En el marco de su estrategia de diversificación económica y transición energética, el Reino de Arabia Saudita anunció el hallazgo de un volumen estimado en 110 millones de toneladas de material mineralizado con presencia de elementos de tierras raras y uranio en la región de Medina.

La revelación se produjo durante la 70ª Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) celebrada en Viena, donde el ministro de Energía saudí, el príncipe Abdulaziz bin Salman, ratificó el interés del país por desarrollar la generación nucleoeléctrica y expandir su matriz minera local.
Puntualmente, el funcionario remarcó ante el plenario internacional que las campañas de exploración geológica arrojaron recursos con elevadas concentraciones de tierras raras pesadas junto con tenores prometedores de uranio. A su vez, la potencia petrolera avanza en estudios técnicos para evaluar la recuperación secundaria del mineral radiactivo a partir del ácido fosfórico derivado de su masiva industria de fertilizantes.
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Incertidumbre sobre las leyes del mineral y la viabilidad económica
Pese al impacto del tonelaje informado, el gobierno saudí mantuvo bajo reserva las concentraciones específicas de uranio y el volumen neto del metal contenido en la roca. Para los analistas del sector minero internacional, el dato del volumen en bruto resulta insuficiente para certificar la escala comercial del depósito, dado que la mineralogía, las tasas metalúrgicas de recuperación y los costos de desarrollo definirán si el yacimiento de Medina resulta económicamente explotable.
En este sentido, el reino también enfoca sus esfuerzos en fuentes no convencionales: investigaciones técnicas estimaron que el procesamiento de la producción de ácido fosfórico saudí permitiría recuperar teóricamente entre 447 y 596 toneladas anuales de uranio natural mediante tecnologías comerciales ya disponibles en el mercado.
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Geopolítica nuclear y acuerdos de cooperación con Estados Unidos y Canadá

El anuncio del descubrimiento en Medina coincide con un marcado acercamiento diplomático entre Riad y las potencias occidentales para estructurar su programa atómico y minero civil. Durante el mes de julio, Estados Unidos y Arabia Saudita rubricaron un acuerdo marco de cooperación nuclear pacífica destinado a viabilizar inversiones multimillonarias y facilitar la participación de firmas norteamericanas en el futuro parque nuclear árabe, habilitando además la posibilidad de avanzar en esquemas de enriquecimiento de uranio.
Asimismo, en ese mismo mes, el primer ministro canadiense, Mark Carney, protagonizó una visita oficial histórica a Yeda, la primera de un mandatario de Canadá a ese país en 26 años, consolidando el restablecimiento pleno de las relaciones bilaterales tras la crisis diplomática de 2018. En ese marco, ambas naciones sellaron acuerdos comerciales por más de 1.400 millones de dólares canadienses (alrededor de USD 704 millones) para profundizar proyectos conjuntos en minería, minerales críticos y energía.
Aunque el hallazgo en Medina abre la puerta a completar la cadena de valor atómica dentro de sus fronteras, el mercado aguarda precisiones sobre las leyes del mineral para determinar si el depósito constituirá una fuente viable de abastecimiento doméstico.
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