La aplicación efectiva del Operativo Invierno permitió desmovilizaciones coordinadas en los principales proyectos de San Juan. Con escolta de maquinaria pesada en Los Azules y reservas para 25 días en Veladero, la provincia evitó los incidentes registrados en yacimientos de Catamarca y Chile.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
San Juan aplica el Operativo Invierno desde el 1 de mayo para resguardar a los trabajadores. A diferencia de Catamarca o Chile, donde hubo mineros atrapados, operadoras locales como Los Azules, Vicuña y Veladero anticiparon bajadas y suspendieron tareas, garantizando seguridad y suministros para 25 días
Veladero y la gestión de crisis en la altura
El reciente e histórico temporal blanco que azotó la cordillera de los Andes no fue una sorpresa para la industria minera sanjuanina, sino la validación de un sistema de gestión de riesgos diseñado para condiciones extremas. Según registros de la empresa Veladero, operada por Barrick Gold y Shandong Gold, en un solo evento climático, ocurrido entre el jueves y el martes de la semana pasada, precipitó tanta nieve como en un año normal. Este fenómeno es excepcional, en 21 años de operación, la mina solo ha enfrentado tres inviernos de esta intensidad.
Ante este escenario, la operadora activó sus protocolos de emergencia el 16 de julio, suspendiendo preventivamente las operaciones para resguardar a las personas. Yuri Sáenz, gerente general de Veladero, detalló que la dotación en el sitio se redujo de 2.000 trabajadores a solo 850 personas, quienes permanecen en alta montaña garantizando tareas críticas, ambientales y de mantenimiento de infraestructura esencial.
La planificación técnica asegura que el campamento cuenta con combustible, energía y alimentos para aproximadamente 25 días. Además de un sistema eléctrico redundante y grupos generadores, el personal dispone de una clínica equipada, asistencia médica permanente y apoyo psicológico, manteniendo el vínculo familiar mediante conectividad por Starlink e internet satelital.

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Vicuña y el factor humano en la logística de convoyes
En el proyecto Vicuña, liderado por Lundin Mining, el Operativo Invierno se ejecuta estrictamente desde el 1 de mayo hasta el 30 de septiembre. Guillermo González Chaul, superintendente de operaciones del proyecto, enfatizó que en estas latitudes, a más de 4.000 metros de altura, «nada se deja librado al azar».
Para facilitar el reencuentro familiar y la visualización de la semifinal de la Selección Argentina, la empresa adelantó el cambio de turno. El operativo inició a las 5 de la mañana con el chequeo de equipaje, despachando aproximadamente 12 convoyes compuestos por equipos livianos y colectivos que comenzaron su descenso a las 6 de la mañana bajo monitoreo permanente vía VHF y satelital.
Actualmente, alrededor de 800 personas permanecen en el campamento Batidero. González Chaul resaltó la importancia de la preparación infraestructural: «Contamos con una infraestructura y recursos preparados. Desde el punto de vista de alimentación ,que nos permiten tener una previsión de semanas para salvaguardar y mantener a salvo a todas las personas». «La naturaleza no la podemos enfrentar, la tenemos que acompañar y hay que ser muy respetuoso respecto de los eventos que se desarrollan en Alta Montaña», subrayó el directivo

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«Actualmente, quienes permanece en sitio se encuentran resguardados y trabajando en jornadas de capacitación interna mientras se monitorean de manera permanente las alertas meteorológicas para coordinar las oportunidades que permitan realizar labores de despeje de caminos y atender los requerimientos esenciales del campamento. A la fecha, 24 de julio del 2026, el campamento alberga a una dotación aproximada de 400 personas«, informaron desde el proyecto.
En simultáneo, el equipo de Vicuña continúa trabajando en la limpieza de nieve y apertura de los caminos de acceso, concentrando los esfuerzos en el tramo hacia el campamento La Brea, con el objetivo de restablecer la circulación segura con Batidero. La Brea se ubica aproximadamente a 35 km de distancia del campamento Batidero, a más de 3000 metros de altitud.
Los Azules: ingeniería vial y desmovilización preventiva
El proyecto Los Azules también ejecutó una desmovilización temporal de sus colaboradores en el campamento Candadito ante la severidad climática. La maniobra no fue meramente logística, sino que implicó un despliegue de ingeniería vial para garantizar una ruta de escape segura.
«Esta acción supone una logística coordinada y planificada que incluye en primera instancia la verificación de la cantidad de personas que están afectadas, junto con el transporte liviano. Se evalúan las condiciones de camino y las condiciones meteorológicas. Luego, se avanza con el convoy de traslado que comprende entre 5 y 10 vehículos livianos que son escoltados por equipos de movimiento de suelo, topadora, cargadora y motoniveladora que va nivelando el camino a medida que avanzan por el camino. Acompaña, además, la Brigada de Emergencia y servicio de salud. Un líder de la desmovilización es quien coordina con las áreas de campamento, camino y segurida», informaron desde el proyecto.
Durante todo el trayecto se mantiene un seguimiento continuo mediante conectividad satelital y el monitoreo de la Mesa de Contingencias Climáticas.

El contraste regional: cuando el protocolo es solo «un eslogan»
La situación en San Juan difiere radicalmente de los incidentes reportados en otras provincias y en Chile. Mientras que en territorio sanjuanino no se registraron aislamientos de personal, en el Salar del Hombre Muerto (Catamarca), trabajadores de yacimientos de litio operados por empresas como Río Tinto vivieron situaciones límite. Cuatro mineros sobrevivieron tras quedar atrapados tres noches a 4.500 metros, dos de los cuales permanecieron en una camioneta sepultada bajo dos metros de nieve.
El sector sindical ha sido claro en este punto. Marcelo Mena, titular de ASIJEMIN, confirmó que «en los yacimientos (de San Juan) los protocolos de invierno se están aplicando. Por el momento no tenemos inconveniente». En contraste, Gustavo Molina, secretario general de AOMA Catamarca, denunció que se rompieron protocolos al autorizar la circulación bajo alerta extrema, calificando de «milagro» que no hubiera víctimas fatales. Las fallas detectadas en otras regiones incluyen falta de autonomía vial y presión productiva por encima de la seguridad climática.

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La madurez de una industria auditable
El temporal de 2026 deja una lección analítica sobre la sostenibilidad de la minería en entornos hostiles. La capacidad de San Juan para gestionar una precipitación anual concentrada en seis días sin lamentar víctimas no es casualidad, sino el resultado de una inversión constante en autonomía logística y protocolos auditables.
La diferencia entre la «seguridad como eslogan» y la «seguridad como proceso» radica en la voluntad de paralizar la producción, como hicieron Veladero, Vicuña y Los Azules, cuando el riesgo climático supera los umbrales técnicos. El futuro de la industria en la alta montaña depende de esta resiliencia: la capacidad de operar en armonía con una naturaleza que no perdona la improvisación. San Juan ha establecido, en este invierno histórico, un estándar de excelencia que debería ser la norma para toda la cordillera.
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Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.