Los recursos y una mayor previsibilidad volvieron a colocar al país en el radar inversor. Para los asesores Matías Tejero y Alberto Carlocchia, ahora el desafío será preparar infraestructura, trabajadores y proveedores capaces de acompañar proyectos de mayor escala.
LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Matías Tejero y Alberto Carlocchia coinciden en que recursos, mayor previsibilidad y demanda mundial favorecen la inversión minera en Argentina. El límite puede aparecer en otro frente: infraestructura, contratistas y proveedores todavía deben escalar, profesionalizarse y cumplir estándares internacionales para capturar las oportunidades.
Argentina vuelve a mirar una paradoja conocida, aunque esta vez desde otro lugar. Durante años tuvo recursos mineros sin lograr convertir buena parte de ellos en proyectos. Según el consultor especialista en fusiones y crecimiento corporativo Matías Tejero y el líder estratégico de la minería, expresidente de la Cámara Argentina de Compañías Mineras (CAEM) y miembro de la Cámara de Comercio Argentino-Canadiense Alberto Carlocchia, existen proyectos más avanzados y mayor interés internacional, pero aparece la pregunta sobre si el ecosistema local podrá acompañar ese crecimiento.
Tejero encuentra dos razones principales detrás del renovado atractivo: recursos y una percepción de mayor apertura y reglas más claras. A eso suma una coyuntura global en la que minerales y cadenas de suministro ganaron peso estratégico. Carlocchia lo sintetiza en tres palabras: “recursos, certeza y necesidad a nivel mundial”.
Recursos, previsibilidad y demanda global
Para Tejero, el inversor está observando primero aquello que Argentina siempre tuvo: recursos. La diferencia es el contexto en el que hoy los analiza. También mencionó condiciones que, desde su perspectiva, mejoraron la posibilidad de distribuir utilidades y proyectar negocios.

“Los recursos, claramente, combinados con la apertura del país y ciertas reglas de juego que van quedando más claras”.
A esa lectura doméstica le agrega un factor externo. “Los recursos mineros son recursos estratégicos”, afirmó. En un mundo atravesado por conflictos y tensiones sobre las cadenas de producción, considera que las compañías buscan diversificar geografías y asegurar suministros. Carlocchia coincide, pero pone el foco en la madurez de los activos. “Argentina hoy está en una instancia de desarrollo de proyectos única”, sostuvo en MEF, y estimó que varios emprendimientos podrían avanzar hacia operación durante los próximos “tres o cuatro años”.
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El crecimiento puede tensionar la capacidad local
El interés inversor abre una segunda pregunta: qué ocurre si la demanda de infraestructura, trabajadores, contratistas y servicios crece más rápido que la capacidad para ofrecerlos. Carlocchia prefiere ese problema a la falta de proyectos. “Después de 30 años en el sector, prefiero tener estos problemas que los que tenía antes”, relató.

“Los proyectos mineros no son islas. Necesitan mano de obra, contratistas, proveedores y, sin ningún lugar a dudas, infraestructura”.
Sin embargo, agregó que siguen siendo “temas a resolver”. No espera que todos los emprendimientos avancen simultáneamente. “Hay un pipeline que se va a ir dando paulatinamente”, afirmó, lo que permitiría que el ecosistema crezca en paralelo. Por eso, plantea integración regional de proveedores, alianzas entre contratistas y formas de colaboración que permitan absorber trabajos para los cuales una sola empresa local quizás todavía no tenga escala.
El proveedor local enfrenta una prueba de elegibilidad
La oportunidad para las empresas locales no equivale a una contratación garantizada. Carlocchia marca allí una diferencia central: “Necesitamos trabajar en la elegibilidad de nuestros proveedores para que puedan competir. Acá no se le asegura absolutamente a nadie que vaya a trabajar”.
Tejero ve una dificultad concreta cuando llegan compañías extranjeras. Muchas buscan inicialmente asociarse con una empresa argentina, pero no siempre encuentran un socio que cumpla las condiciones necesarias. “El partner local no está a la altura porque no tiene las certificaciones, porque no puede cumplir con ciertas cosas, porque no tiene escalabilidad”, describió.
“Las empresas del exterior vienen con otra mentalidad, con otras necesidades, con otro nivel de compliance”, advirtió. Si las firmas locales no avanzan en ese proceso, parte de los negocios podría quedar en manos de compañías externas.
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Los estándares pueden ser el cuello de botella

Tejero advierte sobre una respuesta que todavía escucha: “Lo hicimos toda la vida así” o “esto no pasa nada”. En minería, sostiene, esa lógica puede convertirse en una barrera porque las compañías internacionales incorporan exigencias de seguridad, compliance, ciberseguridad, documentación y prevención de riesgos.
Carlocchia relató el caso de un proveedor que estaba cerca de obtener un contrato importante, pero no contaba con los seguros requeridos. Frente a la observación, el empresario respondió que nunca había tenido un accidente. La minera le señaló que la experiencia previa no reemplazaba la cobertura exigida.
Para Carlocchia, alcanzar esos estándares no es imposible. “No es tan difícil si lo hacés a conciencia y te comprometés”, sostuvo. La condición es hacerlo antes de necesitarlo para una contratación inmediata. Cuando una licitación exige determinada certificación, póliza o sistema de gestión, empezar a construirlo en ese momento puede significar llegar tarde.
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Prepararse antes de que llegue la demanda

Ambos entrevistados coinciden en que esta transformación no debería recaer exclusivamente sobre los proveedores. Carlocchia habla de “un trabajo en comunión público-privada” que combine herramientas, capacitación y concientización. “Hay muy pocas industrias que necesiten de la comunión público-privada como lo necesita la minería”, sostuvo.
La tarea también implica explicar qué oportunidades existen realmente. No todos los comercios o empresas cercanos a un proyecto serán proveedores directos. Carlocchia recuerda haber transmitido esa idea en reuniones con cámaras locales: “A un gran porcentaje de los que están acá, la minera no les va a comprar, porque venden cosas que la minería no compra”.
La pregunta pasa por identificar en qué lugar de la cadena puede insertarse cada empresa. El verdadero examen empieza después del anuncio de inversión. Si el pipeline argentino avanza, el indicador decisivo no será sólo cuánto capital llega, sino cuánto consiguen crecer, asociarse y profesionalizarse las empresas locales.
Argentina puede tener los minerales y recuperar atractivo frente al inversor. La siguiente etapa será demostrar que también puede desarrollar infraestructura, proveedores y capacidades empresariales a la velocidad que esos proyectos necesitan.
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Periodista y licenciada en Comunicación Social, especializada en Comunicación Política y Medios Digitales. Se desempeña, desde hace más de 8 años, en periodismo, comunicación digital y gestión de redes sociales. Actualmente forma parte de Acero y Roca, medio especializado en la actualidad minera. Su trayectoria combina el trabajo periodístico con la comunicación estratégica y la creación de contenidos.