Satélites, drones, radares e inteligencia artificial utilizados por la minería también pueden detectar cambios en el territorio, monitorear relaves y anticipar riesgos ambientales. Sin embargo, un estudio de investigadores de Chile y Argentina sostiene que el mayor desafío ya no es tecnológico, sino transformar ese conocimiento en herramientas de gestión y políticas públicas.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La minería ya cuenta con satélites, radares, drones, imágenes hiperespectrales e inteligencia artificial capaces de detectar cambios en el territorio, identificar alteraciones ambientales y procesar grandes volúmenes de información. Una revisión científica realizada por investigadores de Chile y Argentina analiza estas herramientas y propone avanzar hacia sistemas de monitoreo integrados que permitan transformar esos datos en información útil para la gestión ambiental, la fiscalización y la toma de decisiones públicas.
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La evolución de los satélites, los sensores remotos, los drones y la inteligencia artificial abrió la posibilidad de observar cambios del territorio de manera periódica, comparar su evolución y detectar señales que muchas veces no son visibles a simple vista.
El problema, según una investigación elaborada por especialistas de Chile y Argentina, ya no pasa únicamente por desarrollar nuevas tecnologías. El desafío pendiente es otro: construir el puente entre el conocimiento científico disponible y las decisiones que se toman sobre los territorios donde se desarrolla la actividad minera.
El trabajo “Radar, Imágenes Hiperespectrales y Aprendizaje Profundo. Herramientas de Monitoreo Minero para el Cono Sur Americano: Una Revisión de la Literatura”, publicado en la revista Avances en Ciencias e Ingeniería en 2024, analiza cómo distintas herramientas de observación remota pueden contribuir al seguimiento ambiental de la minería y propone una hoja de ruta adaptada a las características del Cono Sur.

El territorio visto desde el espacio: una nueva forma de monitorear la minería
Para Beatriz Hernández, ingeniera geodesta y especialista en teledetección, una de las autoras del estudio, “todo parte con la definición de cuál va a ser el objetivo del estudio. Definimos qué es lo que se va a hacer, ya sea con un objetivo de identificación de minerales, con una identificación de un tema ambiental, forestal o alguna contaminación dentro de algún área que se pueda detectar”.
“Después vamos a investigar cuál plataforma satelital nos podría servir para hacer este estudio basándonos en las características propias de cada satélite”. Esa elección puede involucrar imágenes de acceso libre o información comercial de mayor resolución, dependiendo del nivel de detalle requerido.
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La especialista señala que, una vez obtenidos los datos, comienza un proceso de análisis que incluye descartar información que pueda generar errores por factores como nubosidad, condiciones climáticas o problemas de captura. “No siempre funciona por temas de lluvia, de clima, de nubes, que distorsionan en sí el dato”, expresó. El proceso continúa con la limpieza de imágenes, el procesamiento y la comparación temporal para identificar cambios. La metodología no depende de una única tecnología, sino de combinar diferentes fuentes de información.

Satélites, drones e inteligencia artificial: herramientas que trabajan juntas
Los radares, como los sistemas InSAR, permiten observar deformaciones del terreno y detectar movimientos que pueden ser difíciles de identificar mediante métodos tradicionales. Los drones aportan otra escala de análisis. Según Hernández, la evolución de estos equipos permitió incorporar cámaras capaces de obtener información mucho más precisa. Esa información puede utilizarse para estudiar minerales, vegetación, cambios en suelos o alteraciones ambientales.
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“Los drones hoy en día pueden contar con cámaras multiespectrales e hiperespectrales. Anteriormente se utilizaban cámaras más simples, pero ahora permiten jugar con todas las bandas que entregan para hacer estos estudios (…) Cuando vas a hacer el análisis de datos hay mucha información que toca programar a través de algunos softwares estadísticos. Y allí entra la inteligencia artificial”, dijo.
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Una propuesta que va más allá de la minería
Aunque la investigación está enfocada en aplicaciones vinculadas al sector minero, la metodología tiene un carácter multipropósito. La misma lógica puede utilizarse para estudiar incendios forestales, inundaciones, cambios en ecosistemas, actividad petrolera o alteraciones del territorio.
La razón está en que una misma imagen puede contener múltiples capas de información. “Dependiendo de las longitudes de onda de las imágenes o de cuántas bandas tengan, puedes hacer combinaciones de bandas y ahí puedes identificar muchas cosas al mismo tiempo”, explicó. En minería, estas herramientas podrían utilizarse para analizar la evolución territorial de instalaciones, seguimiento de relaves, posibles zonas afectadas por contaminación o cambios asociados a la actividad extractiva.
El estudio menciona aplicaciones relacionadas con drenaje ácido, contaminación, estabilidad del terreno y recuperación ambiental, aunque plantea estas posibilidades como líneas de desarrollo y no como sistemas actualmente implementados en todos los territorios.
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El desafío pendiente: transformar datos en decisiones
Existen datos, métodos de análisis y capacidades técnicas, pero todavía falta construir sistemas que permitan convertir esa información en decisiones. Hernández plantea que “sería muy importante poder contar con un sistema de información geográfico global o al menos latinoamericano, donde podamos observar cuáles son los puntos más críticos o donde deberíamos hacer mayor seguimiento del impacto ambiental”, aseguró.
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La propuesta no implica crear una nueva tecnología, sino organizar las capacidades existentes con un objetivo común. En regiones mineras como San Juan, donde la actividad convive con ecosistemas áridos y grandes extensiones territoriales, este tipo de herramientas abre una discusión sobre cómo utilizar el conocimiento científico para anticipar problemas y mejorar la gestión ambiental.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.