El programa ATP inicia la segunda etapa de su Centro de Metalurgia y Metalmecánica. La estrategia comenzará por capacitar soldadores que luego podrán formar alumnos bajo criterios comunes y requerimientos técnicos vinculados con la minería. La convocatoria está articulada por el Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación, la Secretaría de Industria, Comercio y Servicios y la Dirección de Empleo y Formación.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
San Juan inicia el 4 de septiembre la formación de formadores en metalurgia y metalmecánica. El programa durará tres meses e incluirá soldaduras de alta exigencia, AWS D1.1 y procesos como oxicorte y arcoaire. Los instructores capacitados comenzarán, en paralelo, a transmitir esos conocimientos.
La discusión sobre mano de obra minera en San Juan empieza a desplazarse de una pregunta básica, si existen trabajadores disponibles, hacia otra más específica: qué nivel de capacitación necesitan para responder a los trabajos que plantea una industria de mayor escala.
La soldadura muestra con claridad esa diferencia. La provincia ya cuenta con personas formadas en niveles básicos e industriales, pero avanzar hacia intervenciones sobre estructuras, equipos y componentes sometidos a mayores exigencias requiere profundizar conocimientos técnicos, práctica y criterios de seguridad.
Ese será el eje de la segunda etapa del Centro de Metalurgia y Metalmecánica del programa Aprender, Trabajar y Producir (ATP). Como había adelantado ACERO Y ROCA, septiembre será el punto de partida de una capacitación que comenzará por quienes después tendrán la tarea de enseñar.
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Primero formarse, luego enseñar
El esquema no empieza con una convocatoria masiva de alumnos. “La propuesta comienza con el Curso Formador de Formadores, destinado a capacitar soldadores que luego puedan transmitir conocimientos técnicos de manera homogénea en distintos puntos de la provincia”, confirmó Luciana Cuk, directora de Formación y Empleo del Ministerio de Producción de San Juan.
El curso tendrá una duración de tres meses, pero el modelo fue diseñado para que ese período no se convierta en una espera antes de llegar a nuevos estudiantes. “En simultáneo estarían ellos formando ya alumnos”, adelantó Cuk a nuestro medio.
A su vez, el proceso contará con una instancia de coordinación para evitar que cada instructor aplique criterios completamente diferentes. El ingeniero Mariano Carrera será el coordinador.
De la soldadura básica a las exigencias de la minería

Cuk señaló que los participantes avanzarán sobre “soldaduras de alta exigencia de minería, como son las normas internacionales AWS D1.1, entre otras, y procesos relacionados con la soldadura, tales como el oxicorte y arcoaire”.
La incorporación de estos contenidos responde al diagnóstico que la funcionaria ya había planteado: la formación disponible no siempre alcanza para determinados trabajos que requiere la actividad minera.
En rigor, allí aparece la brecha que el programa intenta reducir. Tener conocimientos de soldadura no necesariamente significa estar preparado para todas las tareas que pueden surgir dentro de una operación minera. La complejidad cambia según el trabajo, los materiales, los equipos y las condiciones en las que debe intervenirse. Por eso, esta segunda etapa no incorpora únicamente técnica de ejecución. También suma criterios de seguridad y una base metodológica común para transmitir el oficio.
Un sistema pensado para multiplicar conocimientos
Una vez formados los instructores, el objetivo será “que ellos sean verdaderos agentes multiplicadores de conocimientos en los distintos puntos estratégicos de la provincia”, definió Cuk.
“El centro articula formación, práctica, certificación y vinculación laboral, acercando nuevas oportunidades de capacitación y empleo en el ámbito de la metalurgia y la metalmecánica”, señaló la funcionaria.
El objetivo inmediato es más concreto: construir capacidad local para enseñar con mayor nivel de especialización un oficio que ya registra demanda y que puede adquirir todavía más importancia con el crecimiento de la actividad.
Quiénes pueden ingresar a la formación

La convocatoria está dirigida a personas que ya tengan algún vínculo con los oficios metalúrgicos. Es decir, no se trata de un curso para comenzar desde cero.
Los postulantes deben tener entre 25 y 70 años, ser metalúrgicos o contar con experiencia en actividades vinculadas con el sector. También se requieren conocimientos básicos de metalúrgica, soldadura, herrería, fabricación, montaje o mantenimiento. A esa experiencia se suma una condición central para el diseño del programa: interés y predisposición para enseñar.
El perfil buscado no es únicamente el de una persona capaz de ejecutar una soldadura. La apuesta está puesta en quienes después puedan transmitir procedimientos, criterios técnicos y pautas de seguridad a otros trabajadores. Asimismo, deberán contar con disponibilidad para participar del recorrido de formación previsto durante los próximos meses.
La actividad inicial se realizará el viernes 4 de septiembre, de 18 a 20 horas, en la Agencia de Calidad San Juan, en calle 25 de mayo 577 este.
La minería eleva la vara de los oficios
El desafío ya no pasa únicamente por disponer de soldadores. El punto que intenta abordar el programa es qué especialización necesitan esos trabajadores para intervenir en tareas con mayores requerimientos y cómo generar capacidad para formar a muchos más.
La elección de un sistema de formadores de formadores apunta justamente a acelerar esa expansión. En lugar de concentrar el conocimiento en un único equipo, la provincia busca preparar instructores que puedan reproducirlo en diferentes lugares y, al mismo tiempo, sostener criterios técnicos comunes.
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