento del agua y el arrastre de material de ladera.

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Por su parte, en la precordillera de San Juan se registra la mayor probabilidad de ocurrencia de tormentas convectivas de gran intensidad. Estos fenómenos generan aluviones que bajan violentamente por las quebradas, obstruyendo caminos de montaña y aislando zonas de trabajo. Albeiro aclara que «no es que una zona sea más peligrosa que la otra, sino que todas tienen sus distintos peligros», afirma la profesional.
Las comparaciones interprovinciales con organismos de Mendoza, como el Departamento General de Irrigación de Mendoza, y con las autoridades de La Rioja, revelan que la meteorología de alta montaña padece un déficit generalizado de datos en todo el ámbito regional. La escasez de mediciones de campo obliga con frecuencia a tomar decisiones basadas en supuestos en lugar de evidencias científicas consolidadas.
Protocolos operativos y la urgencia de un sistema meteorologico compartido
Frente a la inestabilidad que impone El Niño, la estrategia central para resguardar a los proyectos reside en la articulación de datos de precisión. En la actualidad, las estaciones de medición administradas por organismos públicos, tales como el Departamento de Hidráulica, presentan un distanciamiento geográfico considerable entre sí. Esta dispersión, sumada a dificultades de mantenimiento en zonas inhóspitas, restringe la confiabilidad de la información disponible para la toma de decisiones logísticas.
Para superar este cuello de botella, la comunidad científica solicita a las empresas exploradoras y explotadoras sistematizar y compartir los datos meteorológicos e hidrométricos generados en sus propios campamentos. La propuesta concreta impulsada por los especialistas consiste en estructurar un sistema de meteorología compartido y un índice de riesgo operativo. Este indicador permitiría establecer umbrales técnicos predeterminados (tales como milímetros de lluvia por hora o valores críticos de temperatura para la fusión) para definir con anticipación qué tareas pueden ejecutarse con seguridad y cuáles deben pausarse.

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Durante mediados de julio, por ejemplo, la totalidad de los modelos numéricos y espaciales coincidieron en prever acumulados de nieve cercanos a los 3 metros en gran parte de las cuencas cordilleranas. Pese a contar con este contramodelado unificado, no se adoptaron las precauciones viales a tiempo, obligando a los equipos de trabajo a desplazarse en medio del temporal o quedando bloqueados sin posibilidad de descenso. La repetición de estas situaciones afecta directamente a los esquemas de rotación del personal, conocidos técnicamente como rosters, cuya integridad física y operativa debe ser priorizada.
Los especialistas coinciden en que la infraestructura actual debe reforzarse con obras de encauzamiento de ríos y defensas aluviales en las bajadas de montaña. No obstante, las obras físicas resultan insuficientes si no están acompañadas por protocolos de comunicación y vigilancia permanente que permitan actuar con previsibilidad antes del desencadenamiento de las tormentas. La minería representa una actividad con proyección temporal indefinida en los marcos humanos de San Juan, por lo que el desarrollo de un mapa de zonificación de riesgo compartido es el único camino para transformar lo desconocido en un entorno operativo auditable y seguro.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.