El programa Calidad en Comunidad inició la etapa de implementación de la norma ISO 9001 en 24 empresas proveedoras de Iglesia, Jáchal y Calingasta. La iniciativa busca que firmas locales incorporen herramientas de gestión, ordenen sus procesos internos y mejoren sus condiciones para responder a las exigencias de la cadena minera.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
24 empresas de comunidades mineras participan del proceso. El diagnóstico individual se realizó entre septiembre de 2025 y marzo de 2026. La Universidad Católica de Cuyo acompaña la implementación. Lenor participará en la auditoría y certificación de aquellas empresas que cumplan los requisitos. El programa apunta a fortalecer proveedores locales, no a garantizar contratos comerciales con compañías mineras.
Durante los últimos años, la incorporación de estándares de calidad se convirtió en uno de los principales desafíos para los proveedores locales que buscan integrarse a cadenas productivas de mayor escala. Según explicó Mariana Azcona, directora de Desarrollo Sustentable del Ministerio de Minería, el objetivo es fortalecer capacidades existentes y generar condiciones para que los proveedores locales puedan afrontar los estándares que demanda la actividad minera.
La primera barrera: transformar empresas preparadas en proveedores

El programa partió de una premisa: muchas empresas locales cuentan con experiencia dentro de la actividad minera, pero todavía enfrentan dificultades para cumplir con determinados requisitos de gestión solicitados por la industria. El diagnóstico inicial permitió conocer la situación particular de cada firma y, a partir de esa información, diseñar un esquema de implementación adaptado a sus necesidades. “Uno de los mitos es que las empresas de las comunidades no están listas para la minería que se viene. Quisimos ocuparnos desde el Ministerio de Minería y en conjunto con el Ministerio de Producción para generar un programa que pueda fortalecer a proveedores de la comunidad y ayudar a reducir brechas”, explicó Azcona.
La funcionaria señaló que una de las principales dificultades detectadas fue la falta de empresas certificadas en normas que forman parte de los requerimientos habituales de la actividad minera. “Calidad en Comunidad busca potenciar el dinamismo, la cohesión, el desarrollo y fortalecimiento de las cadenas de valor. Para eso, a través de un equipo de consultores en convenio con la Universidad Católica de Cuyo, implementamos un proceso de tutorías para determinar un diagnóstico individual por cada empresa y luego armar un esquema de implementación”, detalló.
El relevamiento se desarrolló entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, y actualmente las empresas se encuentran dentro de la fase de aplicación de los cambios necesarios para avanzar hacia la certificación.
La implementación de ISO 9001: acompañamiento técnico antes que un certificado final

La selección tampoco fue abierta a cualquier firma sin experiencia previa. Las empresas debieron acreditar un establecimiento propio donde desarrollan su actividad dentro de Iglesia, Jáchal o Calingasta y presentar una constancia de inscripción en ARCA con dos años de antigüedad. Además, debían demostrar una vinculación concreta con la minería. Para las pequeñas empresas de la cadena de valor, fue necesario presentar documentación que validara actividad relacionada con el sector durante los últimos cinco años.
Esos requisitos permitieron conformar, en palabras de Azcona, “una base de empresas dispuestas y preparadas para afrontar este desafío”. La lógica fue trabajar con proveedores que ya tienen algún recorrido, pero que necesitan fortalecer su estructura de gestión para dar un paso adicional frente a clientes de mayor escala.
Una empresa puede contar con experiencia técnica, personal o equipamiento y, sin embargo, quedar en desventaja si no logra demostrar cómo controla sus procesos, registra su actividad o gestiona la mejora continua.
Fondos de la minería para fortalecer proveedores locales

La estrategia planteada por el programa apunta a que las empresas incorporen procedimientos, controles y mejoras internas que permanezcan más allá de la auditoría final. En este sentido, Azcona explicó que “El Estado, como gran aporte al sector, utilizando fondos que provienen de la minería, destinó a través de este programa un proyecto de inversión social para desarrollar proveedores de las comunidades. La certificación será otorgada a aquellas empresas que culminen el proceso y pasen la instancia de auditoría, recibiendo una beca por parte de la empresa Lenor, con la cual se firmó un convenio para ser parte del aporte social a este programa”, explicó la directora.
Certificar no garantiza negocios, pero mejora la capacidad para competir

Uno de los interrogantes centrales del programa es si la obtención de la norma ISO 9001 permitirá que las empresas accedan automáticamente a nuevos contratos con compañías mineras.
Desde el Ministerio aclararon que la certificación no reemplaza las decisiones comerciales entre empresas, aunque sí busca mejorar la preparación de los proveedores para participar en esos procesos. “La certificación les garantizará la posibilidad de estar internamente preparados y en condiciones de gestionar requerimientos con un aporte de calidad y contribuyendo en su mejora continua para prestar mejores servicios”, indicó Azcona. La relación comercial continuará dependiendo de acuerdos entre privados.
El impacto de consolidar proveedores locales

El resultado del programa será evaluado principalmente por la cantidad de empresas que logren completar el proceso y alcanzar la certificación. Sin embargo, desde la iniciativa remarcan que el valor no está únicamente en el resultado final, sino en la transformación interna generada durante el acompañamiento. “Todas, es decir las 24, recibirán el acompañamiento personalizado para ir aprendiendo los procedimientos necesarios para lograr certificar, pero solo accederán a certificar aquellas que pasen la auditoría”, explicó la funcionaria.
“El valor no está en el certificado final, sino en la instancia de acompañamiento, seguimiento, formulación de procedimientos y cambios estructurales para optimizar procesos”.
Azcona sostuvo que este proceso representa una experiencia inédita para el fortalecimiento de proveedores locales desde el Estado provincial. “El impacto mayor será conocer al final del proceso cuántas lograron certificar, ya que es la primera vez que desde el Estado se procuró acompañar este segmento de proveedores con un año y medio de ejecución del programa en etapas y con continuidad”, aseveró.
La incorporación de estándares como ISO 9001 no modifica por sí sola la dinámica comercial de la minería, pero sí puede convertirse en una herramienta para que empresas de las comunidades mineras mejoren su estructura interna y reduzcan una de las barreras más frecuentes para ingresar a cadenas productivas complejas.
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