Con el RIGI como imán de capitales y una cartera de 17 proyectos estratégicos, la Cámara Argentina de Empresas Mineras traza el camino para convertir los recursos minerales en exportaciones por 30.000 millones de dólares. El enfoque: cobre, litio y desarrollo federal.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La CAEM confirma que existen 17 proyectos mineros bajo el RIGI que suman 40.000 millones de dólares. Con el liderazgo del cobre (26.000 millones) y el litio, el país proyecta pasar de exportar 4.000 millones en 2024 a más de 30.000 millones en la próxima década, aspirando a crear un millón de empleos.
El fin del «eterno potencial» y el choque con la realidad
La actual gestión de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) en manos de Roberto Cacciola, presidente de la entidad y titular de Minera Santa Cruz S.A., apunta a que «tenemos los recursos minerales, o sea, no está en discusión. Muchas veces se habla de potencial, potencial es que lo desarrollemos porque los recursos están«.
Según Cacciola, Argentina se destaca globalmente por tener proyectos en posibilidad real de construcción.»No hay otro país que tenga disponibles proyectos vírgenes que tienen los recursos generales y que de alguna manera pueden iniciar rápidamente la construcción«. Esta efervescencia se traduce en seis proyectos de clase mundial que solo aguardan las condiciones macroeconómicas para el inicio de obra.

«Hoy estamos en el foco de la evaluación como destino de inversión de Europa, lógicamente de Asia, de Estados Unidos ni hablar; creo que tanto Europa como Estados Unidos de alguna manera llegaron un poco más tarde que los asiáticos, pero el país está para recibir inversiones de casi todo el mundo»
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Los números del RIGI: 40.000 millones de dólares en la balanza
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), esde la mirada técnica, Nadav Rajzman, Economista Jefe de la CAEM, detalla que el impacto de este instrumento ha sido inmediato y masivo. «Tenemos 17 proyectos por 40.000 millones de dólares en RIGI. En lo cual nos da cuenta de lo importante que ha sido este instrumento para dinamizar las inversiones en el sector«.
De los 40.000 millones totales, 26.000 millones se concentran en apenas cuatro emprendimientos de cobre, lo que demuestra la escala monumental de estas operaciones. El litio, por su parte, aporta 11.000 millones de dólares distribuidos en una mayor cantidad de proyectos de menor envergadura individual. Rajzman subraya esta disparidad técnica: «El cobre con únicamente cuatro proyectos dinamiza, es por escala uno de los grandes dinamizadores de las inversiones«. El cronograma de desembolsos ya tiene fecha crítica: el grueso de las inversiones comenzará a fluir con fuerza a partir del año 2027, alcanzando su madurez operativa hacia el 2028.
«Para este año se espera que uno de cada 10 exportados provenga de la minería y esto ya tiene impacto en las provincias mineras»

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El espejo de Chile y la meta del millón de toneladas
Mientras Chile produce anualmente cerca de 5 millones de toneladas de cobre fino, Argentina se encuentra en un punto de partida cercano a cero. No obstante, las proyecciones de Cacciola son ambiciosas para el horizonte 2032-2033: «Lo que se conoce hoy que podría entrar en construcción y en producción todos juntos. Eso representa entre 1,5 millones y 1,8 millones» de toneladas.
El presidente de la cámara enfatiza que este salto no es solo un número en una planilla, sino un cambio de paradigma histórico. ¿Podemos llegar a ser igual que Chile? Puede ser, no lo sabemos, pero tenemos muchísimo más para explorar por delante. Lo importante es que rápidamente podemos pasar a 1,5 millones o 1,8 millones y cambiar el mapa no solo de recursos, sino también de ingresos definitivamente«.
Para dimensionar la longevidad del negocio, Cacciola recuerda que grandes minas chilenas como Chuquicamata y El Teniente operan desde la década de 1910, reforzando su idea de que la Argentina debe «pensar una minería para 100 años como mínimo«.

Alerta en los metales preciosos: Oro y plata en retroceso
A pesar del optimismo por el cobre y el litio, la CAEM advierte sobre una realidad preocupante en los pilares actuales de la exportación. Nadav Rajzman señala que el oro y la plata, que hoy representan el 81% de las ventas al exterior del sector, enfrentan una caída productiva del 35% respecto a la década pasada.
Esta retracción no se debe a una falta de recursos, sino al agotamiento natural de los yacimientos actuales. «Los yacimientos ya se encuentran maduros y para producir la misma cantidad que antes hace falta extraer mayor volumen«, explica Rajzman. Esta «señal de alarma» es, precisamente, lo que acelera la necesidad de que los nuevos proyectos bajo el RIGI entren en fase de construcción lo antes posible para compensar el declive de las minas que operan desde los años ’90.

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El efecto cascada: Industria nacional y el «tercer anillo»
Uno de los puntos donde más coinciden los referentes de la cámara es en la capacidad de la minería para traccionar a otros sectores. Roberto Cacciola rechaza la idea de la minería como una actividad aislada y propone una integración total: «La minería se tiene que asociar con la industria nacional para que gran parte del efecto de crecimiento de la minería también tenga un efecto expansivo en la industria«.
Para explicar este fenómeno, el presidente utiliza la analogía de los tres anillos de proveedores. El primer anillo es el contrato directo, como un servicio de catering en el yacimiento. El segundo anillo es la panadería que provee a ese catering, y el tercero es el molino que vende la harina a la panadería. Según la visión de la CAEM, es en este entramado donde se genera el verdadero impacto social: «Aspiracionalmente nosotros podemos llegar en toda esa cadena en 4 o 5 años, a un millón de puestos de trabajo en total«.
Empleo de calidad y el desafío de la infraestructura
El impacto en el mercado laboral no es solo cuantitativo. Nadav Rajzman destaca que la minería ofrece el segundo mejor salario de la Argentina, solo superado por el sector de Vaca Muerta. «El empleo minero en particular es empleo plenamente registrado, de alta calidad, con salarios que están entre los más elevados«, asegura el economista. El desafío, sin embargo, radica en la formación de perfiles técnicos específicos en provincias como San Juan y Catamarca, donde la demanda superará ampliamente la oferta actual.
Rajzman explica que el mapa logístico nacional fue diseñado para un modelo agroexportador centrado en el puerto de Buenos Aires o Santa Fe, pero la minería ocurre en la cordillera. «Va a haber un trabajo importante respecto a la conexión, la interconexión con toda la infraestructura que ya existe«, advierte, mencionando que la producción deberá salir tanto por puertos atlánticos como por el lado chileno.

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El marco legal: Entre la Ley del 93 y el RIGI
Para que este despliegue de 40.000 millones de dólares sea sostenible, la CAEM reclama el cumplimiento de las normas existentes. Roberto Cacciola recuerda que la Ley de Inversiones Mineras de 1993 es una herramienta excelente que fue desaprovechada: «El gran problema fue que la incumplimos. Si hubiera funcionado perfectamente la ley de inversiones mineras, ¿hubiera sido necesario un RIGI? simplemente no«.
El objetivo final es lograr un ordenamiento federal que trascienda los cambios de gobierno. La Mesa Federal, lanzada en San Juan el pasado 7 de mayo, busca ser ese espacio de coordinación técnica. Como resume Rajzman, el país está ante una oportunidad única: «La minería ya es una realidad, el potencial de lo que está por delante es mucho mayor aún«.

La minería argentina, bajo la tutela institucional de la CAEM, se encuentra en un punto de no retorno. La convergencia entre una demanda global insaciable de cobre y litio, y un marco de incentivos como el RIGI, ha puesto al país en el foco de los inversores de Europa, Asia y Estados Unidos. Sin embargo, el éxito no dependerá solo de la geología, sino de la capacidad de la política para garantizar seguridad jurídica y desarrollar la infraestructura necesaria. Si Argentina logra emular la constancia de sus vecinos y cumple sus propias leyes, el sector minero no solo ayudará a estabilizar la macroeconomía, sino que se convertirá en el pilar de un desarrollo federal genuino para el próximo siglo.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.