Cinco proyectos recibirán $5 millones cada uno y acompañamiento especializado. La minería figura entre las áreas prioritarias de una convocatoria que busca transformar soluciones tecnológicas en empresas capaces de escalar y, eventualmente, ingresar a cadenas productivas de mayor complejidad.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
San Juan abrió la segunda edición de Innovación Startup hasta el 5 de octubre de 2026. Minería, agroindustria, energía, agua y economía del conocimiento son áreas prioritarias. Germán Von Euw advierte que el reto minero será validar tecnologías y conectarlas con operaciones reales antes del crecimiento cuprífero.
El cobre todavía no produjo el salto de actividad que San Juan proyecta para los próximos años, pero una parte de las decisiones que definirán quién participa de ese negocio se tomará antes. Ingeniería, tecnología y proveedores comienzan a configurarse durante las etapas previas a la operación de una mina.
Por eso, para Germán Von Euw, subsecretario de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Producción de San Juan, existe una ventana concreta. “Tenemos una oportunidad de dos, tres o cuatro años, durante la construcción de la mina, donde se define la ingeniería. Ahí es muy importante la participación de los proveedores de tecnología de la provincia”, explicó a ACERO Y ROCA.
Ese desafío atraviesa la segunda edición del Concurso Innovación Startup, que seleccionará cinco proyectos y entregará $5 millones a cada uno, además de un proceso personalizado de incubación y asistencia técnica.
La minería entra como área estratégica, aunque faltan problemas por identificar
La convocatoria admite proyectos de distintos sectores, aunque prioriza áreas vinculadas con minería, agroindustria, energías y eficiencia energética, gestión del agua y economía del conocimiento. También incorpora tecnologías emergentes como inteligencia artificial, biotecnología y nanotecnología. Von Euw explica que esa elección responde a los ejes productivos provinciales. Pero en minería aparece una particularidad: San Juan tiene experiencia acumulada en oro y plata y todavía debe construir conocimiento alrededor de la nueva escala cuprífera.
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“Todos los proyectos que nos llegan hoy de minería son aplicables a operaciones que tienen que ver más con oro y plata, que es donde hay experiencia. No hay mucha experiencia de la minería del cobre que se viene”.
Tampoco pretende anticipar necesidades que todavía no fueron comunicadas por las compañías. “No tenemos nosotros la demanda de necesidades, porque eso lo van a hacer los nuevos proyectos del cobre. Tienen que comunicar cuál es la falencia, el punto de dolor que tienen para resolver”, aseguró.
Una idea no alcanza si no logra convertirse en negocio
El concurso no busca solamente proyectos técnicamente interesantes. La condición central es que puedan resolver un problema, encontrar mercado y sostenerse.
Von Euw recuerda un caso surgido de la edición anterior: una plataforma destinada al control de neumáticos, desarrollada por una persona con 20 años de experiencia laboral en Veladero. “Identificó una demanda, salió de ahí e hizo su emprendimiento. Hay una plataforma que está avanzando y tratando de evolucionar esa idea”, explicó. Ese recorrido resume lo que el programa intenta reproducir: detectar conocimiento surgido de problemas reales y acompañarlo hasta que pueda convertirse en producto o servicio.
“No solo le damos financiamiento. Si vos no acompañás a evolucionar esa idea para que realmente se transforme en un producto, en un servicio innovador y sostenible en el tiempo, no queda nada”, sostuvo.
Por eso, la incubación incorpora mentorías, revisión de propuesta de valor, modelo de negocios, búsqueda de clientes y asistencia tecnológica. A veces, incluso, el resultado es abandonar la idea original. Por ello sumó: “Vienen con una idea y a través de las mentorías se dan cuenta de que la propuesta de valor no es buena, no se la van a comprar, no tiene mercado o ya existe algo mejor«.
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El cuello de botella minero: probar antes de vender

“Validar un producto y homologar un producto para el sector minero es muy difícil”, advirtió Von Euw. El problema aparece cuando una startup necesita probar su solución en condiciones operativas reales pero no tiene acceso al sitio. A ello agregó que “La minería no compra nada que no esté validado. Entonces es un círculo que no se cierra nunca”.
La homologación, en este caso, implica que la solución pueda demostrar su funcionamiento y responder a los procesos internos y exigencias de una operación minera.
Para romper ese círculo, Von Euw considera necesario construir un puente entre emprendedores y compañías: “Tenemos que conseguir el acceso al sitio, que puedan validar esa solución y homologar esa tecnología para que realmente la operadora minera confíe en ese emprendimiento”. Ese punto puede convertirse en una de las principales diferencias entre una startup con una buena idea y un proveedor minero efectivamente elegible.
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Incubación, alianzas y capacidades que todavía deben crecer
El acompañamiento tampoco se realizará exclusivamente desde el Estado provincial. Von Euw sostiene que la incubación requiere especialistas y que, mientras San Juan fortalece capacidades propias, el programa trabaja con ecosistemas que acumulan mayor experiencia. Entre ellos mencionó a la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, y organizaciones especializadas de Córdoba, que participan en procesos de incubación y aportan redes de contacto con empresas y otros actores tecnológicos.
“Nosotros queremos que estos emprendimientos claramente crezcan”, explicó. El objetivo final es económico: “Necesitamos más empresas en San Juan. Más trabajo privado. Necesitamos generar empresas”. La ventaja de una solución basada en conocimiento es que su mercado puede superar rápidamente los límites provinciales. “Si desarrollás un producto innovador para la minería, con los estándares que tiene la minería, podés vender afuera de San Juan”.
En paralelo, la convocatoria estará abierta desde el 14 de septiembre hasta el 5 de octubre de 2026 a través del sitio del CECI. Pueden presentarse desde ideas y prototipos hasta desarrollos que ya tengan usuarios, clientes, validaciones o primeras ventas.
La carrera empieza antes de que las minas entren en producción

El verdadero desafío de San Juan no será únicamente crear startups, sino lograr que algunas atraviesen la distancia que separa una solución tecnológica de un proveedor industrial.
Para el cobre, esa brecha incluye conocimiento especializado que todavía no está completamente desarrollado en el entramado local. De allí que Von Euw considere necesarias alianzas con regiones mineras que ya cuentan con experiencia y una articulación capaz de acercar ese know-how a empresas provinciales. El concurso funciona como una primera puerta: identifica proyectos, aporta recursos y los obliga a probar si existe un negocio detrás de la innovación.
La oportunidad más grande llegará después. Si los proyectos cupríferos avanzan, las soluciones que hayan logrado validar tecnología, construir alianzas y alcanzar estándares mineros partirán con ventaja frente a una demanda que todavía se está formando.
Para San Juan, preparar ese ecosistema antes de que comience la contratación masiva puede definir cuánto conocimiento, tecnología y nuevas empresas logra retener el próximo ciclo minero dentro de la provincia.
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Periodista y licenciada en Comunicación Social, especializada en Comunicación Política y Medios Digitales. Se desempeña, desde hace más de 8 años, en periodismo, comunicación digital y gestión de redes sociales. Actualmente forma parte de Acero y Roca, medio especializado en la actualidad minera. Su trayectoria combina el trabajo periodístico con la comunicación estratégica y la creación de contenidos.