En el marco de la 4ª Ronda de Negocios, que se realizó recientemente y reunió a seis oferentes y cerca de 90 firmas de Iglesia y Jáchal, AITURIC valoró el acceso comercial, pero reclama que el arraigo, la infraestructura y el empleo local se prioricen al momento de la adjudicación.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Vicuña reunió en Pismanta a seis oferentes del transporte de personal y cerca de 90 empresas de Iglesia y Jáchal. AITURIC sostiene que el siguiente desafío es convertir esos contactos en contratos mediante criterios de evaluación conocidos y puntaje para proveedores locales.
Por primera vez, una Ronda de Negocios de Vicuña quedó atada a una contratación específica: el Servicio de Transporte de Personal a Sitio que deberá conectar la ciudad de San Juan y el centro logístico de Albardón con distintas instalaciones de alta montaña.
La convocatoria reunió a los seis oferentes que compiten por el contrato principal con cerca de 90 empresas de Iglesia y Jáchal, en busca de potenciales subcontratistas. La oportunidad comercial excede, además, a las compañías de transporte: Vicuña identificó 14 actividades auxiliares necesarias para sostener el servicio.

Para la Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio (AITURIC), el encuentro consiguió abrir una puerta que antes era difícil de atravesar. Su presidente, Víctor Alberto Grau, valoró el contacto directo con los oferentes, aunque advirtió que el resultado real recién podrá evaluarse cuando esas reuniones lleguen a las licitaciones y contratos. “La ronda de negocios me parece una muy buena idea. Hablo con los que asistimos nosotros desde AITURIC y se llevó bastante bien”, señaló.
De 90 contactos comerciales a una contratación concreta
La ronda realizada en el Nodo Pismanta, tuvo una diferencia central respecto de encuentros anteriores. Las empresas locales no fueron convocadas únicamente para presentarse frente al proyecto, sino para conocer a quienes ya están compitiendo por un contrato determinado.
El servicio licitado deberá cubrir los traslados hacia el campamento principal de Vicuña, las Fases I a IV, Batidero, La Guanaco, La Brea y el Corredor Norte, que comprende Río Blanco, La Jarilla y La Majadita. Durante el encuentro, los seis oferentes principales compartieron un desayuno de trabajo con proveedores locales para explorar posibles asociaciones y futuras Uniones Transitorias de Empresas (UTE), una figura que permite que distintas compañías se agrupen para afrontar conjuntamente una contratación determinada.

«Es una muy buena oportunidad para conocer esas empresas, que de otra forma no lo hubiésemos hecho, para entrar en contacto con ellas y empezar a tener relaciones más comerciales”.
Sin embargo, diferenció claramente esa instancia del momento en que se asignan los trabajos. “La efectividad de la ronda de negocios está un poco sujeta después al tema de las licitaciones. Nosotros estamos pidiendo que se hagan cambios para que haya más transparencia”, sostuvo.
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Según la información suministrada para esta nota, las oportunidades de subcontratación abarcan 14 rubros: talleres mecánicos especializados; mantenimiento eléctrico automotor; neumáticos; estaciones de servicio y lubricentros industriales; aire acondicionado vehicular; lavado industrial; grúas y rescate vehicular; camionetas guía; Higiene y Seguridad; agua embotellada; alimentación a bordo y para emergencias; extintores; tubos de oxígeno; y selección y capacitación de recursos humanos.
La dimensión concreta de esas oportunidades todavía no está determinada: no fueron informados montos, cantidad de subcontratos ni porcentaje de participación local previsto.
AITURIC pide que ser local también otorgue puntaje
El principal reclamo de Grau no apunta a reservar contratos automáticamente para empresas de Iglesia, sino a incorporar parámetros que, según plantea, reconozcan inversiones y actividad económica ya existentes en el departamento. “Estamos pidiendo que se le dé un puntaje ya establecido a los locales: los que contratan gente, los que tienen una estructura e infraestructura y los que tienen mucho tiempo de permanencia”, explicó. Su propuesta es que esas variables formen parte del resultado junto con precio y calidad.

“Si nosotros logramos que a los locales que tienen infraestructura, contratan personal y llevan muchos años de permanencia les de 10, 20 o 30 puntos, y competís en igualdad de precio y calidad, ahí el local tiene más competitividad”, sostuvo. Las cifras mencionadas por Grau son una propuesta del dirigente y no corresponden a un esquema de puntuación informado por Vicuña.
El presidente de AITURIC también cuestionó el nivel de información disponible una vez concluidos los procesos. “Es muy difícil después saber por qué perdés, contra quién perdés. Nunca te dan esa información. Eso dificulta mucho la posibilidad de los locales, de los iglesianos, de entrar”, afirmó. Más adelante endureció su diagnóstico al sostener que “las licitaciones hoy por hoy no son transparentes, o tienen muy poco grado de transparencia”.
Asociarse con grandes empresas: la segunda barrera que identifica AITURIC
La lógica propuesta por la ronda parte de una realidad empresarial: algunos servicios pueden superar por escala, recursos o capacidad técnica lo que una pequeña firma local podría cubrir individualmente. La asociación con empresas mayores aparece entonces como una vía para participar.
Para Grau, sin embargo, esa integración también necesita reglas. “Esa asociatividad es muy relativa hoy. Debería haber un sistema de calificación para asociarse, porque es muy arbitrario si la empresa conoce a alguien, si de casualidad se presentan o si arman algo”, planteó.
El dirigente considera que debería existir un registro o cuadro de calificación que permita identificar previamente qué empresas locales cuentan con capacidad para integrarse a contratistas de mayor tamaño. “No se trata tanto de diversificar, sino de adaptar, empujar y acompañar a estas empresas chicas que son locales, que tienen muchos años de permanencia y de golpe se ven en una situación que tal vez, con su dimensión, no puedan abarcar. Se asocian a empresas más grandes”, explicó. Y agregó: “El asociativismo me parece muy bueno, pero hay que pulirlo más”.
El próximo examen será cuántos contratos quedan en Iglesia y Jáchal
Grau evita cuestionar la organización de la ronda. Por el contrario, la considera una instancia útil para romper una primera barrera de acceso. “Es un muy buen programa, el programa de Ronda de Negocios. Está muy bien organizado, hay muchísima gente que transita y hay mucho trabajo que hace la gente de Vicuña”, afirmó.

Pero también delimitó hasta dónde llega esa herramienta. “Uno va, se presenta, conoce a las empresas, las empresas esperan al momento de la licitación, firman algunos acuerdos con los oferentes. Después, eso tiene que ver no con el programa de ronda de negocios, sino con los sistemas de licitaciones y de calificación”, señaló.
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La cuarta edición deja así dos resultados distintos que todavía no pueden confundirse. El primero ya es medible: seis oferentes estuvieron frente a cerca de 90 empresas locales y se identificaron 14 rubros capaces de integrarse a la cadena del transporte de personal. El segundo todavía está abierto: cuántas de esas compañías terminarán participando económicamente del servicio. Ese será el indicador que permita medir el impacto más allá de Pismanta. Cuando avance la adjudicación podrán evaluarse los acuerdos alcanzados, las UTE que efectivamente se constituyan, los subcontratos otorgados y el empleo generado en Iglesia y Jáchal.